Asistentes a la Conferencia Internacional Juvenil y de Estudiantes en Solidaridad con el Sáhara.
Asistentes a la Conferencia Internacional Juvenil y de Estudiantes en Solidaridad con el Sáhara.

Wilaya de Dahla.- Con las zapatillas aún llenas de arena por las manifestaciones en las dunas del día anterior, los más de 100 asistentes a la Conferencia Internacional Juvenil y de Estudiantes en Solidaridad con el Sáhara han comenzado la segunda jornada hablando de Derechos Humanos. Los ponentes han relacionado su vulneración con los presos políticos saharauis en territorios ocupados y el muro de la vergüenza. Después han hecho referencia al papel de la Unión Africana en la resolución del conflicto y la importancia de la mujer saharaui para su pueblo.

El secretario general de las naciones unidas, Antonio Gutierres, ha sido señalado como cómplice del estancamiento que sufre el conflicto sahraui por Abdeslam Omar, miembro de la ONG AFAPREDESA. Esta organización se encarga de investigar fosas en territorios ocupados para tratar de encontrar algunos de los más de 4.500 desaparecidos durante la guerra y aún no reconocidos por Marruecos. “En lugar de denunciar esta farsa y exigir la liberación inmediata de la liberación de los presos políticos saharauis, el secretario de naciones unidas se ha convertido en un apoyo a la política opresiva marroquí en contra del derecho internacional” ha denunciado. También ha hecho referencia a los recientes juicios a los activistas del campamento pacífico de protesta Gdeim Izk, asegurando que “el señor Antonio Gutierres tendrá sobre su conciencia los años de cárcel y de tortura infligidos a estos activistas en contra de los derechos humanos”.

La sala se convirtió minutos después en un espacio para dialogar acerca de uno de los crímenes más silenciados de la actualidad: el muro de la vergüenza, el segundo muro más grande del mundo tras la muralla china. Mahfud Moh-Lamin habló de la Campaña para Eliminar el Muro, una de las protestas internacionales en contra de la existencia de esta construcción. Las trincheras, minas y sistemas de detención electrónica que lo rodean cuestan 2 millones de dólares diarios al país marroquí, según asegura. “El muro de la vergüenza no solo impide el acceso a los territorios ocupados sino que impide la resolución del conflicto saharaui”, declaró Moh-Lamin.

La Unión Africana es una de las organizaciones internacionales que ha tratado de resolver el conflicto. Wadadi Salek, miembro de este órgano, ha asegurado que “Marruecos tiene interés en que la ONU sea responsable en este asunto sin que intervenga la Unión Africana, pero al mismo tiempo obstaculiza todo lo que puede que se avance en los acuerdos”. De esta forma, aunque esta unidad de países africanos sea la creadora de la iniciativa en la que se basa su resolución, no le compete encontrarle una salida. Paradójicamente, Marruecos ha entrado recientemente en la Unión Africana, ignorando la declaración que llevaban manteniendo desde hace años de no tomar parte en la misma a menos que los países miembro rechazasen la consideración de la RASD (República Arabe Saharaui Democrática) un estado independiente.

Abida Mohamed, miembro de la NOVA (Grupo de acción no violenta), puso fin a las conferencias de esta segunda jornada colocando a la mujer en el eje central. En una emotiva intervención demostró que el Sáhara está en la vanguardia de los países africanos en muchas áreas, como la educación, gracias al papel de la mujer en la construcción de la estructura de los campamentos. “La revolución era construir al ser humano antes que la patria”, aseguró. No pudo olvidar terminar su ponencia haciendo un homenaje al sufrimiento de la mujer en los territorios ocupados por Marruecos.

La tarde fue un espacio para compartir el arte y la cultura sahraui. La sala de la Hermandad Saharaui-Argelina se dividió en dos zonas: aquellos que desearon compartir un debate acerca del papel de los medios de comunicación en la causa saharaui y los que quisieron escuchar testimonios de proyectos de diferentes artistas saharauis. De esta forma, esta conferencia internacional cumplía su objetivo de ser un espacio para la búsqueda compartida de una solución al conflicto.

Con la puesta de sol llegó un concierto de música saharaui que ponía fin a estas intensas jornadas. Los estudiantes no pudieron evitar bailar juntos alzando banderas con la luna y la estrella por una causa que ha reunido a más de una veintena de nacionalidades en el desierto. Tras las palabras de un poeta saharaui y la reiteración en agradecimientos del gobernador de la wilaya de Dahla, los asistentes despidieron las conferencias. Salieron de un escenario al aire libre rodeado por niños y familias saharauis que habían decidido no perderse la celebración por la libertad de autodeterminación de su pueblo.

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