La polémica ha envuelto durante esta semana el concierto de Kiko Sumillera después de que los viejos fantasmas de la música en directo en Valladolid resucitaran con la carta recibida por el Desierto Rojo en la que se advertía de las posibles consecuencias de vender entradas, ante lo que el Colectivo Laika emitió un comunicado en el que denunciaba la situación y confirmaba la celebración del concierto aunque con entrada libre. “Siempre ha habido dos posturas en Valladolid, por un lado los hosteleros tradicionales, por decirlo de alguna manera, que se supone tienen las licencias en orden y luego los pequeños locales, que es donde se disfruta esta cultura de base, a los que están enfrentados estos hosteleros tradicionales”, reflexiona Kiko sobre esta ya casi histórica confrontación. Ha vivido esta situación desde la incómoda postura de quien lleva meses preparando el estreno en su tierra: “Al final los afectados son los músicos, el público y las salas que trabajan mucho por que estos músicos y este público puedan disfrutar de la música”. A pesar de todo reconoce tener aun “muchas ganas de presentar el disco, todavía no me las han quitado”, anteponiendo la música al resto de conflictos, sin olvidarse del apoyo que han recibido por parte del establecimiento: “Agradecer al Desierto Rojo por el esfuerzo par que el concierto sea posible, intentaremos estar a la altura”.
Presenta su primer disco ‘Hasta que acaben los campos’, aunque que ya dejó ver sus intenciones en su EP ‘Montañas de sangre’. “Hay raíces de castilla, aunque se mezcla con muchas cosas; es simplemente música popular, que puede estar arraigada en nuestra tierra que es castilla, pero está ligada al pop o al rock alternativo”, explica Kiko. El folclore castellano está en auge, cada vez son más numerosas las nuevas propuestas que están revisando la música tradicional desde distintas perspectivas. A la lista que ya integraban Guille Jové o El Meister a la que se suma ahora Kiko Sumillera, agrega al menos uno más a la lista con Cifu Alonso que le acompañará como artista invitado: “Le vi por primera vez en las jornadas Gastrofónicas que organiza el colectivo Laika y me gustó mucho, parecía que encajaba muy bien, le dije que si le apetecía tocar y me dijo que sí”.
Las letras de Kiko también beben de antaño, en cierto modo quiere recordar a las figuras poéticas que pretendían evitar la censura en los sesenta o setenta: “Quizás no tan encubierto como hacía el bueno de Serrat pero sí que la gente le de un par de vueltas, que no sea simplemente escuchar una canción bonita, tienen un mensaje, un trasfondo o algo que contar. Lo bonito de estas canciones es que cada cual se las puede llevar a su terreno y sacar su propia conclusión, siempre teniendo en cuenta el marco político o regional, pero depende de cada persona”. La carga política es para él importante en las letras: “Sí, sobre todo en alguna canción más que en otra, pero me parece algo obligatorio en cualquier grupo de música o solista hoy en día”.
El Colectivo Laika es de los más veteranos de Valladolid impulsores de innumerables propuestas y aprovechará este concierto para presentar la puesta de largo de su sello Valle Rojo, que edita el disco: “El sello está empezando y es básicamente para poder editar en siete pulgadas, enfocado a la edición de vinilos de bandas de Valladolid”. Siguiendo con la recuperación de viejas costumbres, el vinilo cada vez tiene un mayor auge, sobre todo entre los que aun gustan de disfrutar del tacto físico de los viejos Lps: “Es un coleccionismo fetichista, al final todo el mundo escucha la música en su ordenador, pero siempre el fetichismo de poder tocar esos discos se agradece, yo al menos lo agradezco, aunque viene acompañado del CD también”.
La banda que le acompañará en directo, con la que ya lleva trabajando dos años, es una sobresaliente selección de músicos de la escena local con Álex Izquierdo al bajo -Ángel Stanich Band-, Ángel Román a la batería -Corzo, My Friendly Ghost, Tuxedo-, David Hernández al teclado y los coros -Cosmic Birds- y Juan Díez a la guitarra -Casa, Frieda's Still In Love-, aunque se pueden contar con los dedos de una mano las veces que se han reunido sobre un escenario. “Es un privilegio brutal y creo que ahora hemos encontrado ese punto en el que se pueda disfrutar en el escenario, estoy más cómodo. Hemos trabajado mucho, hemos ensayado mucho para que el directo suene mejor, adaptado algunas cosillas por ejemplo yo antes iba con la guitarra eléctrica y ahora voy con la acústica para dejar más espacio a la voz y el resto de instrumentos, hemos encontrado ese punto medio que nos permita estar más cómodos tocando las canciones en directo”.
El disco está siendo muy bien recibido por parte de la crítica, ahora toca el veredicto del público: “Yo estoy muy contento, parece que está gustando, veremos ahora en los conciertos, empezamos este sábado y allá donde nos llamen estaremos en la medida de lo posible”. Y la puesta en escena que está preparando es bastante atractiva: “Intentamos que no sea algo robótico, que sea un directo bastante orgánico, en sintonía con el público, que no sea simplemente tocar unas cuantas e irse sino que la gente cuando se vaya se quede pensando alguna de las letras o cosas que hemos transmitido”. Kiko Sumillera era conocido como miembro de grupos como Los Lolas o Woodpecker & Co, formaciones con un punto gamberro y casi punk, por lo que esta evolución hacia palos cercanos al folk es aun más sorprendente. Precedido por la actuación de Cifu Alonso, responderá a la expectación que ha despertado su disco desde las nueve de la noche el próxima sábado 4 de febrero.
















