Luis Ocampo. FOTO: Jorge Ovelleiro
Luis Ocampo. FOTO: Jorge Ovelleiro

Luis Ocampo, médico portavoz de la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública analiza en esta entrevista el estado de salud de la Sanidad pública en Castilla y León en los días previos a la gran manifestación convocada a finales de mes en Valladolid. “Lo único positivo que puede hacer el Consejero a estas alturas sería hacer una convocatoria formal de la comisión de trabajo sobre la Atención Primaria creada a través del Consejo de Salud de Castilla y León y dimitir”, afirma convencido.

¿Cuál es el estado de salud de la Sanidad de Castilla y León y, en concreto, de la Atención Primaria?
Para hablar del estado de salud del Sistema Sanitario Público en nuestra Comunidad, es conveniente hacer una mínima evaluación de su evolución en el tiempo. No vale una foto fija, es necesario ver el proceso. El Sistema Sanitario Público, tal como lo hemos conocido en los últimos años, se construye en nuestra Comunidad en el periodo 1985-1990. Fue un momento lleno de dificultades, pero con una clara voluntad de los profesionales, de la gente, y también de una fuerte voluntad política para dar impulso a la construcción de un Sistema Sanitario Público en el que la Atención Primaria jugaba un papel fundamental. Durante los años 1990-1995, el Sistema Sanitario Público se mantiene con un alto nivel en nuestra Comunidad, aunque ya a finales de los años noventa empiezan a aparecer problemas, tanto desde el punto de vista que podríamos llamar doctrinal como en el plano práctico. Hay una tremenda ofensiva a nivel global del neoliberalismo a favor de la privatización de los Sistemas Sanitarios Públicos que, por supuesto, tiene su repercusión en el Estado español y en la Comunidad de Castilla y León.

El Sistema Sanitario Público en Castilla y León, tal como ocurre en otras del Estado español, se constituye en base a una filosofía que nadie ha rebatido de forma argumentada hasta hoy. Esa filosofía incluye como conceptos básicos la universalidad, la accesibilidad, la equidad y el uso de los recursos tecnológicos más adecuados. La Ley General de Sanidad de 1986 dotó de una base legislativa a estos planteamientos que tuvieron también su correspondencia en la normativa y legislación elaborada en la propia Comunidad de Castilla y León.

A pesar de la demostración práctica y teórica de las bondades del Sistema Sanitario Público, incluida la gestión pública de este, desde el inicio de su puesta en marcha se inició una ofensiva para incorporar al sistema sanitario público elementos de gestión y formas de titularidad que fueran abriendo espacios a la sanidad privada. Esta ofensiva estuvo por cierto muy bien orquestada mediáticamente, pero sin sustrato argumental científico alguno.

La puesta en marcha de la Atención Primaria y de los correspondientes Equipos de Atención Primaria, así como los Centros de Salud, supusieron un auténtico cambio, para bien, desde el punto de vista asistencial a la población, que incorporó además elementos como la prevención, la educación en salud y la participación comunitaria, que de forma conjunta conforman lo que llamamos la “Atención Primaria”.  El impacto de ello en la salud de la población fue más que significativo, subjetiva y objetivamente. Por poner algunos ejemplos, las tasas de incidencia de enfermedades prevenibles como gripe, sarampión, parotiditis, tuberculosis..., disminuyeron más que significativamente. Las antropozoonosis, enfermedades que se transmiten entre personas y animales, tan importantes en nuestro medio rural, tales como la brucelosis y hidatidosis, o la tuberculosis, también disminuyeron de forma más que significativa, desapareciendo prácticamente en varios casos -como el de la hidatidosis-.  En la lucha contra las antropozoonosis, jugó como es obvio un papel muy importante la sanidad veterinaria. Hay que recordar como en todos los Equipos de Atención Primaria estaba incorporado un veterinario de salud pública que jugaba un papel de gran importancia. Todo esto se fue deteriorando. Ese deterioro incluye de una forma muy significativa la formación continuada de los Equipos y la formación conjunta con el Sistema Hospitalario. Lo mismo podríamos decir sobre la investigación, en estos momentos prácticamente desaparecida de la Atención Primaria y en buena medida del Sistema Sanitario Público.

Por poner algunos ejemplos a través de los cuales se vehiculizó ese proceso de deterioro del Sistema Sanitario Público, podríamos hablar del Sistema de Registros en Atención Primaria que, de tener un carácter de recogida de la morbilidad en cada zona de salud, se pasó a un formato exclusivamente de carga asistencial. La introducción de la productividad variable, una forma de premiar económicamente el cumplimiento de las indicaciones de las correspondientes gerencias supuso un elemento de perversión ética de primer nivel en los Equipos de Atención Primaria.

