El PSOE ha vuelto a ganar con claridad las elecciones generales y podrá volver a decidir quienes son sus socios en el caso de que no opte por convocar de nuevo elecciones ante un panorama muy similar al de 28A. El ascenso de los partidos nacionalistas, el estrepitoso descalabro de Ciudadanos y el determinante ascenso de la extrema derecha franquista de VOX dibuja un escenario muy parecido al que condujo a la repetición electoral.

En Castilla y León los resultados han sido elocuentes. Aunque el PSOE mantiene a los mismos doce diputados que consiguió el 28A (12), el PP suma 3 y gana con 13 diputados las elecciones a nivel autonómico. La desaparición total de Ciudadanos (que contaba con 8 diputados), partido gracias al que el PP ha conseguido mantener la presidencia de la Junta de Castilla y León, ha sido sustituida por un espectacular ascenso de VOX, que pasa de tener 1 a 6 representantes por la Comunidad en la Cámara Baja. Unidas Podemos, formación que ya en abril de este año perdió a todos sus representantes, no ha conseguido mejorar el resultado y se ha quedado a más de 11.000 votos de arañar un diputado, por la provincia de Valladolid, al PP.

La participación en Castilla y León, ha sido prácticamente la misma que en la última cita con las urnas: un 71,3% frente a un 72,8%.

En la provincia de Valladolid la desaparición de la escena política de Ciudadanos ha sido capitalizada por el PP, que recupera uno de los 5 diputados en liza y empata a 2 diputados con el PSOE, mientras que VOX mantiene a su diputado vallisoletano sin que Unidas Podemos se haya si quiera acercado a la consecución de representación.

En el caso de Valladolid, la participación sí que ha sido sensiblemente más reducida con respecto al 28A: un 74,7% frente al 78,6% de la pasada primavera.

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