Me gustaría dirigirme no solo a las personas que
construyeron el proyecto informativo de últimocero, es decir,
a Fernando Valiño, a Gaspar Francés, a Germán Vivas, etc;
sino que también deseo dirigirme a todas aquellas personas
que sientan un compromiso interior en vistas a la
transformación de la sociedad en todos sus ámbitos, incluso
los más oscuros y recalcitrantes.
En cuanto a los responsables del digital últimocero.com,
darles las gracias de corazón por haberme ofrecido un medio
como este, por haber hecho posible que un radical, un
Bukowski amedrentado, un revolucionario de escritorio, que
un poeta poco ortodoxo como yo, se haya podido expresar
con total y absoluta libertad. Eso os hace grandes amigos,
porque en ningún lado, podéis creerme, me había sentido
tan libre como en últimocero.

Tengo la firme creencia de que este tipo de medios son
absolutamente necesarios, y en estos momentos de
perplejidad ante el cierre, me asaltan muchas preguntas,
grandes interrogantes, dudas inaplazables. No consigo
comprender como es posible que entre todos seamos del
punto incapaces de mantener en pie un medio informativo
como este, para Valladolid, para el país en su conjunto y para
la sociedad al completo.

No entiendo como no encontramos alguna forma de
financiación suficiente y de esa manera, sostener un
periodismo fiel a la verdad, y sobre todo, leal para con los
débiles, porque ningún periódico, ninguna televisión, ninguna
radio que languidezcan o estén compradas por las
corporaciones económicas, y por desgracia son la inmensa
mayoría; podrán guardar fidelidad alguna a los valores de la
honestidad, la verdad, el rigor, o la dignidad humana.
Cito textualmente lo que hace algunas semanas, expresé en
mi artículo “Lou Grant: el periodismo íntegro como vocación”

La labor del periodismo ha de consistir en desenmascarar la
falacia en la que vivimos. El periodismo es un valioso cordón
umbilical entre los que fueron desposeídos y las estructuras
de poder, un instrumento de control en manos de los
primeros para agarrar y desenmascarar a los segundos. Sus
principios y cualidades deben ser insobornables, ya que si
estos se pierden, sobrevendrá una auténtica ceremonia de
la confusión, una degradación de todos los ámbitos de la
vida.

En parecidos términos se expresaría mi admirado y querido
Antonio Gramsci. Si una cosa tenía clara es que la
dominación de clase también se da culturalmente, la clase
trabajadora está sometida a las ilusiones ideológicas que
produce y difunde la clase gobernante a través de los
medios de comunicación que tiene comprados, sobornados,
sometidos y manipulados para tal efecto.

Por tanto, si queremos sobrevivir, si queremos zafarnos de
tal dominación ideológica, de la virtual esclavitud y
penetración del pensamiento, hemos de crear y sostener
nuestros propios medios de información. En caso contrario,
estaremos perdidos, no será posible transformación alguna,
la liberación de nuestras cadenas quedará
permanentemente aplazada.
Un medio de comunicación al servicio de las clases
populares es una cuestión de pura supervivencia, en mi
humilde opinión, nos va la vida en ello.

Una vez más, gracias!!, gracias por haber abierto la
posibilidad de devolver la vida a personajes ya demasiado
olvidados, a poetas malditos como Isidore Ducasse, a
eternos exiliados como León Felipe, a místicos de la talla de
Teresa de Jesús o Ramón Llul, a bohemios desesperados
como Alejandro Sawa, a las miradas compasivas como la
Harper Lee, a hombres atormentados y de corazón
despedazado como Miguel de Unamuno, a las víctimas de
Hiroshima y la Primera Guerra Mundial, a las diatribas que
mantuve con otro colaborador con respecto a Maximilien
Robespierre, el gran calumniado de la historia, a Ernst
Bloch, al gran periodista y militante comunista John Reed, al
valor supremo de Salvador Allende y Martín Luther King, a
románticos como Bécquer y sus solitarios paseos por
Toledo, a Soren Kierkegaard y su búsqueda existencial, y
por último, a Pertur, ese miembro de la banda terrorista
ETA que quiso terminar con la lucha armada, pero que en
uno de los más inexplicables episodios de la historia, fue
silenciado y asesinado en una operación conjunta entre la
facción más radical de ETA y el propio estado.
Gracias por permitirme recordar a personas que ya no están
y que fueron muy queridas para mí, por dejarme este
espacio para negro sobre blanco, devolverlas al presente, poder recordarlas, revivir aquellos instantes que un día
compartiera con ellas.

No deseo despedirme, prefiero un “hasta pronto”. Soy muy
consciente de que vivimos inmersos en una guerra, en una
lucha de clases que las aristocracias sociales, la jet society,
han emprendido contra nosotros, y por ello, tenemos una
imperiosa necesidad de medios como últimocero, de
espacios donde se maneje el relato del pueblo, de la
sociedad civil, de todos aquellos que estén a favor la
naturaleza y de la humanidad, de la dignidad del ser
humano.
Como poeta, soy una persona muy intuitiva, y esta noche he
tenido una poderosa intuición, la de que vamos a ganar,
que finalmente veremos caer el totalitarismo neoliberal,
que se impondrá un nuevo paradigma político y social, un
eco-socialismo humanista, libertario y compasivo, pero
también tengo muy claro, que para que esto sea posible
habremos de organizarnos, poseer medios de
contrainformación, de contrapoder, de arrebato ideológico.
Hasta pronto compañeros, un abrazo para todos, para los
responsables de últimocero, y para mis colegas los
colaboradores.

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