La manifewstación por el Día Internacional contra la Homofobia, Bifobia y Transfobia a su entrada en la calle Santiago. Foto: J.O.
La manifewstación por el Día Internacional contra la Homofobia, Bifobia y Transfobia a su entrada en la calle Santiago. Foto: J.O.

El colectivo GSD que ha secundado hoy en Valladolid la manifestación convocada con motivo del Día Internacional contra la Homofobia, Bifobia y Transfobia ha señalado hoy al PP, al clero y a la judicatura en un particular recorrido por el centro de la ciudad que tras pasar por la sede de los populares, ha realizado paradas en la Catedral y la puerta de los juzgados.

Pese a la escasa participación, los manifestantes han partido de Fuente Dorada pasadas las 20 horas y han puesto rumbo a la Plaza Mayor y Calle Santiago hasta alcanzar la calle Alcalleres. Allí, a las puertas de la sede del PP provincial, se han podido escuchar consignas como “el PP no nos deja comernos las almejas” o “al PP la transfobia se le ve”. Han aprovechado la parada para recordar la responsabilidad del PP en la paralización de la Tramitación de la prometida Ley de Igualdad Social de la Diversidad Sexual y de Género que, sin embargo, apoyan el resto de partidos. La conclusión se resume en una explícita consigna que también ha sido coreada con fuerza: “Podemos concluir que si el PP no nos apoya, que nos coma la polla”.

La comitiva ha puesto entonces rumbo a la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León, donde se ha vuelto a recordar que el PP, tras participar en el Día del Orgullo del año pasado, “ahora ya se ha olvidado de tramitar la Ley a la que se comprometió con la excusa de que se está tramitando la Ley nacional”. Solo Castilla y León no ha comenzado la tramitación.

La movilización a su paso por la calle Regalado. Foto: J.O.
La movilización a su paso por la calle Regalado. Foto: J.O.

Ha resultado simpático el encuentro de la comitiva de manifestantes con un grupo de jóvenes extranjeros que han acabado uniéndose a la movilización entre aplausos tras haber secundado el tradicional grito de “no nos mires, únete”.

Los manifestantes poco después han alcanzado la Catedral. Allí, además de recordar algunos casos de homofobia eclesiástica, se ha denunciado que la Iglesia Católica se opone a que se den charlas de concienciación a los jóvenes en los centros educativos. “Somos personas a las que nos gusta amar y ninguna religión nos tiene que decir cómo amar”, han asegurado.

Ya de camino a los juzgados, por la calle Angustias, las consignas se han centrado en las críticas a la judicatura: “Jueces y fiscales también son culpables”, “denuncia archivada, marica asesinada”, o “esta justicia es una mierda”.

Lectura del manifiesto a las puertas de los juzgados. Foto: J.O.
Lectura del manifiesto a las puertas de los juzgados. Foto: J.O.

A las puertas de los juzgados y tras la lectura del manifiesto oficial, Álvaro Escudero, de Valladolid Diversa, ha explicado el último caso en el que él y un compañero han sido víctimas de un ataque homófobo que, sin embargo, no ha sido considerado delito de odio por los tribunales de Justicia.

Este es el contenido íntegro del manifiesto leído a las puertas de los juzgados:

Manifiesto

La Historia se escribe con desobediencia. Y las activistas de Valladolid Diversa somos herederas de una larga historia de lucha que debemos recordar con orgullo y continuar con firmeza:

Somos los cónsules de Sodoma. Somos Marsha en el Stonewall arrancando un parquímetro y usándolo como ariete. Somos el Batallón Sagrado de Tebas. Somos las brigadas arcoíris kurdas destruyendo al Estado Islámico. Somos las travestis y transexuales de Barcelona peleando contra los grises en las Ramblas.

Por eso conmemoramos el 17 de mayo, Día internacional contra la homofobia, bifobia y transfobia. Por eso seguimos manifestándonos, tomando otra vez las calles, que son y serán siempre nuestras. Por eso estamos aquí, en estos juzgados que son el último punto de nuestro recorrido de la vergüenza: para denunciar a todos los culpables de las desigualdades y discriminaciones que sufrimos cada día las personas de Géneros y Sexualidades Diversas.

