Juan Antonio Bonachía
Juan Antonio Bonachía

Juan Antonio Bonachía, Catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Valladolid (Burgos, 1953-Valladolid 2016), era doctor en Historia por la Universidad de Valladolid, en 1987, con la Tesis: El señorío de Burgos durante la Baja Edad Media (1255-1508). Su trayectoria académica comprende la autoría individual y colectiva de cuarenta publicaciones, la participación en diez proyectos de investigación I+D, así como la pertenencia a diversos comités científicos y la dirección de la revista "Edad Media. Revista de Historia", desde 2006.

Pero de su notable contribución a la historia medieval se ocuparán sus colegas. Aquí queremos dedicar estas líneas al Bonachía que prestó sus energías a la gestión universitaria. El profesor Bonachía se incorporó en 1998 al equipo rectoral de Jesús María San Serna como Secretario General de la Universidad, condición que mantuvo hasta el final de la etapa de los dos mandatos rectorales, en 2006. Si la acción de gobierno del rectorado de Sanz Serna procuró, entre otras, la modernización de la institución universitaria, la racionalización del funcionamiento de los órganos de gobierno, la sistematización normativa, la reorganización de servicios y departamentos, la introducción de la evaluación de la docencia y la aprobación de unos nuevos estatutos. En todo este proceso de cambio, uno de los pilares fundamentales en los que se apoyó el esfuerzo de los miembros de los equipos rectorales fue, sin discusión, Juan Antonio.

Tenía Bona (como era reconocido entre los más próximos) una capacidad organizativa y de trabajo colosal. El Secretario General era riguroso, minucioso, sistemático, sus actas eran de un detalle proverbial, las notas al margen de los escritos constituían una literatura de la que se desprendía toda su capacidad de observación y análisis. Sin pertenecer al ámbito jurídico, rápidamente se hizo con las claves para interpretar correctamente los textos legales o de base jurídica. En buen número de ocasiones, cuando abordaba la redacción de informes, resultaba arduo seguirle en sus razonamientos e intrincadas discusiones con los servicios jurídicos hasta encontrar la fórmula que diera la respuesta más adecuada al problema planteado.

Bonachía era generoso con su tiempo y con el trabajo de los demás. Sus jornadas laborales empezaban a las ocho de la mañana en la Facultad de Filosofía y Letras y seguían en el palacio de Santa Cruz hasta bien caída la tarde, a veces también sábados y domingos. De natural tolerante y moderado, su exquisito trato hacía que ninguna de las personas con las que diariamente se entrevistaba se sintiera incómoda, por mucho que le separaran distancias siderales en los terrenos académico o socio-político.

La capacidad organizadora de Bonachía era inversamente proporcional a su protagonismo público. De una discreción a prueba de las mayores tentaciones, gustaba de permanecer en un segundo plano fuera de sus actuaciones estrictamente académicas y protocolarías.

Como miembro de un equipo de personas con trayectorias vitales y académicas dispares, el estilo Bonachía constituyó la argamasa que permitió funcionar al equipo rectoral como un todo, al establecer relaciones de proximidad y de afecto con todos y cada uno de sus integrantes. Eso contribuyó a darle una cohesión que, sin duda, dotó a la acción rectoral de una mayor eficacia. A la enorme capacidad de escucha y aprendizaje se unía su lealtad tanto a la institución como a las personas, su bonhomía y su gran sentido del humor, que no ha llegado a perder ni en el trance más decisivo de la enfermedad que le ha ocasionado la muerte.

Todos los miembros de los sucesivos equipos de gobierno en aquellos años (1998-2006) y especialmente, aquel del que fuera el principal colaborador, el Rector San Serna, han acusado con tristeza y desolación este golpe deparado por la desaparición irreparable del profesor Bonachía Hernando, tanto en lo personal como en lo académico. Desde luego, también representa una enorme pérdida para la Universidad de Valladolid.

Enrique Delgado Huertos

Ángel Cartón López

María Isabel del Val Valdivieso

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