Os pondría alguna autodeclaración de los de la Orejadevangogh, remitida por su disquera, respecto a su nuevo cd pero resultan taaaan sinceros que mempalagan. En la parte que anuncia las fechas de su próxima gira me hace alzar una ceja que en sus conciertos por Usa actuarán en las House of Blues de Houston, Dallas y Orlando o en el B.B. King Music Club de NY. Y está.

“Cantautor y poeta, Sabina es una figura clave de la música española de las tres últimas década”, nos recuerda su disquera al anunciar cd nuevo del citado con producción de Leiva y colaboración “del poeta Benjamín Prado”. “Tener un proceso creativo con ellos es un regalazo”, dice el exPereza. “Voy a juntarme con un jovenzuelo que me gusta mucho, a ver si renovamos un poco el aire”, dice Joaquín (una vez soñé que hacía las paces con él, en plan no me voy a meter con tu rollo musical –tenía que ver, en la vigilia, con mi constante vacileo, discusión con un colega a cuenta de su bienvalorado JS-; con Springsteen aún no he soñado).

“Una voz impresionante, figura indiscutible del pop racial en castellano” es para su disquera India Martínez, que vendrá al auditorio del escritor el 12-03-17 (Lo de “racial” es que la chica estudió flamenco en la Hereen y parece ser que eso se nota en su acento andaluz, que es taaaan sensible).

Un año más o menos (20-10-17) tendrán que esperar los-as fans del llamado por su disquera “cantautor”, cuyos –continua la susodicha-, “temas no son meras canciones, son composiciones imponentes, destinadas a instalarse en el imaginario colectivo de generaciones enteras”, disfruta o tiembla. Se refiere al Melendi (¿a quién plagiará ahora? Antes a estopa-sabina-extremoduro, por supuesto, a su yo manera).

La misma disquera anuncia el retorno de A Tribe Called Quest, “la revolucionaria banda de los ‘90s que transformó para siempre el panorama de la música urbana” (no eran unos ganstarappers; hacían denuncia social, por eso estaban en una multinacional y no con su propio sello ganando millones de pavos como los gangsta; eso no quita para que tuvieran su punto ATCQ).

De este palo suelen ir las notas informativas de las multinacionales discográficas sobre sus productos. Y las de las pequeñas, y las oficinas de management, productoras. Notas dirigidas a los medios por si han de difundir el producto, el concierto.

La emoción que siente el/la receptor/a de este tipo de productos cuando escucha sus temas puede llegar a ser muy muy muy intensa. La experiencia de la fe es lo más cercano que se me ocurre a la hora de poner un ejemplo. En esos temas están sus deseos, ideales, lo que siente por ellos. La fuerza de esa emoción es de tal magnitud que sólo puede ser ‘verdad’ (y el sentir emoción, dentro de este ámbito, tiene categoría de verdad; y el llorar es lo máximo, muy por delante del reír). Una ‘verdad’ avalada –según los datos- por los/as miles y miles, millones de gentes que les pasa lo mismo, que creen en lo mismo Esa fuerza emocional te puede hacer llorar, elevarte de placer, tocar el dedo de dios, ver el cielo, consumirte, depende el tema que suene. Funciona y autofunciona. Te lo digo porque hice la prueba con uno parecido a estos productos. Y comprendí a aquel amigo que encontraba en estas canciones la expresión de sus anhelos (en su caso, tener una novia, ya). Aún lo recuerdo. Yo también empecé con estas canciones en los 40 y similares, dejémoslo en, cosas.

Manipulación. ¿Para qué manipular nuestras emociones? ¿las emociones que albergan nuestros deseos?. Incluso en el sometimiento hay que sentirse importante, dicen las instrucciones del juego.

Hace unos días la noticia de la muerte de Leonard Cohen. Alguien que intentaba no aprovecharse de la manipulación habitual a la hora de hacer sus canciones. Ese era su mérito, su diferencia.

De igual forma, con sus referencias, actúa Bravo Fisher. Su nuevo disco, Solos, que presenta este sábado 26 de noviembre en la sala Sirocco, de Madrid, gira en torno al amor/desamor a partir de una ruptura de pareja. Desde su experiencia, desde su sentir y pensar. Y a partir de ahí encontrar las palabras que deben ser cantadas. La música –electrónica- que las envuelve, sobre la que discurre su canto señala, crea el estado emocional de la travesía de su autor por esa experiencia (releo estos días a David Goodis y sus novelas negras que son historias de amor: Viernes 13, Rateros, Descenso a los infiernos… por si queréis saber a qué me refiero cuando digo: amor). No hay nada mejor que una historia de amor, en esto sí que creo. No en la ilusión del amor, que genera victimismo, alimenta la ignorancia, el resentimiento. Y pum: voto para donaldtrump, je.

(Me llega la noticia del fallecimiento de Kiko Garrido, músico vallisoletano que empezó allá por los 80 en la última etapa de Objetivo Perdido, e intentó ser un músico radiable en las radiofórmulas, apto para las multinacionales, no lo consiguió. Era su ilusión. Y tenía fe en ello, creía que ese era el camino del músico, y así salían sus canciones: como las de los/as demás que transitaban ese camino. Pregunta a los 40 principales).

Tomasito.
Tomasito.

Que el 25 de noviembre Fellows estarán tocando en la sala El perro en la parte atrás del coche (está en la calle la Puebla); que Little Indian Rabbits siguen haciendo bolos por fuera de su Olmedo-Valladolid natal, al igual que Frieda’s Still in Love, algunos de sus integrantes con proyectos personales, paralelos: Casa, de Juan Díez –estuvo en el Véral-, Ricardo Suárez con Nacho Román –se puede descargar en su bandcamp sesionesderuidoyerror-; que Siloé también anda de gira nacional (Miranda de Ebro, día 25; Bilbao, 26) y estrena videoclip; que Ilegales también tiene documental con título apropiado: Mi vida entre las hormigas; y qué mejor forma de acabar que anunciar el nuevo tema de Desgraciaus; Tinto con gas. Electrolatino recomendado para “beber sólo o acompañado.”

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