En las últimas veinticuatro horas he recibido bastantes consultas al respecto de la noticia difundida por twitter sobre el cachet de la cantante Rosalía por una actuación en Valladolid, al parecer salió la cifra de 500.000 euros. Cifra que, según creo, se acercaría al cincuenta por ciento del presupuesto de Fiestas de Valladolid.

Para mi ese no es el problema fundamental, yo no sigo a esa cantante de la que me hablan maravillas personas del sector pop-flamenco, por lo que personalmente la cifra es tan absurda como el 1,3 M euros que cuesta el show “The Wall” de Roger Waters, con el que me siento más identificado musicalmente. No intento siquiera convencer a nadie de ser seguidor de uno frente a la otra, me trae sin cuidado esto de los gustos musicales, cada uno tiene el suyo y punto.

El problema es si una ciudad de trescientos mil habitantes con una vida musical y cultural que está saliendo del ostracismo de los últimos veinte años de gobierno popular puede permitirse este dispendio para unas horas. Me voy a ceñir además solo a la lógica “cultural” ya que es aquí donde se plantea el asunto. Hay otras lógicas - económica, atractivo de visitantes- que tienen otras particularidades que en este asunto nadie ha expresado.

500.000 euros es el presupuesto de todo el Fácyl de Salamanca para una semana, y alrededor de la mitad de todo el Teatro Calderón para UN AÑO!!!  Es también la mitad del TAC para cerca de diez días o del Museo Patio Herreriano durante un año. Primera desproporción.

Otra segunda desproporción, con cierto agravante de desprecio, la encontramos respecto a la promoción de la música popular – flamenco, jazz, folk, rock, pop- creada en Valladolid. Hasta hace pocos meses muchos artistas no disponían siquiera de un espacio municipal para presentar sus discos – Vanesa Muela- o se les pedían cachets imposibles de asumir tanto en el Lava como en la Sala Delibes del Teatro Valladolid. El nivel musical de la ciudad es – no voy a decir “impresionante” para no pecar de parcial- de excelente para arriba. Folk, rock, jazz, flamenco, música coral... eso entre los que me han hecho llegar sus cds para hacer reseñas en revistas nacionales.

Una vez encaminada la resolución de los conciertos en bares y otros establecimientos el déficit de atención municipal a los creadores musicales locales ha brillado por su ausencia, salvo, ya digo la idea de los últimos meses de ofrecerles el Lava para las presentaciones. Artistas como Celtas Cortos, Carlos Soto CastiJazz o Víctor Antón Group en el jazz, están actuando en los lugares de los más considerados en España y fuera de ella.

¿Qué se hace en otros lugares? Bueno, ya vimos como en los ochenta los ayuntamientos democráticos consiguieron inflar los cachets de muchos artistas hispanos debido a un exceso de demanda sobre una oferta “finita”,  ofreciendo gratis en plazas mayores artistas que luego intentaron girar “a taquilla” y no lo consiguieron – Miguel Ríos, Loquillo-. Se ha repetido en estos años pasados con “los triunfitos” y ahora al parecer con Rosalía, una artista con una potente organización de marketing a su servicio. ¿Qué se hace con estos artistas mediáticos? Algo que está inventado desde hace siglos: se pone a su disposición por un módico alquiler – fianza y seguro- un amplio espacio y se deja que “hagan empresa” o sea, se lleven la taquilla. Fiascos como el económico de Michael Jackson – que acabamos pagando a Caja Duero- u organizativo como el de The Rolling Stones se pueden repetir si las políticas culturales se hacen a golpe de talonario, como al parecer, podría suceder en este caso.

Muchos pensamos, además - es mi caso- que el presupuesto de Fiestas de Valladolid debe bajar y hacerse un programa fundamentalmente para los vallisoletanos sin poner la mirada en atraer conciudadanos del alfoz o de la provincia, ya que coincidimos y competimos con ventaja con algunas localidades cercanas. Así se hizo en los ochenta con Tomás Rodríguez Bolaños y funcionó muy bien.

Vuelvo a repetir que el cachét aparecido en prensa al parecer es el triple de lo que cobra esta cantante, aún así el estadio tiene una capacidad suficiente para conseguir mediante una entrada con un precio razonable esa cantidad más los costes de producción más el beneficio de la empresa organizadora...

Creo que menos twitter y más excel vendría mejor...

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