A pocos días del 26 M las encuestas dicen que el índice de indecisos sigue siendo alto. Parte de la culpa de esta indecisión la tienen los propios concurrentes: organizaciones y candidatos ya que, como decía una viñeta recientemente publicada, 'Cada día se empeñan en ponérnoslo más díficil a los votantes'. A la indecisión hay que sumar la confusión que todavía existe sobre las elecciones al Parlamento Europeo en las que "la circunscripción electoral es el territorio nacional, lo que significa que los electores en España votan a las mismas listas de candidaturas".

Da la impresión que las elecciones europeas no formasen parte del núcleo central de 'la gran fiesta de la democracia' del próximo domingo 26. No tanto por la dudosa efectividad del voto que algunos politólogos quieren hacer creer, como por la razón antes apuntada de la circunscripción electoral única, lo que a algunos permite votar excepcionalmente a opciones habitualmente prohibidas. No somos pocos los que aún recordamos los comicios de  1987 en los que Herri Batasuna concurrió con el lema de 'Vota lo que más les duele' y que tuvo su eco en varias decenas de miles de electores. (1/3 de los votos de HB los obtuvo fuera de Euskal Herria).

Los tiempos han cambiado, aunque algunas cuestiones sigan igual (o peor) treinta y tantos años después, como la libertad y el derecho de los pueblos  a decidir libremente su futuro. El 26 M hay posibilidad de elegir la papeleta de Ahora Repúblicas, alianza electoral formada para las elecciones al Parlamento Europeo de 2019 por Esquerra Republicana (ERC), Euskal Herria Bildu (EH Bildu) y el Bloque Nacionalista Galego (BNG), formaciones a las que con posterioridad se les unirían organizaciones de Canarias, Asturias, Aragón...

Siendo conscientes de que la Unión Europea es una estructura al servicio de los intereses del gran capital, Ahora Repúblicas tiene como grandes ejes de actuación, en el próximo Parlamento Europeo, la defensa de la democracia, los derechos y libertades, cuando una ola de autoritarismo e involución recorren Europa y el Estado español en particular; su candidato principal es Oriol Junqueras, en prisión desde 2017 por la celebración del referéndum de independencia de Catalunya.

La visión crítica con el papel de la Unión Europea -habría mucho que decir de su conformación histórica y de la negociación del Estado Español-, el  llamado euroescepticimo, es más que entendible y justificable por tratarse de un espacio al servicio de la globalización y de los intereses del capitalismo financiero y de las multinacionales.  Pero estar en Bruselas tiene su importancia porque si Ahora Repúblicas no está en Bruselas otros ocuparan su lugar y no para trabajar por otro sistema económico; por la justicia social; por la paz y el antimperialismo; por la diversidad lingüística y cultural; por una Europa sostenible desde una perspectiva ambiental, energética y territorial; por los derechos de las mujeres; por el reconocimiento territorial de las naciones que tienen derecho a decidir libremente su futuro... Sin olvidar la necesidad de tener voces propias en el contexto actual de desaceleración económica, reforzamiento de la derecha y de los fascismos, o de retroceso democrático.

A modo de ejemplo. La eurodiputada y candidata gallega Ana Miranda ha sido capaz de denunciar el accidente del Alvia en Agroix (Santiago de Compostela), en 2013 y reclamar en Europa una investigación independiente y política del siniestro ferroviario de aquel trágico 24 de julio, ante los intentos del Gobierno del Estado por silenciar las responsabilidades. Ana Miranda consiguió que se escuchase a las víctimas y se esclareciera la verdad, al abrirse un procedimiento contra el Estado español por incumplimiento de las obligaciones comunitarias de seguridad ferroviaria, que debería tener consecuencias políticas sobre los ex ministros de Fomento José Blanco y Ana Pastor.

De igual manera que con el accidente del Alvia, ha sucedido con la defensa de los intereses del sector estratégico de la pesca o con la condena del franquismo, por citar solo algunos de los logros de la eurodiputada Miranda que, con seguridad, volverá a tener representación parlamentaria durante todo el mandato o parcialmente. Depende del grado de inconformismo y del tiempo que se esté dispuesto a invertir en buscar la papeleta de una candidatura que va más allá de su oportuno enunciado.

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