La nueva caída del programa informático MEDORA para la Atención primaria me sugiere, a vuela pluma, reflexiones bien distintas a las que manifiestan muchos de mis colegas y las asociaciones de vecinos, porque, sin desmerecer sus buenas intenciones, se quedan a mi juicio en la superficie del problema: un error o avería paraliza toda la actividad. Esta obligatoria parada debería servirnos para revisar en profundidad los pros y contras de esta tecnología -como asistente de las consultas e interconsultas, acceso a diagnóstico por imagen, funciones de archivo y control de la actividad diaria de cada profesional sanitario- para concluir, de un lado en qué aspectos de funcionamiento debemos mejorar para evitar o corregir las deficiencias cuando surjan y de otro, qué aspectos del propio sistema son estructuralmente negativos tanto para el usuario como para el profesional que se encarga de su atención por que impiden a uno y otro darse apenas los buenos días ,pues ese artefacto y sus aplicaciones llevan más tiempo del que se dispone para cada consulta y muchas veces , se comporta no como un accesorio y una máquina que es, sino como el director y protagonista casi exclusivo de la relación a tres que se establece en cada consulta , a pesar de la voluntad de profesionales y/o usuarios con el agravante de que la interrelación se burocratiza y cosifica para los tres .Pondré algunos ejemplos

Consulta tipo:

Después de una larga espera que la cita previa no resuelve, el usuario/a debe aplicarse con rapidez en decir lo que le pasa si le deja el /la profesional de turno que rara vez ya es el mismo, y éste registra la cartilla; mientras la ficha va apareciendo en pantalla, debe aclararse, con la misma rapidez, de los antecedentes médicos registrados de su visitante. Volantes, recetas y otras tareas de burocracia pura, se llevan más de la mitad del tiempo… En resumen, se acertará o no pero se prescinde de un elemento básico para el diagnóstico y /o la terapia a seguir como es escuchar el relato del paciente, que con el conocer y acompañar a éste en su entorno, es lo que históricamente ha sostenido en alto a la medicina primaria, la medicina de cabecera.

Actividades rutinarias:

Los programas y protocolos de primaria existen, en teoría, para facilitar el control de los diversos procesos crónicos y hay unas tablas de control periódico de estos, pero están sujetas a los diversos avatares de los permisos, las vacaciones, las ausencias, o las acumulaciones laborales constantes atribuidos al profesional, junto a los mismos avatares del paciente y sus recaídas e incidentes agudos, de tal forma que se convierten mucho más veces de lo deseable en pura rutina burocrática y generan medidas para salir del paso haciendo como si se ha hecho porque no permite dejar determinadas casillas sin clicar. Por ejemplo:

Dar consejo antitabáquico lleva su tiempo, pero clicar en la casilla es un instante, y en el historial figurará haberlo dado y esto, en tiempos de picaresca que bien recuerdo servía incluso a algunos para recibir suculentos incentivos y no sólo en la casilla de fumador sino en otras que también se podían recomponer y puntuaban, pues el profesional y el ordenador de consultas eran “supervisados” y supongo que no han cambiado, por la inspección burocrática de los programas incluidos en la cartera de servicios. Y conste, que he visto cómo estas prácticas se toleraban o promovían desde los coordinadores de Gerencia inmediatos, con tal de ofrecer buenas cuentas de resultados (¡¡).

De las ventajas que proporciona la emisión electrónica de recetas, apenas puedo opinar porque no las conocí como profesional. Solo algunas frecuentes pegas como paciente en la farmacia, debido a la rigidez de las caducidades.

Beneficios de Medora o cualquier otro programa informático de consulta:

Conocer con prontitud las analíticas o los diagnósticos por imagen, debidamente informados, son los que más valoro.

También es útil la función archivera, aunque las carpetas manuales, en el medio rural concretamente eran valiosísimas y este sistema no las ha mejorado.

Respecto del control sobre la actividad clínica diaria una consideración: siempre he creído que el control verdadero tanto de la calidad como de la dedicación de los/as profesionales ha de estar en manos de los usuarios y no de unos cuantos burócratas de la Consejería que apenas aportan otra cosa que justificar así un empleo. Someterse al dictamen de los usuarios, no les gustará a algunos, pero el balance suele ser comprensivo y justo, señalando con claridad la negligencia o el trato cuando no sea humano (algunas personas se equivocaron de profesión) pero valorando y reconociendo en su justa medida la dedicación del colectivo sanitario y de las personas en particular que les cuidan y les tratan.

Balance riesgo-beneficio

Lo diré con toda rotundidad:

Escuchar es lo más importante. Luego tocará escrutar, esto es, observar y analizar minuciosamente síntomas y signos, pero la percepción del paciente de su problema es imprescindible e insustituible en el arte de curar. Y no lo puede hacer ninguna máquina.

