Siempre he mantenido que la sección Estación Norte dentro de la programación del TAC de Valladolid suponía un claro tratamiento discriminatorio para las compañías y artistas de nuestra ciudad. Estación Norte es el “cajón de sastre” donde se da cabida a todas las propuestas locales, independientemente del estilo, el género, la calidad de las propuestas o la identidad de los artistas.

Estación Norte nació con la idea de quitarle un problema a la dirección del festival: la incomodidad que suponía que participasen en la sección oficial propuestas locales que a criterio muy particular de esta dirección no tenían nivel para participar en el TAC. Así nos encontramos con este “gueto” donde la única cualidad que hay que tener para integrarlo es llevar cosida al pecho la condición de vallisoletano. La otra sección, la oficial, está, desde la creación de Estación Norte, vetada a todos los artistas vallisoletanos por el simple hecho de ser eso: vallisoletanos. Una propuesta local, por mucha calidad que tenga, nunca podrá compartir sección con las propuestas foráneas. Para mi esto solo tiene una interpretación: la dirección del TAC nos está diciendo que en Valladolid no hay artistas a la altura de los que vienen de fuera y que por lo tanto no podemos beneficiarnos de las ventajas de las que gozan los artistas que participan en el oficial, entre otras la de tener más garantizada la presencia en nuestras funciones de los programadores que asisten al festival, esos a los que les pagamos el hotel y las comidas para que disfruten y contraten espectáculos… de fuera. ¿Se imaginan a los responsables municipales de Turismo vendiendo las excelencias gastronómicas de Vitoria o promocionando los vinos de Burdeos?. Pues algo muy parecido se viene haciendo desde la dirección del TAC.

El TAC, no descubro nada, tiene, porque así lo han dispuesto los responsables del mismo, un claro carácter ecléctico. Este eclecticismo se ve reflejado en los diferentes premios que el festival concede: calle, sala, circo… Se entiende y acepta por lo tanto que estos géneros deben tener un tratamiento o consideración diferente a la hora de valorarlos. Con Estación Norte esto no ocurre. El premio único de esta sección se concede sin atender a las particularidades de los diferentes géneros. Puedo llegar a entender que esta sección, tan marginal, no de para más de un premio, pero ya que no nos dejan otra alternativa que al menos la dirección del TAC se autoimponga la exigencia de administrar este premio con un mínimo de seriedad y rigor.

El Tac tiene tres secciones, Oficial, Estación Norte y Off. Este año la sección oficial ha contado con un jurado compuesto en un considerable porcentaje por profesionales de las Artes Escénicas. El jurado del Off estaba compuesto al 100% por profesionales de las AAAEE. En el jurado de Estación Norte no había un solo profesional de las AAEE, un claro indicativo de la importancia que le da la dirección del TAC a los artistas de Valladolid.

En la reciente edición del TAC el premio Estación Norte ha sido concedido por el jurado (no profesional) elegido por los responsables del festival a la coordinadora de un ciclo de performance realizado por artistas foráneos. ¡Un ciclo de performance que no estaba dentro de la sección Estación Norte!. Se ha dado un premio destinado a artistas a una ¡CO, OR, DI, NA, DO, RA!, y para mayor confusión se le ha dado el premio de una sección en la que la propuesta artística que coordinaba no estaba incluida. Aquí ya no hablamos solo de infravalorar a los artistas de Valladolid, aquí ya hablamos de una falta total de respeto a los mismos por parte de la dirección del TAC. Podría llegar a entender que un jurado amateur, sin formación profesional en artes escénicas, cometa la torpeza de premiar la coordinación en vez de lo artístico pero no se puede aceptar que la dirección del TAC no corrija a este jurado cuando concede el premio de una sección a una propuesta que no forma parte de esa sección.

El TAC nos pertenece a todos y todas las vallisoletanas, somos los que lo disfrutamos pero por encima de todo somos los que lo costeamos. Por esto los responsables de su dirección y coordinación deben actuar con absoluta transparencia, con criterios objetivos y coherentes y, añado, con un exquisito respeto a los artistas locales.

Que nadie se confunda. Esto no es una pataleta por no recibir un premio (uno está ya muy mayor para esas tonterías). Estaría encantado, a pesar de mi opinión sobre Estación Norte, de haber felicitado a mis queridos Saúl, Virginia y Lola o a mis amigos de Xtrañas Producciones y Kull D´Sac por haber obtenido un merecido reconocimiento a su talento. Si me animo a escribir ahora estas líneas es porque considero que el TAC, con la incomprensible concesión del premio Estación Norte en este 2019, ha faltado de manera grave al respeto a los artistas vallisoletanos. Ha faltado, muy por encima de mi, al respeto a todos mis compañeros.

Por mi parte he pedido explicaciones, a través del presidente de ARTESA (Artes Escénicas Asociadas de CyL), a la dirección del festival. Las explicaciones recibidas me parecen absolutamente insuficientes. Confío en que nuestros responsables políticos en el Ayuntamiento sepan dar una explicación más satisfactoria que la ofrecida por la dirección del festival. Y confío en que, más allá de este “atropello”, pongan fin a este trato discriminatorio que supone la sección Estación Norte para los artistas locales.

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