El alcalde habla con el concejal del PP, José Antonio de Santiago Juárez en presencia de Pedro Herrero, Antonio Otero y Charo Chávez, antes del inicio del pleno. Foto: Carlos Arranz / Ayuntamiento de Valladolid
El alcalde habla con el concejal del PP, José Antonio de Santiago Juárez en presencia de Pedro Herrero, Antonio Otero y Charo Chávez, antes del inicio de un pleno. Foto: Carlos Arranz / Ayuntamiento de Valladolid

Han bastado tres meses este mandato y un cambio de protagonistas en la oposición para que la reforma del Reglamento Municipal que fue imposible cerrar en los 4 años de la anterior legislatura esté lista para ser aprobada el próximo mes de septiembre.

Así lo confirman fuentes del equipo de Gobierno, que prevén que pase por comisión y sea aprobada en el próximo pleno ordinario que celebre la corporación.

La reforma reglamentaria que se inició la pasada legislatura se fue al traste después de que el PP, saltándose el acuerdo inicial para aprobar los distintos artículos de forma consensuada, decidiera presentar al pleno una moción para mantener la rebaja del sueldo del alcalde. La maniobra provocó la inmediata reacción del PSOE, que abandonó la ponencia donde se discutía el asunto y consiguió aprobar una ‘venganza salarial’ que afectaba fundamentalmente a los concejales de la oposición y que finalmente fue tumbada por los tribunales.

El cambio de protagonistas en la negociación por parte del PP ha supuesto el fin del bloqueo y la articulación de nuevas mayorías para que puntos espinosos como el del salario de los concejales y el alcalde puedan ser aprobados y con ello, el resto de puntos, muchos de los cuales sobre los que ya existía acuerdo previo.

Según desveló María Sánchez, portavoz de Valladolid Toma la Palabra, en el último pleno celebrado a raíz de una pregunta presentada por el concejal del PP, Borja García Carvajal referida a la renuncia de parte del sueldo de los concejales de su grupo, el PP habría pedido en la ponencia sobre la Reforma del Reglamento “discreción, secreto sobre las deliberaciones”.

“Les conviene porque pretenden crear una cortina de humo: ponen el foco en nuestra renuncia a los salarios, algo que ya estamos practicado voluntariamente, para que no se hable de que ustedes lo primero que han hecho nada más llegar es subirse el sueldo. Se han actualizado todos los de dedicación exclusiva. Se sube un 25% a quienes no la tienen. Se incrementa 3.500 euros al año a quienes tienen dedicación exclusiva sin delegación. Y se aumentan las dedicaciones exclusivas de cada grupo al tomar como referencia cada fracción de 3 concejales, en vez de 5.  Estas han sido sus propuestas. La nuestra, aplicar a todo el mundo un recorte bastante menos exigente que el que nos venimos aplicando voluntariamente. Pero lo que no pueden pretender, y resulta obsceno, es financiar con nuestra renuncia voluntaria su subida de sueldos. Sabe la ciudadanía vallisoletana quién ha propuesto un ahorro significativo en este concepto  y quién, voluntariamente, cobra un sueldo menos alejado del común de los mortales.  Y saben también, por méritos más que suficientes por su parte, qué opciones políticas deberían lavarse la boca antes de hablar de financiación de partidos y de ética”, le espetó Sánchez al concejal popular como respuesta a su intervención en el pleno.

Lo cierto es que una vez alcanzado un acuerdo con el PP para poner fin a las congelaciones salariales que año tras año se han ido aprobando en pleno para que pudieran tener efecto, el camino parece expedito para que con el apoyo de sus socios de Gobierno o sin él, gracias al del principal partido de la oposición, el PSOE consiga poner fin a una restricción con la que nunca ha estado de acuerdo desde que llegó al Gobierno.

La reforma, además, incluye como atractivo para los partidos de la oposición un aumento de recursos económicos y humanos para sus grupos municipales, además del adelantado por Valladolid Toma la Palabra referido a las dedicaciones exclusivas de cada grupo al tomar como referencia cada fracción de 3 concejales, en vez de 5.

Otro de los puntos llamativos que incluye la reforma reglamentaria y sobre el que no parece existir desacuerdo es el de la consolidación del Debate sobre el Estado de la Ciudad.

Una vez superadas las sesiones de trabajo para la reforma del Reglamento Municipal, se abordará la reforma del Reglamento de Participación Ciudadana.

No hay comentarios