Bravo Fisher!. FOTO: Gaspar Francés
Bravo Fisher!. FOTO: Gaspar Francés

La última vez que apareció Bravo Fisher! por estas páginas de últimoCero fue para hacer balance del desarrollo tenido por El valle invisible -conciertos, repercusión en medios- y aportar algunas pistas sobre su próximo disco: “Hacer lo que realmente me apetezca y buscar nuevos caminos a la hora de componer. Creo que será bastante distinto a ‘El Valle Invisible’, quizás más oscuro, no tan pop, pero seguirá siendo Bravo Fisher!”.

“¿Ya lo decía?”. Sonríe Guillermo al recordarle sus palabras en la cita que hemos concertado para hablar de su nuevo y tercer disco, Solos, que cumple, en buena parte, todo aquello que dijo hace un par de años. “Tenía más en mente lo que no quería. Cuando hice El valle…, yo lo veía muy pop y enseguida me di cuenta que me apetecía girar hacia sonidos más experimentales y sabía que iba a ser menos ‘happy’, más oscuro. Luego, circunstancias de la vida, hicieron que el contenido ayudara a que fuera por ahí”.

En aquella entrevista también decía que no era partidario de sacar un disco al año. Han pasado tres desde la aparición de su anterior disco.

Portada de 'Solos' de Bravo Fisher!
Portada de 'Solos' de Bravo Fisher!

-¿Cómo ha sido el proceso de creación?

-A base de hacer muchas maquetas; trabajar mucho yo solo previamente; de que no me valiera prácticamente nada; hacer muchísimas canciones y quedarme al final con unas poquitas. Trabajar mucho el sonido, más que la propia canción. Y ser muy crítico conmigo mismo y no conformarme con lo primero que salía. Buscar muy dentro de mí. Y una vez que tenía diez o doce canciones trabajar con Eduardo –Ed is Dead, músico y productor- para darle la producción final.

-¿Qué ha aportado Ed is Dead?

-En algunas canciones su trabajo fue más de mezcla que de producción, en otras de producción más que de mezcla. Regrabamos todas las voces, todas las guitarras, todos los teclados. Algunas no cambiaron mucho y otras un montón. Eduardo les dio su toque, su visión, a todas. En las maquetas que llevé había muchos más arreglos, armonías, como en El valle invisible; él fue quitando, limpiando mucho. Eso me costó mucho asimilarlo, fue un poco batalla. Él decía que yo era muy barroco, que por cada cinco segundos tiene que estar pasando algo. Edu me dijo, tío, hazme caso menos es más y vamos a quitar, quitar. Al quitar esos arreglos se alejaba de lo happy del Valle…, todo era más crudo, y más limpio. No entra en una primera escucha.

-Este quitar, ¿afectó a las letras también?

-No, las letras, las armonías de voz se quedaron como estaban en las maquetas. Tal vez alguna frase o palabra se corrigió.

-En Solos las letras de las canciones tienen una estructura diferente a la de El valle…, que eran como más narrativas, clásicas, con estribillo.

-Es un poco buscado y un poco, no. En El Valle… -parece que no me gusta y sí me gusta- había mucha letra y tenía claro que quería menos, que las letras fueran más bucle, como loops. Cambiar la forma expresiva.

Bravo Fisher!. FOTO: Gaspar Francés
Bravo Fisher!. FOTO: Gaspar Francés

En los días previos al lanzamiento de Solos, las notas de prensa de su compañía (Subterfuge Records) apuntaban que se trataba de un álbum autobiográfico, “compuesto a lo largo de su última relación sentimental, durante la ruptura y después de la ruptura, refleja tanto la soledad estando en pareja, como la soledad estando sin ella”. Son las citadas “circunstancias de la vida”, ya convertidas, dice Guillermo, “en la separación famosa”, ante la continua alusión al tema por parte de todos los medios. “Creo que no volveré a componer un disco como éste”, añade con aire divertido.

-Al fin y al cabo son canciones de amor/desamor, pero expresadas a través de la electrónica, en lugar de guitarras y demás instrumentos habituales o reconocibles por el público aún mayoritario, ¿crees que la electrónica puede estar expresando una nueva sensibilidad? ¿es reconocible? ¿y en España?

