A Pertur y a su familia allá donde se encuentren, ya sea sobre los imposibles pliegues de la tierra de Euskadi, ya sea en la búsqueda inmortal de la verdad, mi corazón estará siempre con ellos.

A mamá, ella me transmitió el conocimiento escondido, la rabia por la justicia, me infundió todo el amor del que fue capaz.

Egia bat esateagatik,/ebaki behar valídate/nik escribiesen/dudan es Kua/nik cantasen dudan mihina;/Egia bat esateagatik,/nire izena/kenduko badute/euskal literaturaren/urrezko/orrietatik,/inoiz/inola,/inun/eznaiz/isilduko.

Si por decir una verdad han de cortarme la mano con que escribo,/ la lengua con que canto;/si por decir una verdad han de borrar mi nombre de las páginas de oro de la literatura vasca,/en ningún momento,/de ninguna manera,/en ningún lugar podrán acallarme.

Si por decir una verdad/Gabriel Aresti

Mi siempre admirado Séneca se atrevió a sugerir, que a lo largo de sus vidas, los hombres experimentaban sucesivas muertes hasta llegar a la muerte definitiva, cuando el cuerpo se apaga como una lamparilla sin aliento.

Siempre he creído entender que Séneca se refería a la serie de muertes morales, espirituales o interiores a las que parece ser que todo ser humano se ve abocado.

Ahora mismo y sin miedo a equivocarme, diría que la Humanidad en su conjunto está pasando por una de estas muertes, vivimos en el tiempo de la post-verdad, nada es verdad, pero tampoco mentira, es tan solo una post-verdad.

Miles, millones de personas esgrimen el mismo discurso gregario y derrotista, - “nada es verdad”, “el amor no existe, es un invento de los poetas”, “todos llevamos dentro de sí una parte oscura, insuperable y destructora”, “la amistad es poco menos que una entelequia en un cielo destronado, desbaratado”, “el individualismo, la libertad individual sin que nada o nadie se inmiscuya es lo que prevalece”, “hay que renunciar a cualquier tipo de alteridad que no se base en el mero utilitarismo del otro como medio para conseguir mis fines”-.

Este relato dominante me recuerda demasiado a los fascismos, al ideario de los nazis, aquellos que fueron capaces de hacer la ley de protección animal más avanzada de la historia, pero que al mismo tiempo animalizaban a las personas hasta desposeerles de su identidad, convertirles en guiñapos y así poder consumar su asesinato con la mayor de las frialdades, con la más demente brutalidad.

Cuando en una sociedad se bestializa a las personas y se priorizan cualesquiera- especies, identidades, nacionalidades, color de la piel, estatus económico, -por encima de ellas, en ese momento estamos ante una comunidad de enfermos, ante un deseo inconsciente de eugenesia global, una organización social tocada de muerte y arrebatada por los más bajos instintos, zigzagueando ebria de un sin sentido.

Hace algún tiempo, paseando por las calles de Mérida, pude observar una pintada en una de sus paredes que me dejo perplejo: “Lo que antes vivíamos directamente ahora se ha alejado en una representación virtual”. Sin amor, sin amistad, sin vínculos sociales directos, sin que la carne tope contra la carne, la vida de los hombres deja de tener sentido, se reseca, es estéril, se pudre en una mortecina sucesión de horas y de años sin finalidad.

Personas estandarizadas, gregarizadas, sometidas interesadamente e hincadas de rodillas ante un sistema político-social sin piedad ni compasión para con nadie, atomizadas y aisladas sin remisión son más vulnerables que nunca a las mentiras de cualquier poder establecido, a los intentos de burda fanatización, división o segregación que algo o alguien desee imponerles.

Estas reflexiones sólo pretenden tener un carácter introductorio a la historia que en esta ocasión les quiero contar. Es la historia de un hombre, que habiendo errado en su camino vital, supo rehacerse, reinventarse, y utilizar su situación personal y su contexto social como catarsis purificadora, como un medio de re-humanizarse a sí mismo y al resto de la sociedad.

Que nadie se lleve a engaño, al narrar esta historia no pretendo en absoluto hacer ningún tipo de apología del terrorismo, entendiendo por terrorismo cualquier lucha armada para la consecución de un objetivo político.

Bien cierto es, por otra parte, que todos los días mueren en el mundo de inanición en torno a las cuarenta mil personas, millones de personas son explotadas y expulsadas de sus trabajos sin contemplaciones, son precarizadas y condenadas a formar parte del lumpen , y sin embargo, nadie califica de terroristas a los autores de las políticas que provocan este auténtico genocidio a gran escala.

