11 son los votos / no votos / abstenciones que el PP necesita para seguir viviendo igual de bien y el PSOE para escribir su epitafio. No hace falta ni un Judas para hacer docena. Parece que sobran apóstoles de la traición entre las baronías. Entre los que tocan pelo y pisan moqueta. Entre los que quitan y ponen secretarios generales. Entre los que tiran la piedra, esconden la mano y no dan la cara que se les tendría que caer de vergüenza un año después.

Cada vez menos partido, a duras penas socialista desde hace años, igual de obrero que cura, y español hasta que quiera el PSC, este PSOE descabezado camina ciego hacia el precipicio al son de un señor que prende puros con billetes robados de gúrteles y púnicas de amiguitos del alma black.

A la 'casta' y la Susana de la zarzuela sociata les salió rana su Hilarión. Lo parieron sin pasado, guapetón y resultón, y se ganó tanto odio al dejar de comprar churros en la verbena de la gaviota, como amor entre las resignadas bases a las que se pretende amordazar y engañar con un más vale lo viejo y malo conocido.

Y así están, que no les conoce ni la madre que los parió, que dijo el otro. Ya no le dejan dar conferencias ni al buda del yate, ni a su altavoz, camisa azul del mediático comando cal viva, de la que ahora se tira impresa a los ojos de los nuevos rojos.

Dos tajadas de bacalao en Casa Labra o unos trajes rebajados en El Corte Inglés junto al Sol del 15M en Madrid. Izquierda o derecha es la disyuntiva mirando desde Preciados a la Plaza de Oriente, al ladito del Palacio Real. Tomar unas cañas a la salud de Pablo Iglesias o rendir pleitesía al anunciante de-prisa y cambiar pana por Emidio Tucci en la 7º planta, esa es la cuestión.

El domingo, después de misa y reválida, todo ha de volver a su ser en Ferraz. Aunque el 135 y la sucesión del Borbón sigan ocupando toda la socialdemocracia que pretende abrazar el PSOE. A pesar de dejarse ir, gestoreado por la peor herencia de un aparato de partido tan ciegamente idolatrado por su haber como visceralmente odiado por su debe.

Para el telediario de las nueve, todo en regla, que pasan revista y con una sola voz, un partido otrora grande, gritará presuntamente libre: ¡Qué gobierne el peor!

Decía su fundador que llegó a verse solo en el hemiciclo: "Los partidos hacen adeptos con los buenos ejemplos y la recta conducta". Hacen falta 11 para lo contrario, pero me temo que acabarán sobrando Judas.

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