José Ortega y Gasset tampoco era Dios, tenía sus cosas y no tenía porque acertar siempre.
Digo esto porque me resisto a darle la razón cuando decía, a propósito de cualquier cosa, "desengáñense, este país no tiene arreglo". Vistos los resultados de las últimas elecciones he podido escuchar más o menos ese comentario varías veces, y yo mismo lo he hecho en alguna conversación.

Coincide en este tiempo una exposición en la sala de la Calle de la Pasión sobre Giner de los Ríos. ¡Cuanto mejor nos iría si le hubiésemos hecho mucho más caso¡. Decía Cossio: "para Giner el problema de España fue convirtiéndose cada vez más en un problema de educación".

Mientras tanto, aquí seguimos discutiendo si matar o ver matar a un toro es tradición cultural a proteger o, en qué medida nos divertimos haciendo o viendo hacer eso.

Me gustaría que no sucumbiéramos a la vulgaridad ante la falta de honestidad y coherencia en sus planteamientos de muchos políticos.

Hemos de empezar a ser exigentes, empezando por nosotros mismos.

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