Quienes conocemos bien y desde hace mucho tiempo la "Casa Común" de la Sanidad Pública, casa que compartimos tanto los de dedicación exclusiva como los compatibles con actividad privada (sanitaria se entiende) sabemos de la existencia en nuestro medio de una ley no escrita, más allá de reglamentos y normativas: "todo aquello que dé beneficios puede y debe ser privado (y está siendo privatizado) en tanto que lo deficitario debe seguir siendo público...". Y, debemos decirlo claramente, se está cumpliendo a rajatabla, por un lado en beneficio de unos pocos gerentes, jefes de servicios y en menor cuantía por los especialistas compatibles y por otro lado en detrimento de la inmensa mayoría de los sanitarios del sistema público y por supuesto de sus usuarios, salvo que éstos lo palíen con algún tipo de seguro suplementario concertado. Cuando lo planteamos en los ámbitos profesionales nadie puede negar esa certeza pero, a la vez aquellos que lo tenemos claro nos dividimos de nuevo, en este caso, entre quienes buscan justificaciones o pretextos -con lo que se alinean con los partidarios de mantener la inercia y sus propios privilegios- y los que denunciamos tales prácticas a riesgo de ser estigmatizados, como le ocurre al doctor Abel Novoa, presidente de la plataforma No-gracias y a quienes aplaudimos su coherencia haciendo por compartirla. De sus reflexiones me permito recoger un amplio resumen (**)….”No es posible trabajar para dos empresas del mismo sector con distintos intereses. Esto pasa en medicina. Hace unos meses un cardiólogo inglés escribía un artículo explicando que dejaba su consulta privada porque su práctica particular estaba intoxicando su actividad pública. El aspecto que más le preocupaba no era solo que tenía menos tiempo para mantenerse al día sino que, dado que la medicina privada vive en gran medida de ofrecer a los pacientes intervenciones de bajo valor añadido, esta conducta acabó siendo trasladada a su actividad pública: “Los pacientes creen que el pago implica una medicina de mayor calidad; pero, igual que pagar más por el champú con vitaminas añadidas, la promesa es mucho mayor que la realidad”. Este efecto pernicioso puede apreciarse al analizar lo que pasa en Alemania, donde la compatibilidad pública–privada es total: el Estado paga por ciertos servicios acordados a médicos privados. Sin embargo, el 77% de los médicos convence a los pacientes para que paguen de su bolsillo servicios no financiados públicamente. Los médicos venden estas prestaciones asegurando que no están financiadas porque el gobierno solo quiere ahorrar. Es evidente que el médico alemán se gana la vida con lo que financia el Estado, pero se hace rico convenciendo a los pacientes para que paguen de su bolsillo intervenciones médicas extra. La tentación es alta: vender “más medicina” es muy fácil. Hay clientes que valoran la rapidez de acceso o la hostelería de la medicina privada; pero el riesgo de sobreactuación médica es elevado. Cuando es el mismo profesional el que provee tanto “lo indicado” como “lo no indicado”, el conflicto está asegurado. Pongamos un ejemplo hipotético. En un centro hospitalario un afamado cirujano “engorda” su privada de varices ofreciendo procedimientos terapéuticos no financiados pero que “vende” diciendo que “aportan ventajas sobre los que él puede realizar en el hospital público”. El efecto perverso que puede tener que este médico trabaje en la pública y en la privada es quíntuple: (1) engaña a los pacientes ya que los deriva a su privada desde la pública mediante una información sesgada; (2) disminuye la eficiencia del sistema público ya que, por un lado, tiene un enorme incentivo para sobre-indicar la cirugía de varices y “engordar” la lista de espera (precisamente para aumentar el número de pacientes susceptibles de acabar en su privada) y, por otro, se facilita la posibilidad de realizar una atención mixta (por ejemplo, pruebas complementarias hechas en la pública para pacientes atendidos en la privada); (3) hace daño a los enfermos que realmente necesitan la intervención, ya que tienen que esperar más porque la lista de espera está ocupada por pacientes que no necesitan la operación; (4) pervierte el mercado ya que se aprovecha de una posición de privilegio para contactar con un gran número de potenciales clientes, a los que no acceden otros colegas que solo trabajan en la privada; (5) hace daño a su propio hospital ya que no le interesa introducir innovaciones sensatas en su práctica pública y así poder seguir ofreciendo supuestas o verdaderas ventajas técnicas en su privada. Este ejemplo es una exageración retórica. Muchos médicos comparten con total honestidad la práctica pública y la privada pero, igual que si se trabaja para El Corte Inglés y Zara, más tarde o más temprano, los distintos intereses pueden interactuar de manera perjudicial. Además, la no existencia de dedicación exclusiva aumenta el paro médico y perjudica a los facultativos que trabajan solo en la privada, un mercado laboral con muy bajos sueldos debido a la competencia de los profesionales para los que la privada es un ingreso complementario al de la pública; y la precariedad laboral médica siempre acaba siendo mala para los pacientes. En suma, la exclusividad de los médicos, especialmente en quienes tienen responsabilidades de organización y gestión en los centros públicos, es fundamental para el buen funcionamiento, no solo de la sanidad pública sino también de la privada; su lógica es la eficiencia pública, la protección de los intereses de los pacientes y del mercado laboral médico; por ello debería ser defendida e incentivada por los gobiernos y los colegios profesionales..”

