Hace ya bastantes años, el grupo Eskorbuto proclamaba en una de aquellas edificantes cancioncillas que tanto gustaban:

Trabajo sucio es lo que hago;

Trabajo sucio… pero trabajo…

Si con dinero quieres estar

Trabaja sucio y lo tendrás.

 

No cabe duda de que el trabajo sucio que, junto con el trabajo basura y el trabajo semiesclavo, cada vez adquiere más predicamento en las políticas de empleo de la victoriosa democracia conservadora que nos hemos dado a nosotros mismos los españoles, empieza a ser una de las opciones más pujantes entre una parte importante de nuestra juventud y hasta de nuestra infancia y un síntoma del vigor que va adquiriendo nuestra economía en su recuperación.

Frente a los agoreros, las nuevas formas de empleo dibujan un panorama mucho más halagüeño que confirma las mejores expectativas económicas gubernamentales y que plantea, sin duda, que lo mejor que puede hacerse con la hucha de las pensiones es vaciarla, por cuanto mejor vivir en una economía real que fiar el desarrollo al bienestar de los viejos.

Los propios viejos tendrían que plantearse el re-emplearse en el trabajo sucio, que no deja de ser otra forma de teletrabajo. Su experiencia, su disponibilidad de tiempo, sus redes de contactos y su condición de propietarios de locales hacen su concurso muy deseable para la perpetración de cualquier tipo de tarea criminal remunerada y ofrecen una clara garantía de sostenibilidad a la tercera edad.

Por todo ello, noticias como la del pasado día de San Pedro y San Pablo… que parece que mejor hubieran sido San Cosme y San Damián… suponen un duro revés para nuestra economía y para nuestra moral.

Después de los últimos sobresaltos con el empleo en la provincia, con los casos de Dulciora, Lauki, Printolid… un nuevo desastre se ha cernido sobre nosotros… el cierre de Arcadian Chemical Phantasy S.F. (ACF) en Arcadia del Campo; claro síntoma de que algunos sectores de las fuerzas del orden, en clara desobediencia a las directrices ministeriales, siguen anclados en un viejo concepto de sociedad que lastra, sin duda, el emprendimiento.

Con un volumen de negocio de tres millones y medio de euros, Arcadian Chemical Phantasy S.F. (ACF) garantizaba un desarrollo espectacular del empleo infantil y juvenil de la localidad y reducía el paro notablemente. “Los políticos hemos apoyado, desde nuestro silencio, todo lo que hemos podido…” - así se expresaba, contrito, el elegante alcalde de la localidad… - “pero no ha sido posible evitar el desastre. (…) Lo cierto es que decenas de jóvenes ¡y hasta de niños! se quedan sin trabajo y esto es un palo muy duro para nuestro pueblo”.

Por su parte, uno de los detenidos señalaba: “Este trabajo es muy vocacional… Cuando llevas desde los 11 años dedicado al comercio de estupefacientes, luego es muy duro que te digan que ya no puedes seguir en lo tuyo… que te tienes que ir… no sé… ¡a trabajar en los viñedos…! Personalmente no puedo. Tanto yo como mi familia estamos destrozados…”

No cabe duda que el ayuntamiento ha tratado de hacer todo lo que estaba en su mano: ha fomentado - en razón de sus posibilidades - una red de ocio juvenil lo bastante ridícula y opaca como para abocar a niños y jóvenes a este tipo novedoso de ocupación; también ha estimulado una no-política sobre la apertura de locales juveniles a lo largo del año, la permisividad ante flagrantes delitos y actos de vandalismo protagonizados por menores y el hacer la vista gorda ante la degradación intelectual de la juventud, que cuenta con un inadmisiblemente alto porcentaje de fracaso escolar…. Y estas son solo algunas de las principales contribuciones del consistorio al auge de una forma de trabajo en boga y plena de proyección como el trabajo sucio. Da la sensación, por su parte, de que la oposición más que colaborar con el ayuntamiento se ha mostrado ausente en esta cuestión, ajena seguramente a la importancia que está adquiriendo el desarrollo del trabajo sucio para el incremento del PIB. No obstante, puede considerarse que con su ausencia también ha puesto su granito de arena.

A pesar del golpe que ha supuesto la desarticulación de esta PYME alucinógena, las autoridades de Arcadia del Campo han manifestado estar dispuestas a seguir con esta misma política porque están convencidas de que incentiva la empleabilidad y fija población, y son optimistas en cuanto a la perspectiva de que pronto aparezca otro talento financiero y químico comprometido que quiera invertir en esta boyante empresa y que devuelva a la localidad de Arcadia del Campo la importancia que le corresponde por su historia en el panorama de la distribución de droga a nivel nacional.

Es de esperar que la Junta o la Diputación puedan ayudar a todas esas familias que con la caída de ACF van a verse seriamente damnificadas en sus economías. En todo caso, el ayuntamiento ha prometido que mientras tanto podrán al menos ofrecerles toda su solidaridad… y, desde luego, el mismo laissez-faire y el mismo silencio que hasta ahora… “porque en todos los sitios proliferan estos empleos, pero somos conscientes de que en Arcadia son una forma de vida….”.

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