Una noche cualquiera, de entre las sombras aparece la figura de un individuo, de rostro audaz, gélido, con un acusado acento centroeuropeo. Detrás de él, la trama oculta del fascismo internacional, de los grandes poderes de este mundo, que lo protegen, lo disfrazan, lo mantienen vivo para así poder ejecutar una violencia extrema, la explotación de unos pocos sobre el resto; el objetivo final del filo-fascismo, la deconstrucción de la dignidad del ser humano.

Con mi agradecimiento para el periodista y escritor argentino Abel Basti, por su inestimable ayuda, y por su amistad.

Primavera del año 1945

Las brumas propias de un atardecer sobre Cantabria, se cernían ya poderosas sobre el Pinar de Arna, y alcanzaban con su manto de oscuridad a la extensa playa de Somo.

Desde las orillas del puntal hasta Loredo, una grisura demasiado cotidiana por aquellas latitudes se adueñaba del cielo, encapotaba la vista de tal manera, que apenas se podía distinguir la raya del horizonte, ese que en demasía se confunde con el mar Cantábrico, como si ambos mantuvieran un eterno coito haciendo caso omiso de las miradas de los hombres.

En este ambiente de escasa visibilidad, una extraña figura, la de un hombre de mediana edad y nacionalidad alemana, llamó a la puerta de la hospedería “Las Quebrantas”, a escasos metros de la playa.

Una vez le abrieron la puerta, con sigilo y frialdad teutonas preguntó si disponían de una habitación libre para un matrimonio amigo suyo. La respuesta fue afirmativa, el hombre les mostró su agradecimiento, y con la misma impasibilidad con la que había golpeado aquella puerta, se volvió y desapareció entre la neblina costera y las intermitentes ráfagas de luz de Cabo Mayor.

Adolf Hitler y Eva Braun .
Adolf Hitler y Eva Braun .

Al cabo de unos días, un hombre y una mujer que viajaban de incógnito, llegaron a la hospedería y se inscribieron bajo el nombre de un título nobiliario español. Allí mismo, y durante algún tiempo, celebraron una serie de encuentros con diferentes, extravagantes y correligionarios personajes.

Al parecer, según cuentan algunos testigos y familiares del dueño del hospedaje, una mujer allí alojada,-y a pesar de que habían transformado su aspecto para no ser delatados-, les reconoció, e indignada fue a buscar al propietario para informarle de lo sucedido:

-¿Pero tú no sabes a quiénes tienes alojados, es que acaso no les reconociste? Aun así, el dueño del hospedaje no pareció darle demasiada importancia y, al menos momentáneamente, consiguió que aquella mujer se tranquilizara restándole gravedad o inventando cualquier explicación que hasta el día de hoy desconocemos.

Después de todo, la prensa mundial había concedido crédito a la versión oficial sobre el suicidio de A. Hitler y E. Braun en los intestinos del Führerbunker de Berlín.

No obstante, la inquilina que creía haberles reconocido, volvió a insistir a la mañana siguiente, exhortando al propietario de la hospedería a que denunciara la situación. Este pareció reaccionar, y llamó alarmado al misterioso hombre que días atrás le preguntará por la habitación libre. El alemán se turbó y llenó de inquietud, advirtiendo al regente del hospedaje que no se trataba de A. Hitler, sino de un alto cargo de las Waffen-SS (unidad de élite del ejército nazi).

Unas horas más tarde, y tras el incidente, un coche se detuvo delante de la hospedería “Las Quebrantas”, la pareja de alemanes que viajaba de incógnito salió al exterior, el varón giró sobre sus talones, taconeó y se despidió con el brazo en alto y al grito de “Heil Hitler”. Desde aquel lugar se dirigieron a Santander, donde les esperaba un submarino alemán que permanecía atracado en el Dique de Gamazo, y que presumiblemente les llevaría hasta la Argentina, destino y refugio final de A. Hitler y E. Braun. Jamás se les volvió a ver,-le confesaría allá por los años 90, Pilar, nieta del propietario de “Las Quebrantas”-, a Abel Basti, periodista argentino que ha investigado los hechos que acabo de detallar.

Le aseguró igualmente, que en la familia conservaban un libro manuscrito por su tía, y en el que figuraban todos y cada uno de los nombres de las personas ilustres que se alojaron en el hotel, entre los que estarían, Federico García Lorca, diplomáticos, intelectuales, y al final del libro, entre grandes interrogaciones, el apellido Hitler.

Durante la 2º Guerra Mundial, y según documentos oficiales de la época, el régimen nazi habría desplegado en Santander una red de agentes de la “Abwler”( organización militar de espionaje alemán). Esto garantizaría la logística necesaria para una operación de tal envergadura.