Como verán, su claridad es meridiana, y se abre paso ante tanta confusión y tinta de calamar

En el capítulo de justificaciones a que se mantengan así las cosas destaca aquello de que... ”si se aplica la dedicación exclusiva 1. la Sanidad Pública perdería el concurso de grandes profesionales, algo que ésta no se puede permitir, puesto que su salida dejaría un enorme hueco, un espacio imposible de llenar; y 2 menos aún en el corto plazo, ya que se generaría un caos pues no se podría hacer un relevo, sin grave daño de la eficiencia y calidad de los Servicios...” (¿más o menos como pasó con las jubilaciones forzosas en la Comunidad de Madrid, años atrás ?... Son los argumentos fuerza y en apariencia incontestables, no así en la práctica, pero profundicemos un poco en ellos:

Asumiendo el argumento principal, nadie les dejaría marchar siempre que su dedicación fuera plena y que la remuneración debería estar acorde con su nivel y la nueva situación nadie lo duda tampoco. Esto es tan razonable como difícil de comprender es que sea posible realizar doble jornada compatible a pleno rendimiento, o triple si se suma la dimensión educativa en las facultades o el impartir diversos cursos, sin olvidarnos de Congresos, proyectos de investigación y la propia dirección del trabajo de sus equipos y colaboradores. Sin menosprecio de las cualidades que puedan reunir los integrantes de la élite médica, también es preciso subrayar que arriba de la pirámide laboral donde se encuentran, forman un auténtico cuello de botella que, precisamente no deja cumplir a satisfacción los objetivos de calidad, ni que estos se extiendan más allá de su presencia, siendo el relevo generacional una de las asignaturas que claramente suspenden. Y de darse la situación de una salida importante de los que ostentan las categorías de más responsabilidad, conviene recordar que hay multitud de profesionales muy cualificados que se mantienen con contratos de interinidad o temporales (un 40% al menos), además de un sin número de especialistas jóvenes a los que se les ha relegado a emigrar a otros países. Que nadie tiemble, pues, por esa circunstancia, que para muchos sería una fiesta:

