El diputado por Valladolid Tomás Burgos y la ministra Fátima Báñez. Foto: RTVE
El diputado por Valladolid Tomás Burgos y la ministra Fátima Báñez. Foto: RTVE

"El tratamiento recibido ha sido indignante", así califica la presidenta de la Asociación Vecinal Rondilla, Carmen Quintero, el comportamiento de la Ministra de Trabajo y de la Seguridad Social, Fátima Bañez, que se negó a recibir al teniente de alcalde y concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, y a dos miembros de la Junta Directiva vecinal desplazados hoy a Madrid, a los que se los tuvo durante 45 minutos a la entrada del Ministerio.

"Después de tenernos esperando 45 minutos en la puerta de entrada (ni siquiera nos dejaron pasar el control), bajó una persona a decirnos que NO nos recibían, ni la Ministra ni ningún representante suyo, porque no tenían fijada la reunión, aunque sabían perfectamente que íbamos porque desde la Concejalía les habían anunciado con antelación la visita. La persona que habló con nosotros (de pié en el hall de entrada) conocía perfectamente el asunto y venía con instrucciones sobre las respuestas que nos tenía que dar", dice una nota de la Asociación Vecinal Rondilla.

"Estos", añaden los vecinos, "son nuestros gobernantes, los que nos representan y están al servicio del pueblo. Ni siquiera Tomás Burgos, que se presenta como diputado del PP por Valladolid, fue capaz de bajar a recibirnos. Si nos dolió el comportamiento con nuestra Asociación nos dolió aún más el resprecio hacia el concejal de Urbanismo, que estaba representando al Ayuntamiento de Valladolid y a su ciudad".

La Asociación Vecinal Rondilla además señala que no quiere representantes políticos "como esta señora Ministra que desprecian al pueblo y a sus intereses. Pero nosotros seguiremos ahí, luchando por el derecho a que el San Juan de la Cruz sea para el barrio. Como ha manifestado el vecindario que, de forma masiva, acudió a la Asamblea del día 11 de mayo".

En la citada asamblea, Manuel Saravia manifestó que el asunto del San Juan de la Cruz no estaba cerrado y que quedaban "dos cartuchos y medio". Uno era el diálogo -que no ha podido ser- con la Ministra Fátima Báñez, "como último intento, sobre las posible soluciones, al tema del edificio de San Juan de la Cruz".

El Ayuntamiento está pendiente de autorizar la solicitud de derribo económico del edificio del San Juan de la Cruz -diecisiete años desocupado-, que el barrio viene reclamando para usos dotaciones y donde la Seguridad Social quiere instalar una oficina, tras la "fraudulenta" permuta del anterior alcalde León de la Riva, a su amigo Tomás Burgos.

Aunque el Consistorio parece obligado a conceder esa licencia de derribo, el concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, ha anunciado que mañana mismo firmará un escrito dirigido a la Junta de Castilla y León solicitando la catalogación del edificio. Una figura de protección que, de ser contemplada por el Ejecutivo autonómico en manos del PP, impediría la reducción a escombros del emblemático inmueble.

En la asamblea vecinal se alzaron varias voces a favor de encadenarse en el edificio el día que las máquinas pretendan derribar el edificio, convertido en un símbolo para La Rondilla.


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