Para denunciar al Partido Popular, que sigue obstaculizando por todos los medios las leyes LGTB+ tanto a nivel estatal como en Castilla y León.

A Hazte Oír, que después de pasear durante todo un año su mensaje de odio por toda España, se atreve a denunciar a compañeras activistas de Asturias y pedir prisión para ellas por el mero hecho de protestar contra quien llamaba enfermas a las personas trans.

A las instituciones tránsfobas y la sociedad cissexista, que empujaron al suicidio a Ekai en febrero o a Thalía hace apenas dos semanas, dos menores trans que cayeron víctimas de asesinatos sociales.

Al sistema judicial, los jueces y fiscales que interpretan las leyes de una manera machista y homófoba, que no ven delito de odio por homofobia cuando nos agreden por la calle al grito de “maricones” o “venís de daros por el culo”, como les ha ocurrido a nuestros compañeros Álvaro y Manu.

A la Organización Mundial de la Salud, que sigue considerando en pleno 2018 la transexualidad como una enfermedad mental.

A los 72 países que hoy en día multan, persiguen o encarcelan a las personas de Géneros y Sexualidades Diversas. A los 10 países que castigan con pena de muerte tener relaciones con una persona de tu mismo género. Y al Gobierno de España por no ofrecerse como país de asilo para las personas refugiadas GSD que huyen de sus países.

A Rusia, que aún no ha dado explicaciones ni ha cerrado el campo de concentración para homosexuales que abrió el año pasado en Chechenia, donde siguen ocurriendo torturas y asesinatos.

Y, por supuesto, a la sociedad machista, homofóbica, bifóbica y transfóbica que juzga nuestros cuerpos, nuestras vidas y nuestros deseos, que nos ataca por atrevernos a ser libres.

Nuestros enemigos, los GSDfóbicos, son fuertes y van ganando. En esta situación, nosotras no podemos quedarnos de brazos cruzados mirando cómo nos arrebatan todo lo que habíamos conseguido y nos alejan todavía más de todo lo que falta por conseguir. Si nos empujan hacia atrás, las personas de Géneros y Sexualidades Diversas debemos empujar con más fuerza hacia delante, debemos luchar para vencer. Nosotras no nos rendiremos. Ésta no es la bandera blanca de la rendición. Miradla bien. Debemos recordarlo cada vez que la veamos: ¡no es una bandera blanca!

Estamos muy acostumbradas a luchar. La vida de cualquier persona GSD es una vida de lucha. Primero, de lucha interna para aceptarnos a nosotras mismas a pesar de las ideas podridas que este sistema cis, hetero y patriarcal nos ha inculcado. Después, de lucha para reunir la valentía necesaria para salir del armario, mostrarnos ante el mundo tal y como como somos, de atrevernos a ser libres. Y finalmente, de lucha por seguir adelante a pesar de la homofobia, bifobia y transfobia que atraviesan cada ámbito de nuestras vidas.

Las personas de Géneros y Sexualidades Diversas debemos ser valientes y luchadoras. No por convicción, sino porque no nos queda más remedio que ser valientes y luchadoras si queremos vivir en libertad y con dignidad. Es una gran mierda, sí, y por ello debemos acabar con la GSDfobia, para que llegue el día en que ninguna persona GSD se vea obligada a ser valiente ni luchadora.

Para que nunca más un chico asexual tenga una relación sexual no deseada, movido por la presión social.

Para que nunca más una chica pansexual tenga que escuchar que su orientación no existe, o que es una guarra que quiere follarse a todo el mundo.

Para que nunca más una persona de género no binario tenga que elegir entre aguantarse las ganas de ir al baño o clasificarse dentro de un género que no es el suyo.

Para que nunca más una persona intersexual sea mutilada al nacer.

Para que nunca más un chico bisexual llore en el recreo por el acoso al que le someten sus compañeros de clase.

Para que nunca más una chica lesbiana sufra una violación con la excusa de “curar su desviación”.

Para que nunca más una pareja de chicos gays acaben en el hospital por darse un beso en la calle.

Para que nunca más una niña trans se suicide porque ya no aguanta más.

Por todas nosotras, por todas ellas, debemos seguir luchando. ¡La lucha es el único camino!

 

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