-En otros países ha habido más artistas que han experimentado con la electrónica y han transmitido más con ella que si lo hicieran con guitarras. En España como que cuesta. Electrónica, aquí, es sinónimo de música para fiesta, de festival. Me da la impresión de que no hay muchos que hurguen en la electrónica, pero sigan queriendo contar cosas, transmitir sentimientos más allá del baile, la euforia. Creo que al oído de la gente le cuesta asociar textos o reflexiones más profundas con lo electrónico de fondo.

“Siempre me ha parecido que en Valladolid todo va bien si todos estamos en el mismo lugar, pero en cuanto uno iba un poco para arriba, no veía alegría”

Bravo Fisher!

-Por lo visto en el concierto de Radio3 que ofreciste, las canciones de Solos sí se pueden defender en directo, y parece, además, que te muestras más como cantante que cuando interpretabas las canciones del Valle…

-Sí. Curiosamente. Aunque las letras de este disco son más bucle, no tan narrativas, éste me hace más cantante. De escuchar las canciones.

Guillermo reside y trabaja en Madrid, donde desarrolla su carrera musical desde hace años, lo que de alguna manera le ha distanciado de la escena local vallisoletana, aunque podremos verle en directo este verano, no en Valladolid capital, sino en el festival Fasse-Rueda, de Medina del Campo. Pero, antes de figurar bajo el nombre de Bravo Fisher!, formó parte de otros grupos como Shiver, donde coincidió entre otros con Miguel Saeta ahora bajista de Cañoneros, durante los primeros dosmil.

- De aquella época recuerdo como buen rollo por encima y mal rollo por debajo. No me parecía real, era un poco falso todo. Ahora, igual no es así. Pero siempre me ha parecido -y tal vez me equivoco en lo que yo recuerdo de aquello-, que había una idea en Valladolid de que todo va bien si todos estamos en el mismo lugar, pero en cuanto uno iba un poco para arriba, no veía alegría. Y me incluyo en el saco.

Este disco es más complejo y está costando más. Y se nota. Los festivales no se acaban de mojar, no saben muy bien dónde encaja”

Bravo Fisher!

Es compartida esta visión por otros miembros de aquella escena, pero sin duda esto ha evolucionado a lo largo de los años, como pudo comprobar en 2011, ya como Bravo Fisher, cuando formó parte del cartel del Summer End en una de sus primeras ediciones. Guillermo prefiere la celebración de festivales que de concursos, “creo que no vienen bien, que los grupos tengan que competir…; a finales de los 90 o principios de los 2000, en la época de Shiver, nos creíamos el centro del universo y no estaba pasando gran cosa, creo que han pasado cosas mucho más interesantes bastante tiempo después, ¿ahora hay más movimiento de grupos en Valladolid?”.

Bravo Fisher!. FOTO: Gaspar Francés
Bravo Fisher!. FOTO: Gaspar Francés

-En tu campo, el de la electrónica, no hay mucha presencia de grupos vallisoletanos que, de momento, tengan repercusión; más allá de los relacionados con el hip-hop, es un círculo bastante minoritario, con honrosas excepciones como Casa, Wladyslaw o Niño y Álex Garbanzo de Diploide, algo que puede hacerse extensible al resto del Estado, pero volviendo a Bravo Fisher!, ¿cómo se presenta 2017?

-Tenemos Elche, Valencia, en febrero; ir cerrando fechas, festivales, lo de siempre. Sólo que, creo yo, este disco es más complejo y está costando más. Y se nota. Los festivales no se acaban de mojar, no saben muy bien dónde encaja, ni a qué hora, si por la noche… Creo que los tengo un poco despistados, lo entiendo y lo respeto. Como respeto los gustos el público. Es lo que hay.

Esta vez no avanza por dónde irá su próximo disco, sólo que, “prefiero lo nuevo, las novedades; necesito cambiar”. Tampoco para quiénes ha escrito canciones, “no me dejan decirlo”. Debe referirse a su discográfica, a la que “tengo un poco cabreada”, porque durante el proceso de creación de Sólos, Guillermo descartó una serie de canciones: “Eran muy pegadizas, y las querían; a mí no me gustaban, estaban a medio camino entre El valle invisible y Sólos, y por mucho que fueran canciones que pudieran sonar en la radio o en una discoteca, no lo veía”.

-Eso es la independencia ¿no?

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