Concierto de Natalia Fustes y Andrea Garcy durante el concierto de Voces de Mujer. FOTO: Gaspar Francés
Concierto de Natalia Fustes y Andrea Garcy durante el concierto de Voces de Mujer. FOTO: Gaspar Francés

Después de abordar la situación de la mujeres en la justicia y las artes escénicas, la música protagonizó la última mesa redonda de las terceras jornadas Voces de Mujer en el Centro de la Igualdad de Valladolid. Organizadas por Dialogasex y la Fundación Pereda de CCOO, reunieron a las integrantes de Hell’s Breasts, Ley Mostaza, Binomio Nómada y las cantautoras Natalia Fustes y Andrea Garcy, compartiendo sus vivencias como mujeres en el mundo de la música y concluyendo con el concierto de todas ellas.

Como representante de Dialogasex, Lara Herrero, que participó en la anterior edición de Voces de Mujer compartiendo su experiencia como artista junto a María Alba y Vanesa Muela, introdujo esta charla sobre la situación de las mujeres en el mundo de la música, “otra de las esferas donde continua habiendo una mayor presencia masculina" buscando con esta iniciativa "darles voz”.

Las primeras en intervenir fueron las integrantes de Hell’s Breasts, banda de rock íntegramente femenina. Comenzó una de sus guitarristas, Alba Esteban que, siendo esta su quinta banda, se pregunta si las llaman “porque lo hago bien o porque queda bien que haya cierta presencia de mujeres”. Se sumó a la reflexión de reflexión de Claudia Guinea, participante en la mesa de actrices del día anterior: “Parece que siempre las mujeres tenemos que hacer un doble esfuerzo para que se nos tenga en cuenta al mismo nivel que los hombres”, recordó remarcando que “son los primeros que se atreven a montar bandas y nosotras siempre tenemos que demostrar el doble”. “Todavía queda mucho por luchar”, continuó Alba animando a las familias a fomentar la creatividad de sus peques, sobre todo las niñas mostrando referentes femeninos para acabar con esta situación.

Charla de Voces de Mujer en el Centro de la Igualdad. FOTO: últimoCero
Charla de Voces de Mujer en el Centro de la Igualdad. FOTO: últimoCero

Su compañera Ana Tejero reconoció que es “relativamente nueva” en el mundo musical ya que “no había tocado la batería en mi vida” antes de empezar con Hell’s Breasts. Apuntó que como mujer “o tienes las cosas muy clara o eres reacia a meterte a algo que no puedas conseguir ser más o menos buena”, puntualizando que “lo que importa es vivirlo y dedicar un tiempo a ello”, mientras que los chicos “no tienen ese reparo, se tiran de cabeza a disfrutarlo”.

“Hay mucho que decir y se nos agolpan las ideas”, continuó Laura Pérez, de Ley Mostaza, reconociendo que charlas como esta son “un indicativo de que cada vez hay una mayor consciencia de esta problemática”, ya que “a lo largo de la historia hemos sido relegadas a un segundo plano en las artes y especialmente en el mundo de la música”. Inés Velazquez, la otra parte de Ley Mostaza, compartió su experiencia en actuaciones con sus distintas bandas: “Siempre pasa, por el hecho de ser mujer y encima joven qué vas a saber de sonido”, encontrándose con numerosas técnicos que “te tratan como si fueras poco menos una niña de cinco años, esa especie de infantilización por el hecho de ser mujer”. Algo que también le ha ocurrido montando conciertos junto a otro compañero, tratándola como “la novia de” aunque estuviera igualmente trabajando, además de preguntas como “tu de quien eres la novia”.

“Cada vez que tienes un bolo tienes que ir fuerte y segura a ver qué te vas a encontrar”, continuó Laura ya que “aparte de ser mujeres damos mucha caña con nuestras letras”, recibiendo desprecios como ‘feminazi’ o incluso algún botellazo al escenario: “Como decimos nosotras: Si pica cura”. Recordando sus experiencias este verano en distintos festivales, abordó el tema de las jams sessions, que aseguró acostumbran estar “totalmente desiertas de mujeres”: “Si ya eres evaluada con tu banda o tocando sola, cuando encima tienes que improvisar y amoldarte a un estándar que generalmente marca un tío, a ver cómo lo vas a hacer, ahí se agrava”.

