domingo, 22 septiembre 2019

Verónica Serrada

Escribo desde que tengo uso de razón, tan pronto como mis dedos pudieron teclear en la vieja Olivetti familiar. Considero la Escritura una gran aliada que siempre ha acompañado mi viraje existencial. Estudié Arte Dramático y Trabajo Social y creo en el Arte como eficaz herramienta de transformación social. Quizá por ello escriba, la Literatura transmuta tanto al escritor que “pare” sus obras como al lector que las vivencia. Escribo porque es el modo en que mejor me expreso, y esto es esencial para mí, si no, sería oradora, trapecista, o escultora. Una vez descubierto aquello que te emociona verdaderamente, no puedes renunciar a vivirlo con plenitud. De mis manos han brotado diarios, relatos, cómics, Teatro y últimamente navego en las aguas de los artículos de opinión publicados en prensa. El término “Raigambre” nomina las raíces de las plantas cuando se entrecruzan, así mismo, referencia los afectos que vinculan a las personas con una geografía o confieren firmeza a algo. He vivido en ciudades tan dispares y apasionantes como Roma o Ibiza. Sin embargo, siempre he vuelto a lo que llamo “Mi campamento base”, puesto que adoro el atardecer candeal de Valladolid. Me gusta retornar a esta tierra del mismo modo que regreso a mi teclado una y otra vez. Me dibujaron así: fiel al lugar que me vio nacer y leal al Universo de las Letras, donde siento pertenecer. No pretendo que alabes mi Escritura o comulgues con mis opiniones, eso sí, espero no dejarte indiferente. Sea!

En otra vida fui griega

Barajé Hydra como destino. Refugio de mi adorado Leonard Cohen. Avatares del capricho que fui a poner los pies en Mykonos, bautizada como “la...

Érase una vez... la guerra

El pasado 1 de junio, al regresar de una actividad tan edificante como un partido de baloncesto, mi hijo demandó acercarse a la “exposición”...

Mamá mercromina

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Se acabó

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Enrojando mi alma

La providencia me ha regalado una ocupación alimenticia diaria maravillosa. Soy trabajadora social en un servicio de teleasistencia. Este empleo obliga a dos cosas: un trabajo...

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El no de las niñas

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Oda a la madre imperfecta

Hay madres y madres. Hay madres y otras madres. Hay madres alérgicas al talco de bebé. Hay madres que no quieren cocinar pensamientos mientras preparan la cena. Hay...

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