Como decía anteriormente, estimo y considero que ni un solo ser humano debe perder la vida por ni para el advenimiento de objetivo político alguno, salvo en los casos de defensa legítima de tu propia vida o dignidad personal.

Hechas las aclaraciones, paso a relatar la historia de Eduardo Moreno Bergareche, nacido en Donostia el 13 de octubre de 1950, huyó a Francia en septiembre de 1972, residiendo como refugiado político en la localidad costera de San Juan de Luz. Se le conocía con el apodo de “Pertur” y era dirigente de ETA Político-Militar( pm), su caso constituye uno de los enigmas políticos más inquietantes de la historia de la banda terrorista ETA durante el periodo de la mal llamada Transición, ya que desde mi punto de vista tal transición nunca llegó a producirse, los esquemas, los clientelismos y los cuadros de la dictadura franquista continúan prácticamente intactos.

Giovanni Giacopucci, en su ensayo “ ETA, historia política de una lucha armada”, describe muy certeramente los movimientos políticos y estratégicos que allá por el año 1969 se estaban fraguando en el seno de ETA, que se hallaba en una profunda crisis organizativa y donde afloraron nuevas tensiones e ideas.

La dirección está ahora bajo el control de una militancia nueva, que inmediatamente se pone a la tarea de definir estratégicamente la organización. En realidad en los análisis publicados en Zutik y Kemen puede verse el interés por mantener la continuidad política llevada hasta entonces por la organización, y la hipótesis de transformar ETA en un partido. Estas reflexiones apareen en el documento dirigido a los prisioneros: Cartas a los makos.

Un grupo de exiliados que residen en Baiona, París y Bélgica, miembros de la dirección anterior, ponen en marcha por su parte las Células rojas y critican el nacionalismo de ETA considerando que el nacionalismo siempre tiene un carácter burgués y ejerce como rompedor de la clase obrera: La burguesía capitalista es la causa de la opresión nacional de los pueblos que componen el Estado español, y eso lleva a una sola estrategia, la de los pueblos oprimidos”

Paralelamente a estos seísmos, la muerte de un gran número de militantes ha diezmado la organización, dándose la circunstancia de que la única estructura armada que ahora quedaba en ETA eran los comandos “ Bereziak”, verdadero núcleo duro en cuanto a la lucha armada se refería.

El análisis que ETA realiza de la situación política del momento les induce a reafirmarse en la posibilidad de crear un partido político que sea la vanguardia del movimiento obrero. Las tesis a este respecto son formuladas por el mismo Pertur, tanto Garcialde cómo Pertur consideraron que la “ Acción-represión-acción” ( que funcionaba en ETA desde la IV Asamblea de 1965) había cumplido con creces su misión de hacer de la clase obrera una clase consciente de su propio carácter revolucionario. Ahora, ETA debía dedicarse a dirigir ese proceso revolucionario superando su etapa clandestina y convirtiéndose en partido político, para Pertur la lucha armada había dejado de tener sentido, por lo tanto, tendrían que abandonarla definitivamente.

Esta tesis será aprobada por la VII Asamblea ( septiembre del 76) no sin una fuerte contestación por parte de los Bereziak, al frente de los cuales se encontraban dos destacados miembros de la organización como Francisco Mújika Garmendia “ Pakito” y Miguel Ángel Apalategui “Apala”.

En medio de esta tormenta política, tenemos constancia de una carta manuscrita que el propio Pertur envío a su compañera de entonces el 11 de julio de 1976 y que ya presagiaba lo que había de acontecer unas semanas más tarde.

“ Esos bestias han creado un clima tal en la organización que ETA no es un colectivo revolucionario, sino un Estado-Policía, donde cada uno sospecha del vecino y este del otro.

Este clima influye no a todos por igual, ( existen auténticos histéricos que no ven sino conspiraciones por todos lados). En este sentido, te digo que no estoy bien, en el sentido de que no ha….., de zafarme de esa dinámica infernal de las conspiraciones, del infundio, de la mentira, etc. De esa dinámica que tiende a eliminar rivales políticos no por medio del debate político, sino a través de sucias maniobras en nombre de la disciplina, la seguridad, etc….”

En este clima de asfixiante opresión vivió Pertur sus últimos momentos. El día 23 de julio inició su jornada, saliendo de su apartamento en San Juan de Luz a fin de acudir a una cita que se había concertado unos días antes a través de la librería Mujalde de Hendaya. Dicha cita se había concertado para las 10 de la mañana en el café Consolation de San Juan de Luz. A día de hoy, se desconoce la identidad de la persona con la que iría a mantener esa reunión.

