Cada día me cuesta más enfrentarme a la lectura de la prensa; unas veces porque noto cómo el periódico que compro trata de manipularme descaradamente colocando en un breve una noticia que considero tan importante que debiera aparecer en primera página como, por ejemplo, la multa que la Agencia Tributaria ha impuesto al expresidente Aznar o la trama de las instalaciones eólicas en Castilla y León; otras, porque, junto a lo anterior, cuanto leo en cada página me produce un dolor inmenso.

Por poner algunos ejemplos:

  1. Leo en un periódico de tirada nacional (16-IV-2016) que el gobierno australiano ha decretado una ley en la que se castiga a 24 meses de prisión a los trabajadores que denuncien los abusos que se cometen en los centros de refugiados. Durante los tres años últimos se han producido en esos centros 33 asaltos sexuales y 67 abusos a niños y hasta muertes, según el Consejo de Refugiados de Australia. En la actualidad hay en Australia más de mil quinientos refugiados en centros de detención y otros treinta mil solicitantes de asilo.
  2. Europa se blinda ante los refugiados pagando a países terceros como Turquía para que sean ellos los que contengan la avalancha de refugiados que huyen de la persecución política, la guerra, el hambre y la muerte, y obliga a los países europeos del Sur, especialmente a Grecia, sumida en una crisis económica profunda, a acogerlos y retenerlos. Todo ello a cambio de dinero.
  3. Austria ha comenzado a construir hace unos pocos días su propio muro para contener la entrada de refugiados.
  4. El mismo periódico (16-IV-2016): la canciller alemana Angela Merkel autoriza el procesamiento del humorista alemán Böhrmermann por haber escrito y leído un poema “ofensivo” contra el presidente turco Erdogan, que preside un régimen “crecientemente autoritario”, dice el propio diario.
  5. EE.UU. Donald Trump propone, entre otras medidas, construir una muralla, que debe pagar el gobierno mexicano, que evite la entrada en EE.UU. de emigrantes por la frontera con México.
  6. En Marruecos, el código penal prevé una condena de tres años de cárcel por tener relaciones homosexuales.
  7. En España y al margen de las noticias sobre corrupción, Rajoy y su gobierno se niegan a dar cuentas de su gestión ante el parlamento. Toda una lección de democracia.

Un 9 de marzo de 1842 Guiseppe Verdi estrenó en el teatro de La Escala de Milán su ópera Nabuco, que termina con el coro de los esclavos hebreos que, resumiendo, dice lo siguiente: “¡Vuela pensamiento, con alas doradas, / pósate en las praderas y en las cimas / donde exhala su suave fragancia / el dulce aire de la tierra natal! / […] / ¡Oh, mi patria, tan bella y tan perdida! […] ¿Por qué cuelgas muda del sauce? / […] Al igual que el destino de Sólima, / canta un aire de crudo lamento / que inspire el Señor un aliento, / que al padecer infunda virtud / […].” El Va pensiero de Nabuco, que rezuma sensibilidad y esperanza, se convirtió en el himno de los patriotas italianos.

Es curiosa la compasión que tantos ciudadanos mostramos con los corruptos y hasta con los criminales, cuando éstos pertenecen a los nuestros, y la inhumanidad de la que somos capaces cuando quienes sufren son calificados como ajenos o extraños. ¡Qué fácil resulta identificar desconocido con extraño y a éste con enemigo! El diccionario de la R.A.E. define “humanidad” como “sensibilidad, compasión de las desgracias de otras personas” y como “benignidad, mansedumbre, afabilidad”, un sentido que se opone a crueldad, insensibilidad y ausencia de empatía. Así pues, se dice que alguien es humano cuando siente compasión, afecto y comprensión hacia los demás. Convertimos a los pobres en mano de obra barata y a los refugiados en una mercancía y dormimos tan tranquilos. Ciegos, ignoramos que la suerte es caprichosa y que nadie está a salvo de su mirada.

G.W. Leibniz (1646-1716), que trabajó por una Europa unida, decía que la empatía, ponerse en el lugar del otro (la plaçe d’autruy, decía él) es la piedra primera y angular del comportamiento moral, es decir, humano. Conmemoramos este año el tercer centenario de su muerte y sus palabras suenan todavía a un horizonte por conquistar: ahí tenemos una Europa perdida y a unos europeos desorientados, si no deshumanizados, compartiendo la misma enfermedad que afecta a nuestros congéneres, la deshumanización, con lo que supone de irracionalidad y ceguera.

Cierro la prensa y abro la Divina Comedia. Si levantara la cabeza Dante, ¿en qué círculo del infierno nos colocaría?

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