En estos momentos el Sistema Sanitario Público, además de sufrir un tremendo deterioro en el conjunto de las actividades que lo conforman, no solo en el plano asistencial, ha perdido su capacidad de reproducción, cuestión esta de primera importancia. Cuando un organismo pierde su capacidad de reproducción, obviamente es que está en un periodo terminal.

El consejero se comprometió a crear una Comisión para el estudio de las soluciones en Atención Primaria ¿Por qué no la convoca?

En nuestra opinión el Consejero no convoca la Comisión porque tiene pánico escénico a su constitución y desarrollo. Sabe, no porque tenga que ser así, que no tiene nada serio que aportar a tal comisión y que sin embargo las Plataformas hemos aportado dos documentos, serios, rigurosos y con alternativas. Ahora el Consejero se escuda en que las sociedades científicas no le han entregado los documentos que les solicitó en su momento. Bueno, así nos podemos tirar años. Cuando el Consejero nos envió una carta informándonos de que se iba a constituir la comisión de trabajo el 30 de octubre de 2018, en la que daba un plazo de dos o tres semanas para elaborar esos documentos, nosotros cumplimos en sus términos generales con esos plazos y creemos que cualquier colectivo interesado de verdad en abordar la problemáticas y las alternativas a la situación del Sistema Sanitario Público ha tenido tiempo suficiente para trasladar un documento sobre la cuestión. Si no es así, no parece que la solución sea seguir ampliando los plazos, sino empezar a trabajar con lo que hay ya, que parece suficiente. El problema es que el Consejero no tiene nada serio que ofrecer y se resiste a convocar una reunión donde va a quedar con sus vergüenzas al desnudo. Esa posición nos parece una auténtica irresponsabilidad. Pero a estas alturas parece que al  Consejero y a su equipo directivo lo único que les interesa es amarrar su futuro en la privada; no encontramos otra explicación a la cantidad de conciertos con la sanidad privada que se están firmando en las últimas semanas en Castilla y León.

Falta de presupuesto, políticas de personal, externalizaciones, unidades de gestión clínica… ¿qué es más pernicioso para el sistema público?

Podríamos intentar hacer una priorización del impacto de cada una de esas medidas en cuanto a su perniciosidad para el Sistema Sanitario Público, pero lo dramático del momento es que se dan todas ellas de una forma simultánea. Al Sistema Sanitario Público se le está atacando por tierra mar y aire. Es un ataque combinado y en todos los frentes, cuya raíz está en los intereses privados. La salud es uno de los nichos de expectativa de negocio más importante para el capital especulativo y no dudan en utilizar todos los recursos para conseguir un aprovechamiento de tal nicho. Pero también como se ha demostrado el Sistema Sanitario Público tiene muchas fortalezas y mucha gente que lo defiende de forma coherente. Estamos convencidos de que finalmente conseguiremos que se imponga la racionalidad en el debate teórico y los intereses de la mayoría de la sociedad en la práctica.

Por supuesto que hace falta más personal y que además ese progreso hay que hacerlo de una forma planificada. El Sistema Sanitario Público necesita trabajadores de gran cualificación, que no se improvisan. Las externalizaciones no sirven más que para deteriorar y encarecer el coste de los servicios y por tanto habría que suprimirlas. Las Unidades de Gestión Clínica, además de los problemas de fondo, desde el punto de vista formal se han planteado tan mal que la propia Administración de Justicia las ha echado para atrás. Podríamos recordar también el decreto del 15/97, en el que se introducían nuevas formas de gestión y que supuso la apertura formal de las privatizaciones en el Sistema Sanitario Público.

¿A estas alturas se puede volver a la Sanidad Pública tal y como se ha conocido?

Estamos convencidos de que sí, pero para ello hay que conformar una mayoría social, una alianza social que luche por ello, tal como ocurrió a finales de los años setenta y primeros de los ochenta del pasado siglo. El trabajo de las Plataformas en Defensa de la Sanidad Pública va orientado claramente en esa dirección.

¿Cuál es la receta para organizar y garantizar el sistema público en un territorio con las particularidades como el de Castilla y León?

Tenemos la experiencia, tal como decía, de los años de la época de la construcción del Sistema Sanitario Público en nuestra Comunidad. Probablemente las cosas se hayan hecho más complejas en el sentido de un mayor grado de despoblación y de envejecimiento de esta, y una mayor dispersión en el medio rural, así como mayores costes en determinadas cuestiones como tecnología, farmacia, etc., pero todo ello es abordable y solucionable. Por supuesto hace falta voluntad política y para que haya esa voluntad política tiene que haber una fuerte demanda social y profesional. En ello andamos.

