Viene siendo tradición que en el mes de agosto algunas mentes sufran recalentamiento agudo y como consecuencia los desvaríos se conviertan en la señal de identidad de políticos y medios de comunicación. Pero desvariar no deja de ser un accidente que sobreviene involuntariamente a algunos, que dan en perder la razón y delirar; mentir, sin embargo, es una voluntad consciente y premeditada de decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, aunque el resultado sea el mismo que desvariar: decir locuras o despropósitos. La diferencia está en la intencionalidad. Uno puede decir tonterías por incompetencia o incapacidad, o predisposición natural, o puede decir tonterías con el ánimo claro de engañar o manipular. Estos días, a cuenta del dictamen del Consejo Consultivo en relación con la Revision de la ampliación del Centro Comercial Vallsur, estamos asistiendo a un diluvio de desinformaciones y falsedades conscientes, con el único propósito de machacar al concejal de urbanismo del gobierno de la ciudad.

No seré yo quien evite la crítica y el control de la acción de gobierno en nuestra ciudad, antes y ahora más, si cabe. Pero si es exigible que se produzca con veracidad, y ese es el empeño que hoy me trae. Tres eran tres los autores de esta farsa: un periodista y su periódico, el jefe de la oposición en el Ayuntamiento y su partido, y el Consejero de Fomento y su Director General de Urbanismo; utilizando métodos con mayor o menor grado de cinismo y grosería, lo que nos va a permitir además reflexionar sobre el lenguaje y sus múltiples recursos. Todos los protagonistas de la manipulación pertenecen de hecho o de derecho al Partido Popular

El detonante es la portada con grandes titulares, de El diario de Valladolid/El Mundo, el pasado 3 de agosto: “Varapalo del Consultivo a Saravia al avalar la ampliación de Vallsur”. El ¿periodista? I. Arrúe miente, consciente y groseramente. Inicialmente uno puede llegar a pensar que el señor Arrúe es simplemente incompetente, que no comprende lo que cuenta, que no conoce,no confirma y no entiende lo que cuenta, y así malamente puede ser un explicador de lo que ocurre en la ciudad. Pero una lectura sosegada de las 2 páginas que dedica El diario al “varapalo” permite constatar el viraje del periodismo local hacia el lenguaje de la intoxicación y la propaganda, es decir, la manipulación. A continuación el Señor Bermejo entra en aparente “desvarío”, que a la vista de sus declaraciones públicas en muchos otros temas de la ciudad, como equiparar el monumento a Onésimo Redondo con el demolido colegio de San Juan de la Cruz, parece que es una predisposición natural en él, pero en este caso miente resueltamente y sin empacho cuando carga contra Saravia, acusándole de ser promotor de la Revisión, cuando afirma que no le queda otra al Concejal que dar la licencia, o cuando haciéndose eco del señor Arrúe tergiversa conscientemente el dictamen del Consultivo. Por último, el Consejero de Fomento se pone de perfil “Conjugaremos todos los intereses en juego” y su Director General de Urbanismo dice que “En todo el proceso, la Consejería no ha tomado parte ni ha tenido intereses. Solo el de actuar en derecho”.

Bien, vayamos a los hechos y juzguen por ustedes mismos:

El Gobierno municipal de León de la Riva firmó un convenio en 2014 con los propietarios del Centro comercial Vallsur, teóricamente por el Interés municipal en “recualificar urbanísticamente el tramo Paseo de Zorrilla con Avenida Zamora”, y realmente por el interés de Unibail Rodanco /Vallsur desde el año 2012 en conseguir condiciones urbanísticas adecuadas para poder ampliar la superficie comercial, a costa de espacios públicos. Como consecuencia del Convenio se tramita una modificación del Plan General, que es únicamente de determinaciones de ordenación general, remitiendo a un instrumento posterior la ordenación detallada necesaria y previa a la gestión de la actuación, cuyo desarrollo y ejecución es también requisito previo para obtener el derecho a edificar la ampliación con la correspondiente licencia. De modo que la primera conclusión en derecho, señor Bermejo, es que Vallsur en ningún caso tiene todo el derecho para solicitar la licencia para la ampliación, como usted afirma sin decoro, ya que antes debería cumplir con una buena colección de deberes legales.