Me parece bien quejarse de que tal o cual aparato falla o se estropea, porque entorpece o dificulta las tareas pero quedarse paralizado por ese tipo de deficiencias es ridículo y el mayor signo de fracaso del propio sistema y de la dependencia moderna de las maquinas, y además no aporta ninguna solución ni alternativa.

…¿si en la vida cotidiana se va la luz y no se puede encender la vitrocerámica, por ejemplo, que hacemos?.

Si no hay desfibrilador cuando sería necesario, ¿dejamos de hacer masaje cardiaco?:

Hay que estar siempre preparado para utilizar otros medios y recursos para adaptarse a las circunstancias, improvisar y buscar entre todos /as las soluciones.

Finalmente daré una opinión probablemente polémica: considero globalmente negativo el balance con que puntuar esta herramienta, porque la ventaja de disponer con prontitud de los diagnósticos por imagen o las analíticas se puede obtener por medio de un ordenador centralizado, mientras que los aspectos negativos que he señalado no se compensan de ningún modo.

No hay mal que por bien no venga

Volviendo al problema y las consecuencias que originó la parada de Medora ,ofrezco como sugerencia a los compañeros /as profesionales para la próxima:

Escuchen y aborden ustedes en cada Centro de Salud ese día con sus pacientes problemas clínicos como la adherencia al tratamiento, temas dietéticos o las simples dudas que les sugieran y ese día harán consultas provechosas, aunque no haya registro ni chivato de ellas o precisamente por eso.

O programen visitas a domicilio a los pacientes que más lo necesiten.

Y también si lo prefieren, algo muy necesario con la que está cayendo: Comenten y compartan con las/os usuarios -verdadero sujeto de la actividad sanitaria- los problemas de Gestión que les agobian y condicionan, el tema de los recortes y las privatizaciones, o la mejor forma de abordar el descalabro de nuestra Sanidad Pública, cual son las listas de espera. Aprovecho para denunciar las aviesas intenciones de la Patronal Sanitaria Privada (ASPE) para acabar con las listas de espera (dice su secretario Carlos Rus que les demos 1.500 millones de euros y lo arregla). En este sentido echen un vistazo y aprendan de una experiencia singular en nuestra región como ha sido la de la Asamblea de Usuarios de la Sanidad Pública del Bierzo y Laciana, su capacidad para recoger de forma pormenorizada las dificultades déficits de atención de su comarca, su acierto al señalar los principales escollos legislativos que deben ser afrontados si se quiere superar este estado de cosas, su plan contra las listas de espera (utilizar al 100%los recursos materiales públicos, turno de tarde hospitalario, dedicación exclusiva de todos los sanitarios públicos, supresión de conciertos con la privada, más personal sanitario en todas las categorías, medidas contra el fraude en las listas), es decir todo lo contrario que ASPE… Y también conviene conocer sus modos democráticos de organizarse y decidir, la democracia desde Abajo sin injerencias políticas, allá donde se sienten y afectan los problemas No me gusta pontificar ni me considero en posesión de la verdad absoluta, porque no la hay, pero debo señalar lo que he aprendido como paciente y muy necesitado de los servicios públicos:

Las soluciones a los problemas colectivos de salud nuestros no vendrán en ningún caso, ni de quienes los crean , porque encuentran en ello beneficio y menos de quiénes les solapan, o ponen paños calientes.

Necesitamos remedios, que no remiendos, y sólo es posible que surjan de una estrecha colaboración entre los usuarios y el colectivo sanitario, basada en una relación entre iguales sin imposiciones paternalistas, con respeto a la autonomía y dignidad de cada uno, promoviendo la autogestión individual y la colectiva de cuanto atañe a la salud y a los recursos comunes.

 

(*) Los seguidores de Ned Ludd o ludistas, fueron un movimiento de los trabajadores surgido en la Gran Bretaña de en las primeras décadas del siglo XIX , con la revolución industrial. Viéndose arrojados masivamente al paro por las Máquinas practicaron el sabotaje contra ellas. Actualmente debemos reflexionar muy en serio sobre el empleo perverso de las nuevas tecnologías aunque nos los vendan como si fueran para otra cosa por ej. el Big-Data en Sanidad y la tarjeta electrónica y su versión más moderna está siendo manejada por las Empresas de Seguros, las Mutuas Laborales patronales para penalizar al trabajador/a por sus datos y /o hábitos de salud (alcohol, tabaco, fertilidad, enfermedades crónicas…) pero el interés de este tema da para tratarlo más en profundidad y lo haré en otra ocasión

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