Llegada de Eugenio García Calderón a Valladolid con su bicicleta solar. FOTO: Gaspar Francés
Llegada de Eugenio García Calderón a Valladolid con su bicicleta solar. FOTO: Gaspar Francés

Tras casi tres meses de ruta, Eugenio García-Calderón ha llegado al fin a Valladolid, la antepenúltima etapa de esta ruta, después de pasar el verano dando su particular vuelta ciclista en bici solar a la península. De la mano de Energética Coop. ha pasado por el centro de la ciudad con su remolque fotovoltaico que alimenta la bicicleta que le ha llevado desde Madrid a Granada, Valencia, Barcelona o Bilbao.

Eugenio es ingeniero especializado en energías renovables, y decidió involucrarse en esta vuelta en bici solar al observar cómo “España es un país con mucho potencial fotovoltaico y no lo estaba aprovechando”, demostrando así que “esta tecnología realmente funciona y que podemos sacarle más partido del que le estamos sacando”.

Eugenio con parte del personal de Energética Coop. FOTO: Gaspar Francés
Eugenio con parte del personal de Energética Coop. FOTO: Gaspar Francés

Eugenio salió el 3 de junio de Madrid y ha pasado los meses de verano recorriendo parte de la península en bicicleta. En la tarde de hoy ha llegado a Valladolid, al recién estrenado local de Energética Coop. del barrio Huerta del Rey, desde donde han llegado pedaleando, ya en compañía del personal de la cooperativa, hasta la Plaza de Zorrilla. Allí le esperaba una pequeña comitiva en la que casualmente ha coincidido con un joven que disponía de un dispositivo similar pero en su monopatín.

El mecanismo que acarrea es relativamente sencillo, usando la energía del Sol para transformarla en eléctrica y que ésta mueva el motor que lleva la rueda trasera de su bicicleta. En el remolque lleva todo el equipamiento integrado, desde las placas fotovoltaicas al regulador o las baterías, imprescindibles para los momentos de carencia de Sol, aunque dispone de un cargador de emergencia para enchufarlo a la red, aunque ha evitado usarlo.

Según cuenta, por ejemplo, de esta etapa entre Palencia y Valladolid, ha cargado las baterías de sobra como para no temer a las nubes en la siguiente que le llevará a Segovia, aunque aguarda con cierta desconfianza el tramo final hasta llegar a Madrid en el que debe atravesar el puerto de Navacerrada. En definitiva, una constante lucha por “ver el lado positivo de la cosas”, ya que cuando el calor aprieta es una buena noticia para la carga de las baterías, pero cuando la temperatura refresca y es más cómo pedalear, la energía eléctrica se agota.

“Pero dónde vas, si tú nunca has montado en bici”, bromea sobre lo que en su círculo les respondían antes de iniciar su marcha: “Yo confiaba en el Sol y en el motor eléctrico”, más aun que en sus piernas, aunque en ciertos momentos en que la luz solar no estaba de su lado sufrió la dureza de cargar con 40 kilos de remolque, entre el mecanismos y equipaje.

Esto se suma al esfuerzo sicológico, no solo derivado del desgaste físico, sino de lidiar con las constantes averías de la bicicleta o las reparaciones y mejoras de la instalación o el remolque. Sin embargo, la acogida en las distintas localidades ha compensado estas penurias, interesándose por la iniciativa mientras le ofrecían alojamientos y comida, además de conversación: “Lo que más me gusta de esta aventura es que conozco mucha gente y cada una me aporta algo que hace valorar aun más esta experiencia”, celebra Eugenio.

Relata cómo en su periplo ciclista ha ido conociendo numerosas iniciativas ecologistas que “todos deberíamos conocer y ser conscientes de lo que están haciendo, como por ejemplo Energética en Castilla y León que es capaz de ofrecer una alternativa al oligopolio eléctrico”. Un proyecto que sigue en constante crecimiento y desarrollo, tanto en número de socios que han decidido ser propietarios de su propia energía, como de servicios a estos cooperativistas.

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