«Dogman» de Matteo Garrone
«Dogman» de Matteo Garrone.

Decepcionante edición a poco que se sea exigente con lo que una película ha de ofrecer. Tan decepcionante como comprobar, año tras año, que el cine que es mejor acogido es aquél cuyo lenguaje y propuesta se acerca al de presentación, nudo y desenlace, historias con una dosis de tensión y final prometedoramente feliz. En cuanto al público se le ofrece un producto que se aleja de esa hipótesis se siente desorientado, y ante la negativa a intentar esforzarse por obtener interpretaciones a imágenes muy bien construidas y muy sugerentes, se reacciona con el desprecio, aunque también se agradece que algún crítico de fama pretérita en la radio (de fama actual, si existen, apenas queda nadie en la seminci) pateara con entusiasmo ayer la última de Paolo Virzi, ese tipo de cineasta y de cine tan querido por el director y por su público. Quizás por eso las películas más tibiamente acogidas del festival hayan sido la de Singapur, la canadiense y la portuguesa.

Cuando el lunes, o a lo mejor mañana mismo, empiecen a repartirse condecoraciones sobre el éxito de esta edición, y ante el más que previsible incremento en el número de espectadores sería bueno exigir de la concejalía de cultura unos datos complementarios. Del ya rumoreado dato de haberse superado los 100.000 espectadores algún año sería de agradecer, ytambién sería sinónimo de trasparencia, que se desglosara por espectadores que efectivamente han pasado por taquilla, espectadores acreditados que entramos sin pagar, espectadores infantiles y juveniles que son llevados por sus colegios e institutos, espectadores jubilados y de la tercera edad que son llevados en autobuses en un nuevo invento llamado «Seminci mayor», entradas regaladas por los patrocinadores, que pueden ser muchos porque hasta el Museo Patio Herreriano ha regalado entradas en bloque de 5 para tantas respectivas películas o una cadena de supermercados regalaba una entrada por cada compra que superara cierta cantidad. Si descontáramos tanto regalo no se dónde se quedaría el récord.

«A land imagined» de Yeo Siew Hua.
«A land imagined» de Yeo Siew Hua.

Mis favoritas, por orden de preferencia son «Dogman» de Matteo Garrone, «A land imagined» de Yeo Siew Hua, «Genèse» de Philippe Lesage, «Los informes de Sarah y Saleem» de Muayad Alayan y «Djon Africa» de Joao Miller y Filipa Reis. Haciendo esto casi fulmino las posibilidades de todas ellas porque llevo muchos años sin coincidir con los jurados que escoge Angulo, pero pensaré que la presencia de jurados portugueses este año puede cambiar la tendencia para que premien un cine parecido al que ellos mismos realizan.

«La mujer de la montaña» de Benedikt Erlingsson.
«La mujer de la montaña» de Benedikt Erlingsson.

ÚLTIMAS PELÍCULAS A CONCURSO

«La mujer de la montaña» de Benedikt Erlingsson es, justamente, el cine monocorde y archiconocido de la sección oficial. Ningún pero formal, ningún alarde visual, ninguna estridencia, ningún riesgo y la justa dosis de reclamo «social» con componente sentimental, una «perlita» atractiva para públicos de los de «entretenerse» y que propone actuar violentamente para salvar el planeta, ciertamente el cine que me aburre soberanamente, y que ya hizo mucho mejor Kelly Reichardt hace años en una película también bastante irregular. Violentamente pero con contención, nada de sangre; sabotajes eléctricos a plantas industriales, poca cosa pero que pone muy nervioso al poder. Película sin claroscuros, personajes muy buenos o muy detestables, el río fílmico fluye con calma y sin desmesura, con mucha situación inverosímil y mucho chiste para dar tono de comedia a algo muy serio, hasta el brote sentimental final anunciado mucho antes. Una mujer que no es madre parece que es menos mujer, y las acciones reivindicativas de la protagonista no pueden compaginarse con la adopción y la maternidad. Las consecuencias las pagaremos todos en el futuro, y ya lo estamos viendo, pero el mensaje final de esta película islandesa es muy conservador.

A land imagined» de Yeo Siew Hua.
A land imagined» de Yeo Siew Hua.

«A land imagined» de Yeo Siew Hua fue la última ganadora del festival de Locarno, y es de agradecer que la Seminci se haya asomado a este portal porque Locarno y Rotterdam son, para mi gusto por el cine, lo que Barça y Madrid deben ser para un apasionado al fútbol. Apreciar este tipo de cine exige un entrenamiento que muy pocos espectadores tienen, crítica incluída, y muchos menos la paciencia para ir desentrañando una historia que es pura imaginación de una mente que sueña despierto y se cree sus sueños. La Seminci hace muy poco por cuidar a otro tipo de espectadores y no quiere asumir una dosis elevada de riesgo, de esa manera el espectador carece de armas para afrontar otros cines porque, sencillamente, no puede verlos en ninguna pantalla. Ambientada en Singapur, la pretendida trama criminal va desapareciendo engullida por los golpes de realidad que el detective, que asume una investigación sin constancia, va recibiendo. Al tiempo, el diseño visual de la obra es sumamente atractivo e inquietante, con esas atmósferas interiores de luces de neón tan queridas por el cine asiático con los máximos exponentes del pasado Kar-wei o Hou Hsiao Hsien. Quien no sienta nada ante la imagen nocturna de ese puerto-factoría-cementera de Singapur que inunda la pantalla, quien no sea capaz de ver que todo fue un sueño, como ese país que va creciendo sobre la nada, minúscula ciudad estado que va ensanchando su territorio ganando hectáreas y hectáreas al mar, dificilmente atrapará la magia visual y el rompecabezas que supone su historia. Quien piense estar viendo una película de cine «noir» va a sufrir una enorme decepción y desorientación. Repito que un festival, y encima la última a concurso de la semana, es el peor momento para valorar una película exigente, pero aquellos que nos hemos dejado llevar por su estética y su propuesta hemos conseguido muy positivas conclusiones.

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