Concentración de ADAVASYMT bajo la lluvia en Fuente Dorada. Foto: Gaspar Francés
Concentración de ADAVASYMT bajo la lluvia en Fuente Dorada. Foto: Gaspar Francés

“Desde el Grado Superior de Promoción de Igualdad de Género llamamos a la rebeldía y la sororidad para aliarnos contra el patriarcado y el capitalismo que nos quiere dóciles, sumisas y calladas”, así concluía el manifiesto que se ha leído esta tarde, bajo la lluvia, en la concentración que todos los 25 de cada mes organiza en la Plaza de Fuente Dorada por ADAVASYMT.

Este 25 desde el Ciclo de Grado Superior de Promoción de Igualdad de Género se ha unido al colectivo para dar visibilidad a las mujeres asesinadas por el patriarcado. “Utilizamos la sororidad como mayor arma para combatir la violencia machista que nos oprime por ser mujeres; mujeres gitanas, payas, trans, bisexuales, lesbianas, migradas, con diversidad funcional, racializadas…”, se ha dicho.

En la concentración se ha recordado que “sigue siendo alarmante el aumento de las cifras de mujeres asesinadas por la violencia machista en los últimos años”. En 2017 ADAVASYMT contabilizó 105 víctimas de violencia machista, mientras que en los cinco primeros meses de 2018 ya van 33 feminicidios. “Es importante recalcar que en las cifras oficiales del estado no están incluidas todas las víctimas asesinadas por la ausencia de una perspectiva de género en las instituciones, desde la judicial hasta la laboral”, se ha matizado.

“Queremos visibilizar que la violencia machista no sólo representa las mujeres asesinadas sino también las mujeres acosadas, las violadas, las humilladas, las infravaloradas, las cuestionadas, todas somos víctimas del sistema patriarcal. Por todo esto exigimos cada 25 que se erradique la discriminación salarial por el hecho de ser mujeres, no aceptamos condiciones precarias, salarios más bajos ni menos oportunidades de acceso laboral. No aceptamos una educación sexista, sin perspectiva de género, que nos enseñen a reproducir el patrón del modelo patriarcal que a su vez alimenta la brecha de género y salarial. No aceptamos ningún tipo de violencia cotidiana e invisibilizada porque queremos ser libres, queremos que la calle y la noche también sean nuestras. No aceptamos que ser mujer sea la principal causa de pobreza y que se nos castigue por nuestra diversidad. Exigimos decidir sobre de nuestras vidas, sobre nuestra salud y sobre nuestros cuerpos, sin ninguna presión social por los cánones de belleza esta