Algunos testimonios afirman que sobre las 9:40 horas, Eduardo Moreno “Pertur” se habría encontrado en San Juan de Luz con Miguel Ángel Apalategui Ayerbe “Apala” Y CON Francisco Mújika Garmendia “Pakito”, quienes residían en Hendaya y disponían de vehículo, a quienes pidió que le llevarán a Behobia, accediendo aquellos a hacerlo, por lo que se subió en el vehículo con los mismos.

Esta fue la última ocasión en que se vio a Pertur con vida, su cuerpo, en caso de haber sido asesinado, jamás fue recobrado. Tanto “ Pakito” como el mismo “ Apala”, principales sospechosos de su desaparición, rehusaron en todo momento cualquier responsabilidad en los hechos acaecidos, sus tesis violentas, basadas en la necesidad de mantener la lucha armada a pesar de la muerte del dictador y de la inminente instauración de la democracia burguesa, acabaron por imponerse en la organización terrorista ETA.

Una vez más, en un nuevo punto de inflexión de la historia, la oscuridad, la violencia y la injusticia salían victoriosas con consecuencias terribles para todo el país.

Sin debate político, sin haber entablado una lucha entre iguales, sino a través del simple y vulgar asesinato del contrincante.

En conclusión, y esto es sólo una hipótesis personal, es que ni ETA ni el Estado Español estaban demasiado interesados en que la lucha armada tocará a su fin, que una conjunción de ambas fuerzas, por un lado los Bereziak y por otro, grupos ultraderechistas como Ordine Nuovo auspiciados por el propio Estado, se encargaron de hacer desaparecer a Pertur, el escollo, la piedra que entorpecía las ambiciones políticas de unos y otros, del evidentemente fanatizado núcleo duro de ETA y del Estado, al que la continuidad de la violencia le convenía para no tener que ceder ante las exigencias de la izquierda política de la transición, poniendo como excusa a ETA, buscándose un chivo expiatorio al que poder culpar de todos los males del país, una coartada perfecta.

En tantas ocasiones en las que me detengo a reflexionar, pienso que la historia contemporánea de nuestro país está fundamentada sobre un enorme pantano de mentiras, sobre la violencia más inusitada que se puede imaginar, que las estructuras y engranajes políticos quedaron en manos de la misma oligarquía nacional-franquista de siempre, que la transición, la post-transición, la democracia burguesa parlamentaria son tan sólo un cuento para un pueblo que nunca superó su minoría de edad, para un pueblo demasiado devastado y atomizado, como afirmé en un inicio. Esta es la causa más significada, -creo yo-, de la violación de los Derechos Humanos en materia laboral y social en España.

Hannah Arendt declaró que los pueblos que no hacen historia, sino que la sufren, tienen la tendencia a considerarse víctimas de acontecimientos todopoderosos e inhumanos que no tienen sentido.

Abandonemos pues esa actitud victimista y pasemos a la acción, al combate y a la resistencia pacíficas.

La historia de Pertur y todo lo relativo a Euskadi, rememoran en mi el siempre diáfano recuerdo de aquellos veranos que pasamos en Zarautz, el vestido blanco de mamá, del mismo color de la pureza añorada, la emotiva visión de Piluca y de la abuela Vitoriana cogidas de la mano y esperando nuestra llegada, frente al Gran Hotel Zarautz.

Cauterizan el dolor de mi memoria y la lánguida nostalgia la sola evocación de los paseos que daba con mamá a lo largo de todo el malecón, sentir la suave caricia de sus dedos, recordar las largas conversaciones que manteníamos, las ensoñaciones levitantes que éstas nos provocaban, elucubrando, reflexionando y desmigajando el sentido último del amor de una madre por un hijo, discerniendo sobre lo humano y lo divino, sobre el escondido significado de lo vasco y lo necesario del “homo politikón” de Aristóteles.

Pero lo más hermoso era sentir como sus ojos, poseídos como de un agua melancólica, se posaban sobre los míos en un intento postrero de redimirme, de salvarme de un mundo tan ajeno.

Que felices éramos caminando al borde de la mar, siguiendo el sinuoso curso de la costa entre Zarautz y Guetaria y como era que la mar trataba siempre de cubrir de sal furiosa y bruma suspendida a los hombres que dudaban de sí mismos, a los hombres que siempre sospechan del otro, a los que no confian ni creen que la condición humana sea bella, creadora de otros mundos y otras posibles realidades,- como hizo Pertur-, donde al fin recuperemos la capacidad de amar que un discurso dominante y unas ideas tendenciosas que no son propias del pueblo, nos arrebataron.

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