Vecinos asistentes a la asamblea celebrada esta mañana en Rondilla para abordar el derribo del San Juan de la Cruz. Foto: úC.
Vecinos asistentes a la asamblea celebrada esta mañana en Rondilla para abordar el derribo del San Juan de la Cruz. Foto: úC.

Los vecinos de Rondilla han acordado esta mañana en una asamblea celebrada a los pies del San Juan de la Cruz, concentrarse el próximo lunes, a partir de las 7 de la mañana, para intentar paralizar, si es que se produce, el derribo del emblemático colegio que reclaman para el barrio y que la Tesorería General de la Seguridad Social pretende convertir en una sede de oficinas.

En la asamblea, a la que ha asistido el propio concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, para presentar una última propuesta a los vecinos, se ha dado lectura a un manifiesto por parte de la presidenta de la Asociación Rondilla, Carmen Quintero en el que tras recordar todos los pasos dados desde que el colegio se cerró en el curso 99/00, se ha denunciado: “No podemos callarnos ante este atropello de la Secretaría de Estado de la Seguridad Social, que se permite despilfarrar dinero público en derruir un edificio para, en el mismo lugar, construir otro (o no construir nada) con destino a oficinas, precisamente en una ciudad en la que se multiplican las sedes administrativas de la Seguridad Social, en buena parte desocupadas de actividad y funcionarios”.

“Cuando las prestaciones sociales del Ministerio de Trabajo caen en picado, cuando se está vaciando el Fondo de las Pensiones, cuando no dejan de promulgarse por el Gobierno decretos y leyes que reducen ingresos de la Seguridad Social a costa de los trabajadores y pensionistas, nos viene el señor Tomás Burgos, diputado del PP por Valladolid, con nuevos gastos inútiles que, además, despojan a los vecinos y vecinas de patrimonio y suelo”, se ha indicado.

“Los vecinos de La Rondilla exigimos, porque tenemos derecho a ello, que el San Juan de la Cruz vuelva a ser un equipamiento real para el barrio, porque lo necesitamos y porque es nuestro. No queremos que se derribe. Queremos conservarlo. Nos parece una vergüenza que un gobierno en funciones derribe un edificio emblemático. Esperamos que este gobierno cambie por otro más preocupado por los intereses de los ciudadanos y que devuelva al pueblo lo que es del pueblo”, concluyó el manifiesto.

Vecinos colocan carteles en la valla perimetral del colegio. Foto: úC
Vecinos colocan carteles en la valla perimetral del colegio. Foto: úC

El concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, apuntó tras concluir la lectura del manifiesto, que había hablado con el presidente provincial del PP, Jesús Julio Carnero y este a su vez con la directora provincial de la Tesorería General de la Seguridad Social. Explicó que la intención del Gobierno tras la demolición es convocar un concurso de ideas para desarrollar el proyecto de la nueva sede, que podría recuperar y utilizar materiales e incluso el diseño del actual colegio. “Lo lógico sería que la demolición se retrasara hasta no tener resuelto ese concurso”, apuntó Saravia.

Los vecinos entonces comenzaron a tomar la palabra. El ex presidente de La Rondilla, Manuel Prieto, fue el primero en hacerlo para mostrarse especialmente duro con el actual gobierno municipal. “Ya basta de palabras. El Ayuntamiento ha concedido la licencia de demolición y no ha expropiado el edificio como se le propuso en febrero. Hay que pasar a la acción”, dijo recordando las palabras de su sucesora en el cargo cuando en otra asamblea (más multitudinaria que la de hoy) llegó a proponer encadenarse al edificio. “Retiro la propuesta”, llegó a indicar Quintero mientras otras de las personas que intervinieron hicieron constar que “el único responsable de esta situación es el ex alcalde Javier León de la Riva”, que firmó la permuta, que “el actual propietario del edificio no es ya el Ayuntamiento” y que, dada la escasa respuesta vecinal a la convocatoria, parecía poco efectivo “montar un Gamonal” aunque so fuera lo más efectivo.

Llegado ese punto, se preguntó en voz alta quién estaría dispuesto a encadenarse para evitar la demolición y más de 17 personas levantaron su manos. Así, se acordó convocar una concentración el próximo lunes a las 7 de la mañana para intentar frenar el derribo que parece inminente.

Carta abierta a Tomás Burgos

El concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, ha remitido esta misma tarde una Carta Abierta al secretario de Estado de la Seguridad Social, Tomás Burgos, sobre este asunto:

Estimado Sr. Burgos,

Según parece, la próxima semana se iniciará el derribo del antiguo Colegio San Juan de la Cruz, en la Rondilla. Un edificio de evidente interés vecinal, sobre el que el Pleno del Ayuntamiento de Valladolid pidió que se conservase el pasado 2 de febrero de 2016. Pero que por el contrario su actual propietario, la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS), quiere demoler inmediatamente para construir en esa parcela una nueva sede de la institución.

El Ayuntamiento lleva tiempo esforzándose por conjugar los intereses municipales, vecinales y de la TGSS. Ha intentado negociar una permuta ofreciendo diversas parcelas, dialogar públicamente con representantes de la propiedad y analizar técnicamente otras posibilidades de emplazamiento para las oficinas de la TGSS. La actual Ministra de Empleo y SS en funciones, Fátima Báñez, se comprometió públicamente a dialogar sobre el asunto, pero ha incumplido ese compromiso.

A la vista de la demolición inminente me puse en contacto una vez más con Jesús Julio Carnero, quien me ha indicado, después de hablar con la Directora Provincial de la TGSS, que tienen intención de plantear en septiembre un “concurso de ideas” en el que se prime tanto el “aprovechamiento de materiales” de la actual construcción como la posible reproducción de algunos elementos o volúmenes que hagan referencia al edificio que se va a demoler. Usted mismo habló hace algunas semanas de que "incluso se podría integrar una parte del edificio". Obviamente, para reproducir volúmenes y aprovechar materiales o integrar una parte no hay nada mejor que mantener y rehabilitar elementos o sectores del actual edificio, sin echarlos abajo previamente.

Desde el Ayuntamiento seguimos defendiendo que el antiguo colegio se destine a usos sociales. Seguimos pensando que es la mejor opción para el barrio. Pero en todo caso pensamos que al haberse planteado el concurso de ideas lo más razonable es esperar a su resultado. Aplazar la demolición hasta conocer la idea de actuación ganadora, y mantener entonces en pie lo que se considere oportuno en la propuesta elegida. Con lo cual no se produciría ningún retraso para la TGSS, ya que la demolición podría ejecutarse perfectamente en el periodo de redacción del proyecto seleccionado. La TGSS podría pedir una prórroga de la licencia y de esa forma se evitaría que un gobierno (no lo olvidemos) en funciones consumase una actuación irreversible que nadie debería pensar que se lleva a cabo ahora por intereses exclusivamente personales.

Cordialmente,

Manuel Saravia, Concejal de Urbanismo

 

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