Panaderas de El Naán durante su concierto en Boecillo. FOTO: Jorge Ovelleiro
Panaderas de El Naán durante su concierto en Boecillo. FOTO: Jorge Ovelleiro

Durante la noche del sábado, con la conjunción de Júpiter y una Luna casi llena alumbrando la velada, el concierto de El Naán dio el pistoletazo de salida del ciclo Encuentros de Folk de la localidad vallisoletana de Boecillo, promovido por la cantante María Salgado. La banda del Cerrato palentino bebe de las raíces ancestrales del arte, situándose a la vanguardia de las músicas de reelaboración tradicional con una propuesta que hermana el folk ibérico o latinoamericano con el latido originario de los ritmos africanos, sustento de un sonido propio que bautizan como ‘afroibérico’.

Los espectáculos de El Naán van más allá de un concierto al uso. Además de la fusión estilística de la que hacen gala, conscientes del valor de los saberes populares tanto en la música como en el día a día, viajan hacia tiempos y creencias pasadas rindiendo pleitesía a las “diosas que bailan” o al vino como “único dios verdadero”, conjugando en su acervo textos propios y composiciones tradicionales.

Ofrecieron un repertorio menos habitual del que acostumbran desgranar en festivales u otros foros, recuperando canciones de su primer disco ‘De Babel a Ítaca’, de corte más progresivo o incluso experimental, como ‘Afroiberia’, concepto que ejerce como toma de tierra en su trabajo, o ‘La leyenda de la sirena del canal’, una “fantasía” del chamán y poeta de esta tribu hispánica, Héctor Castrillejo, ambientada e inspirada en el Canal de Castilla.

Centrándose en su último larga duración, ‘La Danza de las Semillas’, exploraron algunas de las “heridas” de este disco, como ‘¿Dónde pongo las flores?’, un canto a la memoria de las personas asesinadas durante la Guerra Civil que aun yacen en las cunetas de Castilla, inspirado en los testimonios de un grupo de mujeres vallisoletanas que han pasado su vida anhelando saber el lugar donde ir a honrar a sus antepasados, preguntándose dónde están sus huesos, dónde llevar las flores.

La segunda está abierta en el mar y es la historia de ‘Los invisibles de Kolda’, una aldea de Senegal que se quedó vacía de jóvenes al desaparecer el cayuco con el que trataron de huir de la misera y alcanzar las costas europeas. Además de la solemnidad de estos temas, reivindicaron la música y el baile como catalizador del encuentro entre gentes, logrando que parte del público, al principio tímido pero atento, abandonara sus asientos para sumarse a los bailes del lateral del patio de butacas, tomando finalmente el frente del escenario.

Tras embelesar al respetable con instrumentos tan insólitos como cribas y legumbres o incluso una quijada de caballo tocada con una cuchara, además de sus memorables panaderas, culminaron con el jolgorio del ‘Charro del Marinero y la Estrella’, su revisión de este popular baile original de la comarca zamorana de Aliste que consiguió caldear aun más la noche de sábado en Boecillo.

El de El Naán ha sido el primero de tres conciertos que tienen programados para los últimos fines de semana del mes de julio. El siguiente será el sábado 20, a cargo de la anfitriona y promotora del ciclo, María Salgado, vecina de Boecillo y referente de las músicas ibéricas de raíz, anunciando que interpretará y recreará las “más bellas canciones que identifican y ponen música a la región más grande de Europa”. Esta tercera edición de los Encuentros de Folk se completará el día 27 con la actuación del grupo zamorano Ringorrango, ofreciendo una puesta en escena joven y diferente, alejada de los prototipos convencionales pero con un interés común por el folclore.

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