Jóvenes eran los que vinieron a lo largo de los últimos 15-20 años a poblar los hospitales comarcales y multitud de de ciudades medianas, perfeccionando técnicas, y aportando frescura e innovaciones. Cuando se jubilaron los especialistas mayores, con 65 años, que es la edad para la inmensa mayoría, no sucedió ninguna catástrofe sanitaria por ello, y si por otras que venimos señalando. Otra cosa son las razones del interés de los gerentes madrileños y de toda España en forzar las jubilaciones: ahorrarse en sus cuentas particulares una buena cantidad de recursos económicos que tampoco utilizaron en mejorar las plantillas, sino al contrario. Pero lo que hicieron esos gestores no hace sino demostrar cuánto se necesitan los relevos pero sin mirar de ahorrar en personal o retribuciones sino al revés. Diremos finalmente que si los grandes hombres y mujeres de la Medicina y de la Ciencia se hubiesen guiado por criterios casi mercantiles o de provecho individual ,no hubieran existido Hipócrates, que sentó las bases de nuestra noble profesión, ni Galeno,que las hizo practicas, ni María la judía, que descubrió el baño María, ni Galileo, Servet o Avicena, ni el gran patólogo Virchow precursor de la medicina social, William Harvey, Florencia Nigthingale, Elizabeth Balckwell (la primera médica del mundo), Hildegarde de Bingen o Marie Curie, Ramón y Cajal o Pio del Río Hortega, ni después Amparo Poch, ni actualmente Margarita Salas o el doctor Gohtzche capaces de desafiar a la poderosa industria farmacéutica, junto a una interminable lista de mujeres y hombres sabios y abnegados, que señalaron y señalan un camino a seguir a la ciencia más específicamente social que existe, pues su referente es la salud de los grupos humanos, la humanidad, en fín.

Otro de los argumentos que se emplean tiene que ver con un supuesto derecho a la libertad de ejercicio, y por tanto a esa compatibilidad. Pero, como afirma Abel Novoa, si lo llevamos al ámbito de la competencia (la sanidad privada) ¿toleraría cualquiera de esas empresas que los profesionales de su staff llevaran su labor y, conocimientos del medio a otra Empresa , también privada ?, o ¿sólo se le puede “traicionar “ a la Pública ? Rotundamente no.

En conclusión y por dejar claro los aspectos de principios, y no reñirles con las necesidades de la Sanidad Pública ,diremos que queremos los mejores profesionales al frente de nuestra sanidad ,pero fieles a ella y con una pizca de ética y humildad suficientes para reconocer que solos no son nada ,que se deben a los demás para realizar su labor, en la que tod@s los trabajadores cumplen importantes y coordinadas funciones  para que todo salga adelante ,empezando por los y l@s trabajador@s de la limpieza, que los Gestores bien han tratado de aislar del resto del colectivo (externalización) conscientes de su importancia estratégica, y aún con precariedad y sus malas condiciones laborales lo cierto es que sin su trabajo nada puede funcionar en ningún Hospital o Centro de Salud. Imaginen el estado de cualquier quirófano antes y después de una intervención y lo comprenderán ¿y si permaneciera como lo han dejado para afrontar la siguiente operación ?... En mayor o menor medida sucede con los restantes puestos de trabajo que intervienen en ese supuesto, desde los servicios de mantenimiento ,los electro-técnicos, sus auxiliares, el personal de lavandería los/as auxiliares clínicas, celadores, camilleros al personal de enfermería, médic@s residentes y adjunt@s, equipos de quirófano…

Y a partir de ahí es obligado plantearse un modelo autogestionado de organización del trabajo, que debemos desarrollar entre todos y todas.

Restablecer la dedicación exclusiva a los servicios públicos de todo su personal no sólo es razonable y necesario para mantener su calidad y eficiencia:

En estos momentos críticos para el Sistema Público de Salud es una condición sine qua non, para empezar a cohibir la hemorragia y restañar las profundas heridas que hoy mantiene abiertas la intromisión del sector privado y con ánimo de lucro en el centro de todas nuestras actividades. En la senda actual ya no hay pacientes sino “titulares de alguna clase de cobertura de asistencia sanitaria”, que se medirá según la aportación y el riesgo a cubrir, igualito que los automóviles u otros bienes de consumo.

No queda mucho tiempo si queremos invertir ese rumbo. Por eso es tan importante que las principales víctimas de este expolio dejen de pensar en que alguien vendrá a resolver sus problemas y comiencen a tomar las riendas de aquello que les afecta. Por ahí van los tiros de la alternativa que defendemos la gente que formamos solidarios.

(*) solidariosdelasanidad.blogspot.com.es en la web y solidariosdelasanidad (Comunidad) en facebook

(**)http://www.nogracias.eu/2016/03/04/por-que-es-bueno-que-los-medicos-tengan-exclusiva-por-abel-novoa/    

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