Foto de familia tras las charlas mantenidas por la mañana en Simancas. FOTO: Gaspar Francés
Foto de familia tras las charlas mantenidas por la mañana en Simancas. FOTO: Gaspar Francés

Con la llegada del IV Encuentro Cannábico de Castilla y León, la Plaza Mayor de Simancas se ha convertido hoy en un hervidero de personas de todas las edades y sexos. Hervidero tanto por causa del sol, que no daba tregua a los visitantes, como por la casi media centena de usuarios del cáñamo que ha llegado este fin de semana al pueblo. A lo largo de la mañana de hoy se han sucedido varias ponencias organizadas por La Ova CSC y a la que han acudido incluso el párroco y el frutero del pueblo quizá inquietos por el revuelo que traía. Sin embargo, las charlas, desarrolladas en una sala multiusos del Hogar del Jubilado simanquino, han traído novedades atrayentes para todos los asistentes.

La Sociedad Cooperativa Cañamera Plantadas, creada en marzo de este 2019 gracias al empuje de La Ova CSC, ha conseguido que cuarenta socios se unan para desarrollar el cultivo del cáñamo en la provincia de Valladolid. “Nuestra intención es más social que comercial” informaba acalorada Maite, de La Ova CSC. “Pretendemos crear una industria alrededor del cáñamo en Simancas, dado que vemos en ello un pequeño negocio muy próspero que podría ayudar a la economía del pueblo. El cáñamo no está lo suficientemente explotado en España como podría estarlo”.

Otro de los socios de la cooperativa, Andy, hablaba de los múltiples usos que se pueden sacar del cultivo de cáñamo: fibra, cordeles, papel (con una mayor resistencia y reciclabilidad que el de celulosa), aceites medicinales, alpiste o lubricantes, entre otras muchas opciones. Además informaba de las diversas bondades que ofrece: “El cáñamo cuenta con una elevada tolerancia a plagas y enfermedades, y revierte a la tierra un 40% de los nutrientes que extrae. Además es un excelente pesticida y garantiza una alta rentabilidad para pequeños productores”.

“Con una mayor producción de cáñamo podría reducirse la industria maderera, lo cual derivaría en un posible receso de la quema y tala masiva de bosques. Los pellets de cáñamo son prácticamente igual de útiles que los de madera, y es una industria que está comenzando a coger fuerza” añadía Benjamín, también socio de la cooperativa.

La prohibición estatal del cultivo de cáñamo que supere un nivel de 0,2 de THC, compuesto orgánico de la planta del cáñamo que produce el efecto de “colocón”, se ha convertido en un impedimento para el desarrollo de la industria del cáñamo en España. Esther trabaja en una cooperativa de productores en Madrid y explicaba a los asistentes que sí es posible vivir del cáñamo, aunque a base de una continua lucha con la policía. “Nuestra cooperativa es solo de mujeres, y hemos instalado nuestras plantaciones en Toledo. Solo cultivamos el aceite de CBD del cáñamo (extracto que sirve para la producción de aceites medicinales, lubricantes, cremas, geles…). Se trata de un cultivo muy manual, no se necesita de grandes infraestructuras ni de máquinas” contaba.

A pesar de que este cultivo se esté generalizando cada vez más, muchos de los asistentes a las ponencias que se dedican a la producción, confirmaban que todavía son bastantes los vecinos que renuncian a convivir con este tipo de plantaciones en los pueblos, por miedo a posibles enfrentamientos con la ley debido a la prohibición de la marihuana. “Estamos en una guerra constante con la policía mientras nos hacemos valer frente a las farmacéuticas, pero os aseguro que el aprovechamiento del 100% del producto del CBD es posible y viable” sentenciaba Esther.

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