La modificación del Plan General tramitada cuenta con el Informe Preceptivo y previo de la Dirección General de Urbanismo, y resulta que ese informe, que es el único informe de legalidad emitido por la Consejería de Fomento sobre el contenido de la Modificación, no es favorable en los aspectos más sustanciales. Aspectos contrarios a derecho, que se han mantenido en el documento publicado, haciendo valer la empresa promotora la aprobación definitiva por silencio administrativo de la Consejería, con el plácet expreso de la Dirección General de Urbanismo, sin otro informe que el suyo propio emitido previamente y sustancialmente desfavorable por cuestiones tan graves como las reservas y cesiones de sistemas locales y dotaciones públicas, el cálculo de la edificabilidad, la falta de justificación de la categorización del suelo, o de la perdida de una parcela residencial de VIVA. Así las cosas, lo que hay es en primer lugar el incumplimiento del deber de la Consejería de Fomento de resolver expresamente sobre la aprobación definitiva o no de la Modificación del Plan General promovida por Vallsur. Y después, lo que hay, es la valoración motu propio por la Consejería de Fomento de la nulidad de la actuación de su Dirección General, dando por válida la aprobación definitiva de la Modificación por silencio administrativo. De manera que es la propia Consejería de Fomento, y no el señor Saravia, quien acuerda y promueve la Revisión de oficio del despropósito, entre otras cosas porque este procedimiento no puede iniciarse a instancias de nadie. Es la Dirección General de Urbanismo quien instruye el expediente de Revisión y quien, con el preceptivo informe de los Servicios Jurídicos de la Consejería, eleva al Consejo Consultivo su Propuesta de Resolución, y esta no es otra que la emitida el 21 de junio del siguiente tenor literal: “Esta Dirección General de Vivienda, Arquitectura y Urbanismo PROPONE se resuelva el procedimiento de revisión de oficio de la aprobación definitiva por silencio administrativo de la Modificación Puntual del PGOU de Valladolid en la confluencia de la Avenida de Zamora con el Paseo de Zorrilla- entorno del centro comercial Vallsur, declarando nulo de pleno derecho dicho acto de aprobación definitiva por silencio y carente de validez y efectos la publicación posterior efectuada en el BOCYL…” De todo ello se desprende claramente dos conclusiones: La primera, que la Consejería sí ha tomado parte en el proceso, y además de forma relevante, y la segunda que no le corresponde al Consejero “conjugar los intereses en juego”, sino únicamente hacer el control de la legalidad de la Modificación promovida por Vallsur. Control de legalidad que ha brillado por su ausencia siempre que los intereses en juego eran los intereses privados, como ha puesto sobre la mesa el Tribunal Supremo en un buen número de ocasiones. Sirva al caso recordar las anulaciones de las Áreas Homogéneas de Valladolid, la Modificación del pelotazo de Ebro, precisamente enfrente de Vallsur, el caso penal de los horrores del Plan General, y podríamos seguir con un listado interminable de “varapalos” de los que nadie en la Junta se ha hecho responsable.

Y para terminar ¿Qué es lo que en realidad le dice el Consejo Consultivo a la Consejería de Fomento de la Junta, que no al concejal de urbanismo del Ayuntamiento? Pues como reconoce expresamente el instructor del expediente, la propia Dirección General de Urbanismo, el Consultivo le pide aclaraciones “como presupuesto lógico y previo a la emisión de dictamen”, que debe realizar el Consejo en los expedientes de revisión de oficio de actos y disposiciones administrativas. “A la vista del expediente se advierte una inadecuada identificación del acto o disposición a revisar y su engarce con el vicio de nulidad” “Procede por ello la clara determinación del acto o disposición cuya revisión se pretende”.

Por consiguiente, señor Arrúe y señor Bermejo, el Consultivo no avala la ampliación de Vallsur, no reprocha nada al concejal de urbanismo sobre la mejor o peor instrucción del expediente de Revisión, ya que la responsable es la Consejería de Fomento, que por otra parte, no está legalmente vinculada al dictamen que finalmente emita el Consejo en este procedimiento de Revisión de la ampliación de Vallsur. Y ojo! Porque conviene asumir las responsabilidades propias y no hacer de Pilatos poniéndose ahora de perfil y lavándose las manos, al amparo de lo que pueda decir o no un órgano que no es decisorio, que esa jugarreta ya se la hizo la Junta a la ciudad de Valladolid con los terrenos de Zambrana.

No vale todo, por mucho que se empeñen no vale todo, ni en el periodismo ni en la política es cívico y ético que la comunicación sirva al objetivo de que la primera pista de lo que ocurre nos venga a través de la intoxicación.

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