El artista Manuel Sierra. Foto: Laura Fraile

"Estoy completamente desbordado, os lo juro. Lo que pueda decir, todo es verdadero, pero no doy garantías de que tenga sentido". Con estas palabras ha comenzado esta tarde su discurso Manuel Sierra, protagonista indiscutible de la ceremonia de inauguración de la XVII edición del Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle. Vestido completamente de negro salvo por unas playeras verdes, y con su inseparable pin triangular rojo clavado en su chaqueta (recuerdo de un observatorio antifascista), ha hablado con el corazón en la mano y tratando de aguantar una emoción que se leía en su mirada y en cada palabra.

Sierra ha reconocido el sentimiento de incredulidad que le acompañó al saber que le iban a dar este premio. "Donde tengo que estar es ahí, no aquí", ha dicho esta tarde, señalando al público. "¿Qué hice mal?", ha bromeado a continuación, dejando constancia de que seguía sin estar convencido de merecerlo.

Quizás por eso Manuel ha decidido compartirlo. "Éste es un premio de abajo a arriba, democrático, dado por este Ayuntamiento. Di mi palabra de no aceptarlo salvo por una condición: que este premio sea compartido con todas las asociaciones rojas, sindicatos (rojos), cooperativas, colectivos y fundaciones, ya que todas ellas me han dado un sustrato ideológico y han sido mi palestra educativa", ha reconocido esta tarde durante su intervención en el LAVA.

Sierra se ha acordado de su profesor de dibujo lineal del IES Zorrilla y ha resumido su trayectoria poniendo el foco en la transversalidad. "Mi trabajo atraviesa actividades profesionales como la cartelería, el muralismo, la pintura de caballete, la escenografía teatral, el vestuario, la cerámica, el diseño de pancartas para manifestaciones, las pegatinas, los afiches...", ha enumerado Manuel.

En su intervención no podía faltar una alusión a uno de los espacios en los que se desarrolla buena parte de su obra, la calle. "Quiero reivindicar que la calle es nuestro espacio, que es de todos y que es democrática por antonomasia. No puede ni debe ser privatizada de ninguna manera", ha exigido este artista.

Sierra también se ha referido a su vocación pública. "Soy un pintor que bebe de las fuentes populares y que las chamaniza para devolverlas al río colectivo". Después ha buscado en su bolsillo, del que se ha sacado un papel en el que tenía escrito el poema `Como tú´, de León Felipe. "Estos versos me sirvieron estando en la cárcel, en los momentos de angustia vital y aún me siguen sirviendo", ha reconocido tras la lectura de este poema.

Luego ha pedido permiso a la asociación Territorios de la Memoria y al Colectivo Contra el Olvido para rescatar un texto que ya había leído para ellos. En este texto, Sierra ha nombrado a decenas de personas que, de una manera u otra, han influido en su vida: Leonard Cohen, Cesaria Evora, las mujeres que cantaron el `Bella Ciao´, Georges Moustaki, Luis Buñuel, Luis García Berlanga, Juan Rulfo, Julio Cortázar, Ryszard Kapuscinsky, Federico García Lorca, Dario Fo... y Picasso, al que ha citado varias veces. Entre todos ellos, Sierra ha destacado la labor de compañías teatrales vallisoletanas como Teloncillo, La Quimera o Teatro Corsario. Después ha vuelto a recordar a todos los sindicatos, asociaciones y colectivos "rojos" que le enseñaron a trabajar con ellos, a las mujeres que hicieron de él un "hombre", a sus amigos, enemigos y, por supuesto, a María, la "mujer de su vida", que lo ha acompañado en este acto tan especial desde la primera fila.

Tras la lectura de su discurso, Sierra ha obtenido por respuesta un largo y sentido aplauso. Toda la gente de la sala se ha levantado para reconocer no sólo su trayectoria artística, sino también su gran generosidad con tantas personas e iniciativas.

Su homenaje ha contado con la presencia de muchos amigos pertenecientes al movimiento vecinal, sindical, político y artístico. En la mesa, a su derecha, estaba Óscar Puente, quien ha recordado la lucha de Sierra contra el régimen de Franco, su compromiso con la izquierda y el adquirido con Valladolid y sus colectivos. Óscar también ha destacado su defensa de los espacios públicos y su capacidad para transformarlos, y lo ha descrito como una persona honrada, "de acción" (con mayúsculas) y, sobre todo, como un "hombre bueno".

Ana Redondo, vestida con una camiseta del TAC, ha aprovechado su intervención para dar el pésame a la familia y amigos del actor de Valladolid Enrique González, de la compañía La Ventanita, fallecido esta semana. En esta mesa estaba también Javier Martínez, director artístico del TAC, quien ha tenido unas palabras de reconocimiento para sus compañeros de la Fundación Municipal de Cultura, especialmente para Charo Arconada, su asistente de Dirección Artística. Después ha reconocido el trabajo de los técnicos de sonido e iluminación.

Karmen Garay, una de las actrices del espectáculo `Danzad malditos´, también ha intervenido en este homenaje para referirse a la obra en la que actuaría un par de horas más tarde, que consiguió colgar el cartel de entradas agotadas. "Danzad malditos está dedicada a los perdedores, a los que luchan y a los que se quedan en el camino", ha comentado esta actriz, quien también ha recordado a sus compañeros de profesión que se ven obligados a buscar trabajo fuera para "vivir dignamente" de la profesión de ser actor.

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