Puerta de acceso al Centro de Igualdad en Valladolid. Foto: Gaspar Francés
Puerta de acceso al Centro de Igualdad en Valladolid. Foto: Gaspar Francés

“Necesitamos divulgación sobre la labor de inserción laboral para mujeres en situación de exclusión por violencia machista que realizamos en el Centro de Igualdad”, reclama la Concejala de Igualdad Maria Victoria Soto al explicar una iniciativa que ya ha sido reconocida por la Federación Estatal de Municipios y Provincias (FEMP) con un Premio en la VI Convocatoria de Buenas Prácticas Locales contra la Violencia de Género de 2018.

El 2 de noviembre de 2017 el Ayuntamiento de Valladolid aprobó el primer Plan de Inserción Laboral dirigido a personas en riesgo de exclusión por razón de género y víctimas de violencia machista, el primero de estas características en Castilla y León.

La concejal María Victoria Soto en el Centro de Igualdad Municipal. Foto: Gaspar Francés
La concejal María Victoria Soto en el Centro de Igualdad Municipal. Foto: Gaspar Francés

El Plan tiene como objetivos visibilizar y promover una imagen no estereotipada en el mercado laboral de las víctimas de violencia machista y prevenir su discriminación en el empleo, así como facilitar su inclusión social e inserción laboral trabajando en la mejora de su empleabilidad. “Siendo tan importante como es el trabajo para la inclusión social, es necesario facilitar el acceso al empleo a todas las personas eliminando todo tipo de causas de discriminación laboral”, explica Alma Aguado, agente de igualdad del centro.

Gracias a la labor de difusión entre los distintos organismos locales que tratan con mujeres maltratadas como la Delegación de la Junta o protección de menores y casas de acogida, se ha conseguido que estas acudan al Centro de Igualdad. “Contamos además con una plantilla de gran categoría que ofrece el mejor servicio posible, y nos encargamos de cuidar a los niños en una guardería del propio centro”, informa la concejala.

“Se trata de un documento abierto, dinámico y participativo, capaz de incorporar de forma ágil nuevos programas y actuaciones de forma que nos permita ofrecer una herramienta eficaz para la inserción socio-laboral de las víctimas de discriminación por razón de género y víctimas de violencia machista, abarcando un espacio que en estos momentos no atienden específicamente otros programas públicos” explica la agente de igualdad del centro.

Una de las salas del centro donde se imparten charlas y cursos. Foto: Gaspar Francés
Una de las salas del centro donde se imparten charlas y cursos. Foto: Gaspar Francés

Mediante dinámicas de coaching se ha proporcionado apoyo a las personas participantes en el proceso de superación de la situación vivida. Entre las principales acciones realizadas en este programa destacan el empoderamiento individual, la toma de conciencia de sus derechos, fortalezas e intereses, y el refuerzo de su autonomía personal. “Asimismo, se ha puesto especial interés en trabajar su visión de sí mismas y su proyección hacia el futuro, la independencia y la toma de decisiones, considerándose esto como base imprescindible para mejorar sus habilidades personales para la consecución y el mantenimiento del empleo”, asegura la agente de igualdad.

En total, este año 45 mujeres forman parte del Plan de Inserción Laboral. A pesar de algunas bajas en ese período, la cifra de participantes ha crecido considerablemente desde el año de apertura del centro, cuando había 18 mujeres inscritas. El rango de edad de estas es muy amplio, contando con algunas menores de edad y teniendo la más mayor de todas 57 años. “Aquí no hay clases sociales, hay mujeres de todos los entornos”, asegura la Concejala de Igualdad. “Muchas de ellas abandonan el PIB por complicaciones de la tramitación del divorcio, porque se mudan de vivienda o por situaciones familiares. Algunas tienen miedo a que su ex pareja deje de enviar dinero una vez ellas hayan conseguido un trabajo temporal, por lo que prefieren asegurarse y no arriesgarse a buscar empleo” cuenta la concejala.

Respecto al apoyo brindado para su reinserción socio-laboral, se ha centrado la atención en el desarrollo de habilidades sociales y en la construcción de sus nuevas redes sociales de apoyo, para suplir las que habían perdido durante la situación de violencia sufrida, reforzando esta área de trabajo con actuaciones de recuperación de su imagen personal.

Para mejorar su empleabilidad se han desarrollado itinerarios de inserción socio-laboral compuestos de acciones individuales y grupales de Información, orientación, asesoramiento, acompañamiento y seguimiento a la inserción adaptados a cada persona participante, favoreciendo su potencial. Estos itinerarios se han apoyado con acciones formativas en competencias básicas de manejo de las TICS para la búsqueda de empleo y, en caso de conocimientos previos suficientes, se han trabajado competencias avanzadas para el desarrollo de la identidad digital y marca profesional y en los casos que lo han requerido se ha ejercitado el “derecho al olvido” en Internet y redes sociales para borrar huellas de los episodios pasados de maltrato.

A su vez, se les ha proporcionado formación en materia de autoempleo, facilitándoles un tutor a todas aquellas que se han plateado la opción de crear su propia microempresa.

En uno de los módulos realizados en el Centro de Igualdad se ofrece recibir un certificado de profesionalidad, con el que es más fácil entrar en el mundo laboral para las damnificadas. “Necesitaríamos que la Junta u otras instituciones se implicaran para conseguir algún otro tipo de títulos que tengan más validez que el que reciben con nuestra firma” cuenta la Concejala.

El equipo de trabajo del Centro se divide en: una psicóloga que aporta apoyo psicológico, tanto a nivel preventivo como en casos de violencia machista, sin pisar el trabajo de la Junta en asistencia psicológica a mujeres maltratadas. Una trabajadora social que realiza las entrevistas de acogida y analiza a dónde se debe derivar a la solicitante, si al PIL u a otros programas. Y por último, la Agente de Igualdad que se encarga de coordinar el PIL, de hacer un seguimiento de las asistentes al programa, de su acogida y de investigar la labor realizada en otros centros similares.

Las áreas donde más han podido encontrar empleo las mujeres que participan en el programa son: limpieza, hostelería, socio-sanitaria y socio-educativa. “Tenemos que tener en cuenta que de todas las participantes únicamente cinco contaban con una licenciatura” cuenta Alma Aguado.

En la segunda fase del plan de 2019, que comenzará después del verano, el Centro contactará con empleadores para que vayan a hacer entrevistas con las participantes en el PIL. “Hemos conseguido algunos contratos de monitoras de ocio y tiempo libre que duran un año, dentro de los cuales 11 mujeres ya han sido insertadas laboralmente” asegura Mónica Martín, Directora del Área de Igualdad del Ayuntamiento. Entre algunos de los organismos y empresas con los que existe convenio de contratación están la Asociación de empresarios de Hostelería de Valladolid, CLECE y Grupo Norte.

El Plan de Inserción Laboral para personas en riesgo de exclusión social por causas de género y víctimas de violencia machista del Ayuntamiento de Valladolid ha sido galardonado por la Federación Estatal de Municipios y Provincias (FEMP) con un Premio en la VI Convocatoria de Buenas Prácticas Locales contra la Violencia de Género de 2018.

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