En los últimos meses las muestras de hartazgo con la gestión del consejero se han sucedido en toda la Comunidad. ¿Hay alguna zona especialmente afectada? ¿Provincias olvidadas?

Los problemas señalados y las deficiencias de gestión afectan al conjunto de la Comunidad, pero obviamente hay algunas zonas especialmente afectadas. Las zonas periféricas de la Comunidad en donde las consecuencias del deterioro son trágicas, tal como aparece en diversos medios de comunicación. Comarcas de la provincia de Zamora como Sanabria y otras; de la provincia de Palencia como el Campoo y otras; de Burgos como Aranda y otras; de Ávila como el Valle del Tiétar y otras; Salamanca; León, con comarcas muy tocadas como la Maragatería y el Bierzo..., pero en general el medio rural y las comarcas están especialmente machacadas.

En Valladolid, pese a las quejas y protestas, se mantiene cerrado el Centro de Especialidades de las Delicias…

Hubiera sido ingenuo pensar que con unas cuantas asambleas, dos manifestaciones y un par de entrevistas con la Administración se iba a resolver el tema. Estamos seguros de que se conseguirá reabrir el Centro de Especialidades de Delicias, pero necesitamos presionar más para conseguir ese objetivo, lo estamos haciendo y vamos a seguir haciéndolo. El barrio de Delicias está comprometido con esta reivindicación y no se va admitir otra respuesta que no sea la reapertura del Centro de Especialidades. Se puede negociar cuales son las especialidades que tiene que haber en el Centro y las frecuencias de las consultas, pero no el hecho general de su reapertura. Somos corredores de fondo.

¿Qué hay que cambiar para que problemas como el suscitado en el Clínico con las especialidades pediátricas no se vuelvan a repetir?

En el Estado español, aunque en los servicios pediátricos hospitalarios hay gente con una subespecialidad -neurología, cardiología,...- en el currículum de formación ordinario estas no aparecen como tales y raramente se convocan plazas en los servicios pediátricos hospitalarios con ese grado de especificidad, aunque hay casos en que sí se hace. Sería conveniente que se estructuraran como tales las subespecialidades dentro de Pediatría, sin perder de vista la importancia que todos los pediatras durante su formación tengan un conocimiento intenso y extenso de la Atención Primaria.
La identificación de plazas de sus especialidades pediátricas en los concursos de traslados o en cualquier convocatoria para cubrir esas plazas es algo muy conveniente.

Convocatoria del próximo 26 de enero ¿Lema? ¿De nuevo pedir la dimisión del Consejero? ¿Cuántas peticiones van? ¿Se puede esperar algo de un gobierno en retirada a cinco meses de unas elecciones?

El lema de la convocatoria de la movilización del 26 de enero de 2019 es "Nos sigue doliendo la sanidad. Consejero dimisión". Es la primera vez que pedimos en una movilización de estas características la dimisión del Consejero. En la del pasado 20 de enero no solicitamos tal cuestión. O sea, que es la primera petición que hacemos explícitamente en ese sentido.  Precisamente después de la movilización del 20 de enero pasado, nuestras exigencias eran las de que hubiera un cambio de la política sanitaria, pero queríamos dar una oportunidad al equipo directivo para que la llevara adelante. En estos últimos meses hemos comprobado, desgraciadamente, que no solo no se ha avanzado en la solución de los problemas, sino que estos se han intensificado. La gestión ha empeorado, aunque pareciera imposible. Los recursos han disminuido, etc. Es por ello que ahora consideramos una condición sine qua non para cualquier cambio de política que el Consejero y su equipo de dirección dimitan.

Para nosotros los ciclos electorales son importantes, pero no funcionamos en lo fundamental por ellos. Nuestro objetivo es revertir el proceso de deterioro del Sistema Sanitario Público y reconstruirlo al menos con la calidad y eficiencia que tuvo en el final de los años ochenta del pasado siglo. No estamos hablando de ficciones, estamos hablando de algo que se demostró que era perfectamente factible y de gran utilidad social. No desde luego para el capital especulativo.

Lo que esperamos es que en estos meses que quedan hasta las próximas elecciones el Consejero y su equipo dimitan. Lo único positivo que puede hacer el Consejero a estas alturas sería hacer una convocatoria formal de la comisión de trabajo sobre la Atención Primaria creada a través del Consejo de Salud de Castilla y León y dimitir.

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