Parece que la vida es un comenzar de nuevo cada día. Hace casi cuatro años entré a colaborar en últimoCero de la mano de Angelín González Clouté y hoy os digo adios.
Otros proyectos y algunas ideas llaman a mi puerta y con la misma ilusión con que llegué a vosotros me dedicaré a estas nuevas propuestas.

Han sido casi 1.300 viñetas en las que he intentado aportar una mirada irónica y satírica aveces, otras mordaz y en la granmayoría, torpe, en la que he puesto, sin embargo, todo mi tiempo, pericia e imaginación.

Pero tengo que confesaros que la realidad ha podido conmigo. La mayoría de las veces no he entendido qué era lo que pasaba, por qué motivo, por ejemplo, Juan Vicente Herrera apelaba continuamente a su seriedad si lo suyo no es serio, o cual podía ser la causa de la obstinación para que nadie dimitiera en un gobierno corrupto, o qué pasaba por la cabeza del presidente de la Diputación, que no tiene un pelo de tonto, para proyectar un segundo vertedero aguas arriba de Valladolid, en San Martín de Valvení. Qué extraña alianza de intereses ha unido a gentes de la izquierda catalana con los representantes más conspicuos de su burguesía, destacada depredadora en la economía española.

También ha sido incomprensible y duro comprobar que en los peores momentos de la crisis, con suicidios por desahucios, paro, hambre, pérdida o deterioro de los servicios sociales, en los consejos de administración de cajas y bancos, al lado de los grandes directivos responsables del despilfarro y las malas prácticas, sindicalistas y cargos de partidos llamados obreros hayan estado lucrándose de manera abusiva y gozado de prebendas y bicocas sin despeinarse.

Tenemos una democracia muy joven e inexperta con organizaciones políticas en exceso gregarias y sectarias. Se ha sembrado duda y descrédito en las instituciones democráticas que tanto ha costado levantar, y se ha menospreciado y demonizado el juego político de discusiones, negociaciones, acuerdos y pactos. Se nos olvida que los votos están repartidos en muchos y diferentes partidos y que ahora no se tiene mayoría para gobernar; y que cuando se de esa eventualidad, habrá unos compromisos, tanto nacionales como internacionales, que serán de obligado cumplimiento. Hay políticos que parece que van a perder la virginidad si pactan reformas positivas ¡con la derecha!, ¡con el IBEX!, dicen. ¡Madre mía!

Y de esa manera se pierden posibilidades de gobierno y de reformas en la organización social y en la vida de los ciudadanos, que al fin y al cabo es de lo que se trata.

Se despide de ustedes, Guerra. ¡Hasta pronto!.

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