Pamela Palenciano.

Fue maltratada por su anterior pareja desde los 12 a los 18 años. Ahora, con 33, Pamela Palenciano utiliza el teatro como herramienta para contar su experiencia y, con ello, advertir de las señales de alerta que pueden desembocar en esta situación. Pamela estará este viernes por la tarde en Valladolid para representar el monólogo `No sólo duelen los golpes´ durante un acto que ha sido organizado por Alternativa Universitaria, el comedor In Dagas, el CSA La Ortiga y PAC LGTB+. Su actuación comenzará a las 18 horas de la tarde en el Aula Mergelina de la Facultad de Derecho e incluirá un coloquio con el público en el que Pamela estará acompañada de la trabajadora social Celia Garrido.

"No sólo duelen los golpes cuenta la historia de mi enamoramiento y de mi experiencia como víctima de la violencia machista. Es un monólogo en el que también hago un análisis del amor romántico y de los roles de género", cuenta Pamela durante una conversación telefónica en la que desde el primer segundo se siente su arrolladora energía.

El objetivo principal de este monólogo, según reconoce, es incomodar. "Para cambiar la situación hay que incomodar, cuestionar, revisar", indica. Enseguida añade otro. "Mi intención es mostrar un modelo de amor que no duela y que se practique desde la libertad. Para eso hay que romper con los celos, con la desconfianza, con el control del otro y con el sistema de pertenencia que tanto daño causa", continúa Pamela.

Pamela Palenciano

`No sólo duelen los golpes´ comenzó siendo una exposición fotográfica. En el año 2004, la psicóloga que estaba tratando a Pamela la recomendó canalizar el dolor de su experiencia como mujer maltratada a través del arte. Un año después, este proyecto inicial derivó en un taller en el que Pamela empezó a contar su historia. Este taller acabó siendo el germen del monólogo que veremos este viernes en Valladolid. Su primera representación tuvo lugar hace cuatro años en una comunidad de El Salvador, país en el que vivía por aquel entonces. Desde ese momento Pamela lo ha escenificado en no menos de 3.000 ocasiones desde países como Argentina, Colombia, México, Austria o España. "Principalmente voy a institutos, aunque también lo he realizado en centros sociales, asociaciones...", comenta.

A pesar de la dureza de la situación narrada, Pamela se inclina por contar su experiencia desde el humor. "Cuando empecé a contar mi historia, pude ver que el drama me alejaba de la gente que me escuchaba. Entonces decidí usar el humor para hablar de un tema tan serio como es la violencia de género. Ahí pude ver que esta herramienta era muy útil para provocar la reflexión", indica al respecto.

Su monólogo despierta todo tipo de reacciones. "La mayoría de la gente llora porque se suele identificar con las situaciones. Los chicos suelen incomodarse, lo que acaba convirtiéndose en señal de que les ha tocado. Este martes, nada más terminar el monólogo que hice en un instituto, un chico se me acercó para darme un abrazo. Luego me dijo: gracias, porque has contado la historia de mi madre", comenta.

Pamela suele finalizar su monólogo con un coloquio con el público. Normalmente la acompaña Iván, su pareja actual, aunque en esta ocasión contará con la compañía de la trabajadora social Celia Garrido. Ambas forman parte de la asociación Nosotras en el Mundo, una organización fundada en el año 2006 desde la que se denuncian todo tipo de violencias machistas.

Después de su actuación en Valladolid, Pamela continuará representando su monólogo en otros lugares como Almería (del 23 al 27 de mayo), Alcalá de Henares (día 28) y  Torrelodones, Madrid (29 de mayo). En julio y agosto, Pamela iniciará una nueva gira por El Salvador. Después regresará a España, donde ya ha cerrado fechas para los meses de septiembre, octubre y noviembre.

Su próximo proyecto será un monólogo sobre la maternidad. "Quiero empezar hablando del aborto y del derecho de las mujeres a decidir sobre nuestro propio cuerpo", adelanta Pamela, quien indica que ya tiene un título provisional: `No sólo duelen las contracciones´. Sus planes van más allá. "Cuando sea viejita me gustaría montar una escuela en la que poder formar a víctimas de la violencia de género para que cuenten su historia a través del teatro y, con ello, canalizar su dolor", concluye.

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