Patios privatizados en los que se acumula de todo.
Patios privatizados en los que se acumula de todo.

Marie Isabel regresó de Francia con su pareja, Carole, el pasado mes de febrero para asistir al entierro de su madre. Desde entonces resisten en una vivienda de la barriada 29 de  Octubre, la presión que diariamente ejercen sobre ellas sus vecinos ocupas y narcotráficantes. Incluso, han sufrido una agresión.

"El 4 de febrero decidimos quedarnos a vivir aquí. Jamás pensé que nos íbamos a encontrar con lo que estamos sufriendo", confiesa Marie Isabel, que se crió en la barriada 29 de Octubre y a donde había regresado esporádicamente desde Marsella, su lugar de residencia hasta entonces. 

"Desde el primer día tenemos que aguantar miradas, insultos... hasta que el 31 de julio sufrimos una agresión", dice Marie Isabel, mientras Carole muestra su antebrazo derecho todavía con una férula, como consecuencia de la enganchada con un tal Tony.

"Nos dicen", añade, " que tenemos que marcharnos a nuestro país. Yo soy de aquí. Me he criado en este barrio, en casa de mi tía, que luego pasó a ser de mi madre y ahora es mía. Me han ofrecido 6000 euros para que me vaya".

Marie Isabel dice que nunca había visto tanta degradación en una barriada que se construyó en los años 60.

"No se respeta nada. Lo de menos son los gritos, los ruidos, los golpes... Muchos días tiemblan los tabiques de la casa. El portal está destrozado. La suciedad nos invade; la basura la arrojan por las ventanas. Hacen barbacoas en plena calle, que han privatizado al cortar el paso por la misma y convertirla en patios, donde se acumula de todo: desde plantas de marihuana a vehículos y armas. ¡Sí, armas, que las hemos visto desde la ventana!", aseguran estas dos mujeres que reconocen tener miedo.

"El tiempo en que mi madre", prosigue Marie Isabel, "ha estado ingresada, una mujer tenía la llave de la casa. Pensaba que para cuidarla. Pero de eso nada. Cuandovinimos nos encontramos todo patas arriba y hasta habían enganchado la luz; tuvimos que llamar a Iberdrola.  Pero vuelve a estar enganchada; ahora en vez de estarlo desde el interior de la vivienda, lo está desde el tejado...".

Marie Isabel y Carole viven atemorizadas, junto a su perrita, una Yorkshire Terrier de dos meses. "Hemos tenido que llamar varias veces a la policía; hemos ido a la comisaría de Delicias a poner denuncia... y lo que hemos ganado es mayor agresividad hacia nosotras. Ahora, además, tenemos que soportar que nos llamen 'chivatas'. No hay derecho".

"Por no hablar", añade, "del olor constante a marihuana que inunda todo el inmueble". De los 6 pisos del portal, solo dos son propietarios: el resto son ocupas. Algo que es extensible al resto de bloques de la barrriada 29 de Octubre.

 Las plantas de marihuana es lo único verde.
Las plantas de marihuana es lo único verde.

"De las 574 viviendas que hay, la mayoría son ocupadas", según fuentes vecinales, que cifran hasta en un 70% las ocupaciones protagonizadas por personas de etnia gitana. Estas mismas fuentes confirman el progresivo deterioro del barrio en el que, en los dos últimos años, se registra un importante repunte del narcotráfico. En los primeros años del 2000, el clan de los Monchines llegó a controlar la zona. Fueron los vecinos, organizados en la Coordinadora, los que plantaron cara a los narcotraficantes y forzaron algunas actuaciones gubernativas.

El pasado mes de junio tuvo lugar la última intervención policial en las calles Zorzal y Águila, en las que se practicaron varios registros  en distintos domicilios y se efectuaron cuatro detenciones; descendientes de nombres históricos 'la Guaja', 'el Peluso'... Comentan que esa mañana se oyó decir: "Nadie nos ha avisado".

"La vigilancia se ha relajado mucho y los servicios sociales municipales no son capaces de abordar el problema que puede explotar en cualquier momento", dicen.

Mientras, el Ayuntamiento que aprobó las primeras obras de la esperada rehabilitación  de la barriada, ha comenzado por un edificio de la calle Zorzal, número 12,de titularidad municipal que había sufrido un incendio  y que ha sido vacíado en su totalidad. En los del resto solo se actuará en sus exteriores: cubiertas y fachadas. 

Las previsiones contemplan la remodelación de lo que fuera el colegio Santiago López, en la actualidad totalmente saqueado y que ocupa una manzana, entre las calles Pavo Real, Zorzal, Albatros y Periquito, junto a la plazuela de la calle Canario. La idea es abrir un centro social que sirva de dinamizador de la zona.

De momento, Marie Luisa y Carole resisten en el corazón de la barriada y lanzan un grito: "¡Estamos hartas!".

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