Ion Luque, Nacho Prada y Ana Herrero. FOTO: Músicos por la Salud
Ion Luque, Nacho Prada y Ana Herrero. FOTO: Músicos por la Salud

Nacida en Valencia, extendiendo su propuesta por otros hospitales estatales, la iniciativa de Músicos por la Salud llegó hace dos años a Valladolid. Coordinada por Ion Luque, artista inquieto y uno de los fundadores del Salón de Godot, sumó a su equipo a Ana Herrero, componente de XYK Singers o De Kanteo, y Nacho Prada, integrante de El Nido o La Noche de la Iguana además de su proyecto en solitario, con formación y experiencia en educación musical, terapias complementarias y musicoterapia. Antes de comenzar el próximo curso, su siguiente proyecto es viajar desde España hasta Eslovaquia, país de origen de un peculiar instrumento de viento con un característico sonido con propiedades terapéuticas, la fujara. Partiendo de Valladolid, ofrecerán una veintena de microconciertos en hospitales, centros sociosanitarios y asistenciales de cinco países distintos.

Con “mucho tacto, cuidado, respeto y consciencia”, explica Nacho, han recorrido ya numerosas áreas del Hospital Clínico, incluidas sus cocinas. En algunas ya son conocidos por los pacientes, como en hemodiálisis, aunque siempre “hay que leer muy bien cómo está el ambiente”. La respuesta “generalmente es buena, y si no es buena a la entrada es buena a la salida”, no obstante en ocasiones hay “gente un poco recelosa, incluso hay veces que se piensan que les vamos a pedir dinero”: “No imponemos a nadie la música”, asegura.

Concierto para las trabajadoras del Clínico. FOTO: Músicos por la Salud
Concierto para las trabajadoras del Clínico. FOTO: Músicos por la Salud

Recuerda una sesión en solitario en la UCI de neonatos, donde había una bebé en estado muy grave con enormes taquicardias junto a su madre y su abuela. Estaba improvisando sobre el ‘Every breath you take’ de Police cuando, de repente, empezaron a bajar las pulsaciones mientras las enfermeras no daban crédito a lo que veían y la abuela de la pequeña lloraba de alegría: “No sabía cómo resolver eso, fue un momento muy bonito pero nunca había sentido tanta responsabilidad encima de mi, no había otra gente, era yo y lo que estaba sucediendo”.

Por su parte, Ion ha vivido también experiencias sobrecogedoras como el caso de un hombre que llevaba meses en coma hasta que, mientras hacía cantos armónicos junto a su cama, abrió los ojos. Aunque también momentos duros, como una ocasión en la que su música acompañó el último suspiro de un paciente: “También es un papel de la musicoterapia, acompañar hasta la despedida”, apunta Nacho.

Nacho Prada e Ion Luque durante una de sus sesiones. FOTO: Músicos por la Salud
Nacho Prada e Ion Luque durante una de sus sesiones. FOTO: Músicos por la Salud

Antes de retomar el próximo curso sus sesiones en el Hospital Clínico de Valladolid, su siguiente proyecto será viajar hasta Zvolen, en Eslovaquia, para adquirir una fujara, un imponente instrumento de viento con 1,7 metros de largo, empleado tradicionalmente por pastores, que posee un riquísimo espectro de matices y, debido a su poder relajante, se considera beneficioso en el ámbito terapéutico. Aunque, como suele ocurrir, el destino es casi una excusa para recorrer Europa realizando microconciertos en hospitales, centros sociosanitarios y asistenciales. A bordo de una furgoneta cargada con cincuenta instrumentos musicales, Ion Luque y Nacho Prada recorrerán, del 14 de agosto al 5 de septiembre, más de diecisiete ciudades de España, Francia, Italia, Austria y Alemania, con una lista de ciudades que sigue aumentando.

La fundación Músicos por la Salud se define como una organización filantrópica que realiza “microconciertos emocionalmente significativos” para “mejorar la experiencia sociosanitaria de personas en situación de vulnerabilidad y soledad”. Desde 2015, aportan “momentos de felicidad y bienestar” a pacientes, residentes, acompañantes y personal en 36 hospitales, 102 centros sociosanitarios y 16 centros de atención a colectivos desfavorecidos.

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