¡De pronto todo estalló!. En el Día Mundial del Teatro, en un día de celebración, 300 profesionales de las artes escénicas de Castilla y León firman un manifiesto duro, incluso durísimo, en el que denuncian la situación límite por la que atraviesa el sector en nuestra comunidad. Un manifiesto que denunciaba cortoplacismo político, falta de políticas culturales, ninguneo y desprecio, brutales recortes, perdida de público e intereses localistas en las estrategias culturales de la comunidad.

Es muy duro sí, durísimo, pero…

Según los datos publicados en el último estudio de la Sociedad de intérpretes, Castilla y León es la tercera comunidad autónoma con más paro en el sector de las artes escénicas, un 61%, y los trabajadores y trabajadoras que resisten lo hacen en la más absoluta precariedad, con una media de ingresos de 3.000€ anuales. Estimaciones de Artesa (Artes Escénicas Asociadas de CyL) sitúan la media de funciones en festivales, ferias, redes y circuitos escénicos de la comunidad en cinco “bolos” al año por empresa y del total de gasto en programación a los artistas profesionales de la comunidad sólo les llega, como mucho, un 10%. Una terrible realidad que ha terminado provocando la desaparición de la Unión de Actores de CyL y que, si no se le pone remedio, muy probablemente terminará provocando la desaparición del propio sector.

En la última década los niveles de inversión pública en las AAEE se han visto recortados en un 70%. Es cierto que la crisis lo ha condicionado todo, pero tenemos ejemplos de comunidades con perfil similar al de CyL donde este año se han doblado los recursos, ¿cuestión de voluntad política?.

Se han perdido 700.000 espectadores en la comunidad en los últimos 10 años. La perdida de público ha provocado la infrautilización de los espacios escénicos, con programaciones muy espaciadas en el calendario, que les resta regularidad, y una bajada significativa en la media de asistencia. Algo que tiene una relación muy directa con los recortes, que han reducido a la mitad el número de funciones y que, en consecuencia, limita el mercado de los profesionales de las AAEE.

Más allá de iniciativas como la Red de Teatros y Circuitos, las escasas ayudas y subvenciones o los diferentes festivales y ferias no existen políticas culturales diseñadas con objetivos a medio y largo plazo. Políticas que doten de coordinación a las diferentes instituciones públicas y den un sentido unitario, desde criterios de comunidad, a los diferentes esfuerzos institucionales y que corrijan el excesivo localismo que impregna la gestión cultural en nuestra comunidad. Políticas que faciliten la transversalidad entre consejerías comunitarias o concejalías municipales relacionadas de una manera u otra con la AAEE desde su realidad cultural, educativa o económica. Políticas que regulen, ordenen, estructuren y dignifiquen al sector. Políticas que pongan orden y nos protejan del caos. Políticas basadas en una Ley de AAEE. Una ley que no hay que ir a buscarla muy lejos: la consejería de cultura ya encargó y pagó hace unos años un borrador de Ley del Teatro que debe estar durmiendo el sueño de los justos en algún archivo oficial.

Los profesionales se quejan de que no se les toma en serio, que se les ningunea. Artesa solicitó recientemente una reunión con el presidente del gobierno regional ante lo que consideraba una situación límite y a cuya solución no podía dar respuesta la consejera de cultura (más por falta de recursos que por falta de voluntad). A pesar de la urgencia y la gravedad que se exponía en aquella solicitud de reunión el presidente de nuestro gobierno regional no quiso recibir a los representantes del sector. Para el presidente del gobierno de nuestra comunidad los problemas de los artistas profesionales de CyL parece ser que no merecen mucha atención; un presidente, por cierto, que nunca ha recibido al sector profesional de las AAEE de su comunidad.

Muchos de los profesionales de CyL se quejan de desconsideración e incluso de desprecio en el trato que reciben desde los ayuntamientos de nuestra comunidad, en especial de los más grandes. Estoy convencido de que esta es una denuncia que se basa en buena medida en sentimientos, los que (me incluyo) todos sentimos cuando (de manera general, que me perdonen las excepciones, que las hay) intentamos que contraten alguna de nuestras propuestas artísticas para sus programaciones. Sentimos que les estorbamos, que les sobramos, que cuando por fin nos contratan lo hacen más por cubrir una cuota que porque valoren nuestro trabajo. Es muy duro que en tu propia comunidad te marginen, que te olviden en una vía muerta, que te aparquen en la “Estación Abandono”.

… esto es lo que hay.

Un consejo (si me lo permiten)…

Que nadie se equivoque y piense que la solución a los problemas de las AAEE de CyL los tiene una institución o una responsable política concreta, la solución está en todas las instituciones públicas y en todas las formaciones políticas de esta comunidad. Las soluciones están en manos del gobierno regional, con su presidente al frente, en las cortes regionales, con todos sus grupos políticos incluidos, en las diputaciones provinciales y en todos los ayuntamientos de nuestra comunidad, que son, no lo olvidemos, los que mayores recursos destinados a las AAEE gestionan.

… y me despido:

¡En fin!... Que yo creo que lo que los profesionales de las AAEE necesitan es que se les quiera más, que se les valore al menos lo mismo que se les valora fuera de nuestra comunidad, que se confíe más en ellos, que todos nos convenzamos de que, con un apoyo modesto pero decidido, pueden ser un sector económicamente sostenible, que ejerza de dinamizador cultural, de vertebrador social y de generador de identidad comunitaria.

Lo piden 300 voces, lo piden 300 trabajadores y trabajadoras, 300 profesionales convencidos de que esta comunidad puede ser un referente artístico, 300 artistas que sólo reclaman el derecho a poder vivir dignamente de su trabajo en su propia tierra. Lo piden con 300 firmas entre las que está la mía.

Solo tu puedes impedir que esto se acabe

Compártelo, apoya el proyecto

ÚltimoCero | Hazte cómplice HAZTE CÓMPLICE

No hay comentarios