Hace unos años –no tantos- algunas personas relacionadas con la programación de actividades culturales en Valladolid hablábamos de las dificultades de programar los primeros días de la semana. Lunes y martes parecían relegados a servir de promoción –descuento- para los cines. Los miércoles era imposible, el omnipresente fútbol arrasaba en televisiones, ordenadores, transistores y pseudopubs irlandeses.

Pareciera que la vida cultural de la ciudad quedaba relegada a jueves, viernes y sábado. El domingo ya había problemas. En invierno se prefería ir al cine o a aquellos espectáculos que no pasaran de las siete de la tarde. En verano mejor olvidarse, todo el mundo salía los fines de semana y se regresaba tarde a casa.

Cuando coincidías en fechas con otras organizaciones se podía consultar su web, o ver algunas de las webs y perfiles Facebook que iban surgiendo y tratar de evitar coincidencias… y algo se conseguía, sabías que las vacas sagradas de la cultura vallisoletana no debían ser molestadas: Seminci, TAC, Semana Santa, Universijazz, Carnavales… mejor aliarse a ellos que competir. No había ninguna web en la que se pudiera ver con un mes de antelación la programación día a día, salvo el caso notable de Valladolidwebmusical y los conciertos de música popular actual.

Empezaron a surgir guías, webs, perfiles… y el problema fue mayor… coincidías con tantas actividades que corrías el riesgo de decir que no a quien te pidiera programar su obra de teatro o recital de poesía. Incluso longevas y sabias instituciones como la Universidad o el Ayuntamiento se contraprogramaban entre departamentos y concejalías.

Con el cambio político municipal se abrió una ventana: puede que se ponga en marcha una “mesa” o un mecanismo de coordinación, pasaron muchas lunas y nada sucedió. Todo el mundo hace lo que puede por su propia cuenta… a su bola. Hay semanas –las previas a los acontecimientos arriba señalados- en los que desde miércoles a domingo –en mi caso- anoto dos o tres actos cada tarde, con la esperanza de que el primero acabe no muy tarde y pueda acudir a la segunda parte de otro… hasta que te cansas y anotas el primero que aparece en la pantalla de tu ordenador en rojo en la agenda y ya no se mueve nada más.

¿Es posible resolver este problema de la confluencia de actividades? No es fácil. De entrada debemos contar con un dato del que se habla poco: la ciudad es el centro de un área metropolitana cercana a los 420.000 habitantes a quienes provee de artes y cultura, o sea… ”hay gente pa tó” algo que nos debe alegrar sin duda. Nadie ha hecho ningún estudio al respecto… sabemos que vamos a coincidir cada semana o quince días con programaciones estables –OSCyL por ejemplo- es inevitable… o con la programación del Teatro Calderón y LAVA que están más activos en esta etapa que durante las legislaturas PP.

Por otra parte –y es algo que demandan muchos espectadores- no hay una guía-web en la que se pueda ver con antelación (en un pdf por ejemplo) lo que se va a programar el mes próximo. Solo manejando varias webs y alguna guía en papel –Entremés, Go!- se puede componer una especie de itinerario de actividades próximas. Hay quien piensa que un “club de espectadores” –les hay en algunas áreas urbanas importantes- o una “tarjeta cultural” podrían ser de utilidad. Sin duda, lo serían.

¿Quién puede acometer esta titánica labor?... acertó el lector o lectora: el propio ayuntamiento de Valladolid abriéndose al área metropolitana, la provincia y quizá a ciudades próximas como Palencia. Pero viendo –tengo sobre la mesa- el último ejemplar del “Entremés” me da la impresión de que en este tema el Ayuntamiento de Valladolid ni está ni se le espera.

¿Hace falta hacerlo en papel? Por ahora sí, aunque debería coexistir con edición web a la que pudieran conectarse medios web y versiones electrónicas de la prensa y revistas.

Soy pesimista… o sea, un realista bien informado, según dicen.

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