Manifestación contra el CETA y el TTIP esta mañana en la Plaza Mayor. Foto: úC
Manifestación contra el CETA y el TTIP esta mañana en la Plaza Mayor. Foto: úC

Decenas de vallisoletanos se han manifestado esta mañana, como en otras muchas ciudades de todo el país, contra los tratados TTIP (Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones) y el CETA (Tratado de Comercio con Canada), para exigir que se paralice su negociación y dar a conocer todos los perniciosos efectos que pueden acarrear a los trabajadores y los consumidores europeos.

Poco antes de las 12 de la mañana, en la Plaza Mayor, se daban cita los primeros manifestantes, que han desplegado una pancarta en la que se podía leer: #NiCETANiTTIP. Allí, a los pies de la estatua del Conde Ansúrez, han comenzado a explicar los perversos efectos de estos tratados comerciales que se negocian en secreto.

“La Comisión Europea, el Gobierno Estadounidense y las grandes empresas están vendiéndonos el acuerdo como el antídoto definitivo contra la crisis. Sin embargo están ocultando una pérdida de derechos sin precedentes. Lo único, es que a diferencia  CETA del TTIP, sus negociaciones ya han concluido en 2014 fuera de cualquier foco mediático y debate político, y se encuentra ahora mismo pendiente de la ratificación por parte, al menos, del Consejo Europeo y del Parlamento Europeo”, se ha comentado antes de informar que el Gobierno español en funciones ayer dio luz verde a la tramitación del CETA.

En la Plaza Mayor, también se han enumerado algunos de los efectos que la aprobación de estos tratados puede acarrear:

  • Aumentarán los recortes en derechos laborales. En EEUU los convenios de la Organización Internacional del Trabajo ni siquiera están reconocidos.
  • La privatización de los servicios públicos irá a más y contará con muchísimas más facilidades: sanidad, educación, agua…
  • Las grandes empresas contarán con más privilegios. Si en algún momento operan en la UE y consideran que su rentabilidad no era la esperada, tendrán la capacidad de demandar a los Estados exigiendo indemnizaciones millonarias, por supuesto, procederán de dinero público.
  • Alimentos, medicamentos y otros productos no se someterán a los controles actuales. Comeremos alimentos con transgénicos, hormonas, cloro y un largo etcétera sin saberlo.
  • El fracking tendrá vía libre. Esta técnica para extraer gas, tan dañina para la salud y el medio ambiente, se implantará con gran facilidad. Además importaremos este gas desde EEUU, lo que pondrá en riesgo los objetivos de la UE para frenar el cambio climático.

Tras la lectura de estos comunicados, los concentrados se han dirigido hasta la cercana Plaza de Fuente Dorada coreando gritos como “CETA y TTIP, la misma mierda es”, en los que, por uno momentos, las siglas de los tratados se han cambiado por los, por ahora, principales partidos del arco parlamentario español: PSOE y PP.

En Fuente Dorada se ha procedido a la lectura del manifiesto en el que se anuncia “un otoño en el que nos jugamos muchos”. “Este otoño la población europea y norteamericana puede conseguir que ambos tratados pasen a la historia. NO es una quimera. Al contrario, ahora mismo, es una victoria alcanzable. La presión ciudadana internacional se está mostrando lo suficientemente eficaz y coordinada como para asestar un golpe en la línea de flotación del modelo comercial imperante. Y entre sus grietas, se pueden materializar nuevos paradigmas. No pecamos de ilusión vana. Sabemos que el mero hecho de derrotar estos tratados no supone un cambio inmediato de modelo. El día que se anuncie la ruptura de las negociaciones del TTIP no se desharán los recortes, ni se derogarán las últimas reformas laborales, ni los intereses privados desaparecerán de la sanidad. Tampoco habrá un reparto instantáneo de la riqueza o del trabajo. No será el día en que el cambio climático deje de ser un hecho, desaparezca la violencia machista o se evapore la deuda con los mercados financieros para poder aumentar el gasto social. No. Pero esa noche, quienes tratan de obtener beneficios a costa de los derechos del resto de las personas dormirán sabiendo que su poder tiene un límite, el de la ciudadanía activa y organizada. Habrán escuchado el grito de liberación de quienes quieren un modelo de desarrollo más solidario y justo y con respeto ambiental. Sabrán de la fuerza de quienes creen que la libertad de las personas debe prevalecer sobre la de los grandes capitales. Comprenderán algo tan sencillo como que los pueblos deben decidir democráticamente su futuro por encima de las grandes empresas”, se ha dicho.

Al término de la lectura del manifiesto, se ha abierto un turno de palabra en el que dos personas han recordado los efectos que tendría la aprobación de estos tratados entre las mujeres del mundo rural y entre los trabajadores.

Posteriormente, los promotores de la movilización han planteado la posibilidad de acercarse hasta el Ayuntamiento para colgar del balcón de la casa Consistorial la pancarta de la movilización.

Aunque los concejales de Valladolid Toma la Palabra, presentes en la concentración junto a los de Sí se Puede y algunos procuradores de Podemos, se han prestado a intermediar con el resto del equipo de Gobierno municipal para la colocación de la pancarta, finalmente se ha descartado la posibilidad al estar colocado en el balcón el pendón municipal con motivo de un acto de hermanamiento con la ciudad de León.

“Es un acto simbólico pero muy importante, ya que este Ayuntamiento ha aprobado recientemente una moción contra estos dos tratados, aunque finalmente no la haya remitido a Barcelona para se sume a otras declaraciones de todo el estado”, han lamentado los manifestantes que querían que el NO al TTIP y el CETA luciera en el balcón del Ayuntamiento.

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