Cada 17 de mayo celebramos el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia o, como lo llamamos algunas personas que intentamos ser más inclusivas, el Día Internacional contra la Discriminación hacia las personas de Géneros y Sexualidades Diversas. ¿Por qué este día en concreto? Porque conmemoramos que el 17 de mayo de 1990 la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) retiró la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales.

Como todas sabemos bien, después de esta fecha histórica las personas de Géneros y Sexualidades Diversas hemos seguido sufriendo manifestaciones de discriminación por todo el mundo. En España, tras décadas de desprecio, humillación, persecución, encarcelamiento y criminalización de numerosas personas simplemente por su orientación sexual y su identidad de género, hemos conseguido avances en el reconocimiento legal de importantes derechos de las personas de Géneros y Sexualidades Diversas. Esto sólo ha sido posible gracias a la larguísima lucha que durante décadas han llevado a cabo activistas y organizaciones sociales. Pero debemos tener muy claro que estos avances legales, que también pueden seguir mejorando, no deben hacer que relajemos nuestros esfuerzos en la lucha contra la discriminación.

Las personas de Géneros y Sexualidades Diversas seguimos sufriendo discriminaciones sociales y delitos de odio en nuestro día a día, en nuestros lugares de estudio, de trabajo, en nuestro entorno social, en las calles o incluso en nuestras propias casas. Nuestra sociedad a día de hoy aún tiene mucho que avanzar en el respeto y la no discriminación hacia las personas de Géneros y Sexualidades Diversas. Así lo demuestra el alarmante aumento que estamos observando recientemente en las denuncias por delitos de odio hacia las personas de Géneros y Sexualidades Diversas, un repunte que también estamos notando en Valladolid. Y a estas agresiones denunciadas debemos sumar todas las que no se denuncian, estimadas entre el 70% y el 80%.

Aún a día de hoy, muchas personas de Géneros y Sexualidades Diversas de Valladolid sienten la presión de la discriminación y se ven obligadas a emigrar a grandes ciudades donde sea más sencillo vivir abiertamente con su orientación sexual o su identidad de género. Al mismo tiempo y por el mismo motivo, muchas de las personas de Géneros y Sexualidades Diversas que deciden quedarse aquí optan por no salir del armario. Este ocultamiento e invisibilidad no es una solución al problema de la discriminación, sino que forma parte de él.

Ni a las vecinas que se fueron ni a las que se ocultaron para quedarse les ayudaron nada las declaraciones homófobas y tránsfobas que durante mucho tiempo fueron realizando algunas personalidades públicas de Valladolid, empezando por el anterior alcalde, que no dudó en atacar a las personas trans, al matrimonio igualitario, e incluso personalmente a activistas que le molestaban utilizando su sexualidad como arma arrojadiza, al más puro estilo mafioso. Estas declaraciones, siempre irrespetuosas, eran además difundidas por los medios de comunicación de ámbito estatal, manchando así el nombre de Valladolid por toda España y condenando a nuestra ciudad a tener una exagerada fama de intolerante.

No podemos consentir esta situación. Todas las personas que vivan en Valladolid tienen que sentir que pueden vivir libremente sin esconder su orientación sexual o su identidad de género. Ninguna persona de nuestra ciudad debe ser insultada, humillada ni discriminada de ninguna forma por ello. Por eso necesitamos que el Ayuntamiento de Valladolid se implique activamente en la lucha contra la discriminación y a favor de la igualdad real y social de las personas de Géneros y Sexualidades Diversas en nuestra ciudad. Para lograr este propósito, desde varias organizaciones sociales de la ciudad estamos intentando que el Ayuntamiento apruebe una moción contra la discriminación hacia las personas con orientación sexual, identidad o expresión de género diversa.

Es estupendo que el nuevo alcalde case a parejas del mismo sexo (es su obligación) y que cuelgue la bandera arcoíris del balcón del Ayuntamiento el día del Orgullo. Pero esto sólo son símbolos. Símbolos bonitos, que manifiestan un importante cambio de actitud por parte del Ayuntamiento (desde luego, una actitud mejor que el desprecio con el que nos trataba el alcalde anterior), pero sólo símbolos. Necesitamos que el Ayuntamiento tome medidas concretas. Necesitamos que lleve a cabo campañas educativas y de sensibilización. Necesitamos que nos integre en los planes de igualdad. Necesitamos que actúe contra los delitos de odio desde la Policía Municipal. Necesitamos un Plan Municipal de Inserción Laboral de Personas Trans. Necesitamos que se acabe la segregación por sexos. Necesitamos que se dejen de reforzar los modelos normativos de género y que se empiecen a abrir las puertas a la diversidad. Necesitamos que se presione a la Junta para que se apruebe la ley de igualdad social LGTBI+. En definitiva, necesitamos hechos.

Llevamos muchos años necesitándolo y llevamos muchos años intentándolo, pero la anterior mayoría absoluta del PP en el Ayuntamiento de Valladolid había impedido que una moción tan necesaria fuera aprobada. Lo hicieron en el 2012 y lo volvieron a hacer en el 2014. Pero al Partido Popular ya se le ha acabado la mayoría absoluta en el Ayuntamiento y León de la Riva ya no está. Ahora el PP de Valladolid tiene una excelente oportunidad para empezar a limpiar su propio nombre, para reconocer estas necesidades y cumplir de una vez con su obligación de luchar contra la discriminación y los delitos de odio que sufrimos. Espero que no la desaprovechen, porque de ellos y sólo de ellos depende que esta moción sea aprobada por unanimidad, algo que mandaría un mensaje muy claro a toda la ciudad: el odio no tiene amparo en ninguna formación política.

No hay comentarios