Sandra García, cantautora e integrante del dúo Binomio Nómada, consideró “curioso, grave y reconfortante que todas sintamos lo mismo” respecto a las consideraciones de sus predecesoras en la mesa: “Me parece preocupante”. Su proyecto mezcla además la poesía, un mundo que calificó como “muy machirulo y de lucha de egos”. Respecto a Valladolid reconoció que “es frustrante querer mostrar lo que haces en tu propia ciudad y tener que ir a otros lugares para que te valoren”, incluso a otro país. En este sentido, destaca también el respeto a su arte en otras ciudades: “Por qué las voces de mujer son música de fondo y cuando canta o toca un hombre sí se presta atención”, lamentó.

Recordando que sus primeros referentes en castellano fueron hombres, mujeres menos y extranjeras, Sandra celebró que actualmente sí hay una escena musical en Valladolid con más cantautoras o grupos con presencia femenina “más allá de unos coros bonitos”. “Me gusta ver como estamos avanzando en ese sentido”, concluyó puntualizando que “todavía no hay una igualdad real”. “No nos ha pasado nunca nada”, apuntó María Ampudia, poeta e interprete de lengua de signos en Binomio Nómada, aunque el panorama actual “nos está empujando a sitios donde nos sintamos seguras”.

Siguiendo con la canción de autor, la últimas en intervenir fueron Natalia Fustes y Andrea Garcy que, además de sus carreras en solitario, comparten también espectáculo a dúo. Natalia explicó que hace algo menos de dos años tomó la decisión de dedicarse a la música y empezó a girar por otras ciudades: “¿Te vas tu sola? ¿No te da miedo? A ver si te va a pasar algo”, fueron algunas de las respuestas que recibió. Compartió también sus experiencias después de casi diez años subiendo contenido a internet, con mensajes y comentarios que nada tienen que ver son su música como “qué guapa eres, qué buena estás o vaya pivón” o “para ser tía tocas muy bien la guitarra”.

Foto de familia de la tercera edición de Voces de Mujer. FOTO: últimoCero
Foto de familia de la tercera edición de Voces de Mujer. FOTO: últimoCero

Por su parte, Andrea apuntó que “ciertos géneros nos dejan a la altura del betún”, refiriéndose a las letras denigrantes que copan los éxitos que escuchan las nuevas generaciones. Tomó también el guante que tendió Lara durante la introducción de la charla respecto a la presencia de mujeres en programaciones y festivales: “¿Qué mujeres locales han estado en fiestas en el escenario de la Plaza Mayor? Ninguna”.

En este sentido, ya durante el turno de preguntas, surgió el debate sobre los festivales exclusivamente de mujeres: “Ya que no me das un espacio me lo creo yo”, respondió María lamentando por contra que esto sea necesario, “si hay que partir de esa desigualdad para llegar a la igualdad, bienvenido sea”. Apuntó también a la presencia no solo de artistas sino de técnicas de sonido o seguridad, algo apoyado por Ana indicando que “la solución no es crear festivales con presencia femenina” sino que “la organización tengan mayor presencia femenina para incluir mujeres, no de forma forzada, sino natural”.

El concierto de todas ellas puso fin a la tercera edición de las jornadas Voces de Mujer en el Centro de la Igualdad. Comenzaron el martes 17 con la mesa redonda de mujeres letradas o legisladoras en la que participaron Cira García Domínguez, magistrada titular del Juzgado de Violencia de Género de Albacete e integrante de la Asociación de Mujeres Juezas de España, junto a las abogadas vallisoletanas Loreto Sancho Casín y Rosa Martín Alonso. Siguieron el miércoles con la charla de actrices en la que intervinieron Ana Isabel Gallego, pregonera de estas Ferias como integrante de Teloncillo Teatro, Claudia Guinea, de La Candela Teatro, y Mercedes Asenjo de Azar Teatro.


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