Puede que después de haber leído esta historia, la sombra del escepticismo y de la duda, sobrevuele el pensamiento de muchos. Es hasta cierto punto lógico, ya que la versión comúnmente aceptada, consensuada, es la que nos asegura que tanto A. Hitler como E. Braun no salieron del bunker con vida. Pero de igual manera, podemos encontrar infinidad de lagunas y puntos oscuros en lo que se refiere a la versión de la historiografía oficial. El cráneo que hallaron los soviéticos fue sometido a un análisis por parte de forenses independientes, determinando éstos que en realidad los restos correspondían a una mujer sin identificar.

Así mismo, recientemente se han desclasificado una serie de archivos y testimonios secretos, que confirman una posible huida de Hitler hacia Argentina, Paraguay o Brasil.

Varias investigaciones apuntan en la misma dirección, en concreto a un más que probable pacto secreto entre los aliados y los nazis, un pacto que tendría mucho que ver con la realineación, reseteo o reposicionamiento de las partes contendientes en la guerra y del contexto internacional, una vez finalizado el conflicto.

Este pacto incluiría la creación de una alianza o bastión anticomunista, algo en lo que los nazis eran verdaderos expertos. Pero no solo eso, también comprendía intereses económicos, empresariales y científicos. Por ejemplo, existe la constatación de que el complejo de Auschwitz, concebido para la producción de combustibles sintéticos durante el Tercer Reich, perteneció a una sociedad mixta, conformada a partes iguales, por las empresas Farben alemana y por la Standard Oil norteamericana.

Bajo el dominio nazi, la empresa química I.G Farben y la Estándar Oil de Rockefeller eran, de hecho, una única compañía.

En definitiva, el pacto para la huida de A. Hitler, se habría fraguado bajo el auspicio de los grandes poderes de este mundo, las oligarquías económicas, políticas anticomunistas, cierta casta científica, e incluso por parte de la jerarquía católica.

A modo de colofón, cabría decir, que por muy conspiranoica y fantástica que pueda parecer la teoría de la huida de Hitler, según pasa el tiempo, y como afirmé anteriormente, van apareciendo documentos desclasificados- tanto de la CIA, como del FBI y de la antigua Unión Soviética-, que permiten que esta tesis salga paulatinamente del terreno pantanoso en el que se encontraba, cobrando a cada instante más fuerza y verosimilitud.

En mi humilde opinión, esto mismo constituye una prueba más de que las oligarquías y las élites del mundo se alían entre sí por intereses comunes, que han levantado y proyectado un falso relato de la historia, y que sus objetivos finales en nada tienen que ver con los intereses de la población en general.

Por otro lado, y a renglón seguido, me gustaría llamar la atención sobre la enorme cantidad de nazis que encontraron asilo y refugio en España. Se calcula que más de seiscientos individuos pertenecientes a diferentes cuerpos de la Alemania nazi( Waffen-SS, Gestapo, diplomáticos, empresarios, otras unidades militares) vivieron, ya fuera temporalmente o como residencia estable, en territorio español.

León Degrelle, Adolf Clauss, Aribert HeimAnton Galler, Otto RemerWolgang JuglerFredik Jensen,  Hauke Pattist, Reinhard SpitzyFriedhelm Burbach, Johannes Bernhardt, Gerhard Bremer, Paul María Hafner -, son solo algunos de los nombres más destacados. Nunca, ningún gobierno desde el final del franquismo hasta la actualidad, les ha importunado o amenazado con la deportación o ha movido un solo dedo en pro de su extradición como criminales de guerra, torturadores y sádicos asesinos.

En el transcurso de los años, esta quinta columna de nazis, ha promovido y realizado en nuestro país una auténtica labor de zapa ideológica y de asesoramiento de partidos y organizaciones de extrema derecha.

Siempre he creído que España es un campo de experimentación del fascismo internacional, aquí se han implementado, durante décadas, las leyes y los recortes más lesivos para la clase obrera, los abusos de poder y la violación sistemática de los derechos humanos más descarados y descarnados en el contexto europeo, la precariedad, la pobreza, el desempleo y la fuga de capitales, campan a sus anchas. 

Aunque la historia que les acabo de contar aconteciera en Somo, esto no quiere decir que allí no exista una belleza prehistórica, masiva, sobreabundante; de tal condición que a uno le supera y le reconcilia con la vida y la naturaleza.

En cuantas ocasiones he vuelto a Somo, he recuperado la vitalidad, me he saciado del espíritu primigenio, rescatado lo que en un pasado no demasiado remoto, llegué a sentir paseando por aquellos lares, de la mano de mamá y de la abuela. Ellas representaban el papel de nodrizas universales, como surgidas de la tierra y regresadas a la bruma tutelar que desde el océano asciende.

Aun hoy en día, mientras camino por la playa de Somo, presiento sus pisadas junto a las mías, ansío una forma de amor ya desaparecida, me convulso y resiento contra el odio, contra la oscuridad, contra la explotación, contra el fascismo.

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