Bueno, pues no ha durado mucho. Los primeros momentos de duda respecto a las actuaciones en materia cultural del nuevo ayuntamiento se tornaron en cierta esperanza, tímida, pero esperanza de que por fin Valladolid se pondría -como poco- al día en algunas materias: cine, teatro, música, museos y artes plásticas…

Surgieron las primeras escaramuzas – mecanismos de relojería defectuosos que dejaba sembrados el PP- y ya hubo un cierto repliegue: Seminci, Patio Herreriano y sus respectivos directores. La apuesta de Cultura ha sido conservadora: que me quede como estoy en el primer caso –Seminci- y cantada la segunda –MPH- si el cargo es de confianza es de confianza y no hay muchas más vueltas que dar al tema…a todos nos ha pasado. Pero se retrasa la solución definitiva y natural al problema: concurso público para la dirección de los programas respectivos.

Se intenta dar una solución al Teatro Calderón y caemos en el mismo bache...si el titular provisional se puede presentar – sin que a nadie se le pida “proyecto”- y el propio alcalde dice públicamente que está contento con su funcionamiento…pues…no se…ya tenemos una edad, estaba cantado, con el consiguiente cabreo por parte de algunas de las personas que se han presentado y con un buen perfil para dirigir el coliseo escénico vallisoletano. Mi opinión al respecto es que era un problema menor…sin un buen aumento del presupuesto me da la impresión de que el programa no tiene mucho más recorrido: teatro comercial de calidad de Madrid y Barcelona y algún riesgo local: El Desván de Teloncillo y La Nave de Rayuela.

El gran nudo gordiano del Psoe en Cultura es la Fundación Municipal de Cultura…de la que dependen muchos programas y proyectos culturales ciudadanos: Museos y Exposiciones, Libros y Publicaciones, Fiestas, Música, Teatros en el Lava…el propio Lava en su totalidad, Casa Revilla, San Benito con sus noches y sus días, programa de ayudas a artistas y asociaciones, TAC, el futuro de CreArt…todos de vital importancia para Valladolid y que se han convertido en un marasmo administrativo y burocrático. Que a una petición de sala no te contesten – con un NO, ya no hay problema- en un mes dice mucho del funcionamiento a medio gas de ese servicio cultural que fue pionero en España. Y no parece que corra mucha prisa. No hay ningún programa municipal de apoyo a creadores en artes visuales –no solo cine-, ni en grabado, cerámica…y lo había! Si quieres hablar de música lo has de hacer con un empleado de la casa adscrito a Turismo…y no solo de rock, en Valladolid hay buen flamenco, jazz, folk, clásica…No way man!

Aparece ahora el culebrón del Museo del Cine, pero no se habla para nada de la ya imprescindible “filmoteca municipal” en una ciudad sede del primer festival de cine de la región y con una oferta y demanda considerables en esta disciplina artística…espero que la oferta del museo sea diferente a la que planteó en su día el PPVa para la Ciudad de la Comunicación (jejeje) y que consistía en traer objetos-fetiche de famosos del séptimo arte, muchos de ellos made in USA, país que es el referente cultural del responsable cultural en esas fechas: Alberto Gutiérrez Alberca, hoy senador del PP.

Ninguna aproximación de Cultura a problemas importantes: la música en locales –se ha dejado la responsabilidad solo a Medioambiente- y la más que necesaria puesta en funcionamiento del Teatro Lope de Vega –formulada por Manuel Saravia- para la programación de artes escénicas, música y cine de carácter local, provincial, regional…o para poder aprovechar que Paco Ibáñez nos sea solo disfrutado por los 350 espectadores “avispados” que asistimos a un acto cívico, cultural y musical irrepetible…la gente preguntaba: ¿dónde estarán…? Pues no estaban. Como ya somos mayores – y me considero su amigo- puedo contar que Tomás Rodríguez Bolaños no aprovechó la estancia de Laurie Anderson en Valladolid – otra irrepetible- para hacerse una foto con ella en sus dos días completos de ensayos en el Teatro Calderón…¿al actual alcalde le ha pasado lo mismo? Se ha quedado sin su foto con una gran personalidad de la lucha democrática en España como es Paco Ibáñez, que debería haber sido recibido en alcaldía.

Releo lo escrito, no quiero ser innecesariamente duro –no es mi estilo personal- pero voy al recientemente publicado Informe del Observatorio de la Cultura en España de la Fundación Contemporánea – una referencia, no es una estadística de tanto peso como las del INE o el Ministerio de Cultura- y veo los datos. Valladolid aparece en el puesto 11 en el ranking de “calidad” cultural, al nivel de Gijón, que no es capital de región. Ciudades menores en población como Santander, San Sebastián o Santiago de Compostela están por encima.

Si vamos al ranking sobre “innovación” cultural descendemos al puesto 15 junto a León y Pamplona.

De los 50 actos o equipamientos de cabecera en España solo tenemos uno: la Seminci (eso sí, el primero en CyL) en el puesto 27.

Habrá que hacer algo ¿no? Al menos hablarlo, un debate público sobre el tema se está haciendo ya imprescindible.

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