Javier Vielba junto al público durante el concierto de Corizonas. FOTO: Gaspar Francés
Javier Vielba junto al público durante el concierto de Corizonas. FOTO: Gaspar Francés

Como si el apelativo de “festival más largo del mundo” del que presume el Valladolindie no fuera suficiente, el ciclo coordinado por Roberto Terne celebró anoche su 25 aniversario en el escenario de la Plaza Mayor situándolo también entre los más longevos. “Si no fuera por Valladolindie no estaríamos aquí”, agradeció Javier Vielba durante el espectáculo de Corizonas, unión de los madrileños Los Coronas con los vallisoletanos Arizona Baby, que sintieron en sus propias carnes lo difícil que es ser profeta en la propia tierra con un concierto tardío, comenzó cerca de la medianoche, un frío miércoles de Ferias. La noche la abrió con éxito el duo vallisoletano Siloé, dejando paso a la banda catalana Dorian que fue uno de los grandes atractivos de la noche. 

Aunque la afluencia de público no fuera en absoluto masiva, el ambiente entre los centenares que gozaron frente al escenario dio al concierto de Corizonas un cariz de verbena de fiestas nutrida por la resistencia de quienes, tras unos cuantos días de excesos, aun se atreven a superar la medianoche con la excusa del rock. Por su parte, la banda capitaneada por el incombustible Javier Vielba, puso toda la carne en el asador para hacer bailar al público con su rock un tanto surfero y cada vez más psicodélico, patente en el inicio del concierto entre las proyecciones y el sonido psicotrópico del theremín.

“Si no fuera por Valladolindie no estaríamos aquí”, aseguro Vielba recordando cuando de “superchavalín”, entre los años 94 o 95, aprovechaba la oportunidad que el festival que ahora cumple 25 años brindaba al público vallisoletano para disfrutar de influyentes bandas del panorama local, estatal o internacional. Invitándole a subirse al escenario para acompañar a la banda con su guitarra eléctrica y coros en ‘Piangi Con Me’, dio las gracias a Roberto Terne, coordinador del festival, por “todo su cariño y su generosidad”.

Antes de despedirse, quisieron regalar a sus seguidores una de las míticas de Arizona convenientemente “corizoneada”, ‘Shiralee’, la canción que les hizo saltar a la primera línea y que “grabamos cuando ensayábamos en las Delicias”, recordó el barbas sobre el escenario de la Plaza Mayor, para terminar de vaciar sus cartuchos bien pasada la una de la madrugada con la apoteósica ‘I’m alive’.

Dorian mostró el electro pop que siempre satisface a su tropa haciendo mover los pies a una Plaza Mayor que, pese al frío y el terciado aforo, estaba dispuesta a dejarse convencer y convertirla en una discoteca. Sobre todo con las más conocidas, como ‘Los amigos que perdí’ que en la primera parte del concierto empezó a despertar los coros de sus fieles, pero sobre todo con su gran éxito ‘A cualquier otra parte’, un himno del festivaleo englobado en la etiqueta indie y reconocida por algunos artistas como una de las mejores canciones escritas en castellano dentro de este género. Con los cañones de confeti -de papel- a pleno rendimiento, el éxtasis definitivo llegó con ‘Tormenta de arena’ y su pegadizo y discotequero estribillo, con la plaza entrando al trapo para corear el “todo lo que siento por ti” una y otra vez.

Siloé, el dúo encabezado por Fito Robles junto a Xavi Road, hizo vibrar a sus crecientes fans que en las primeras filas gozaron del repertorio de los vallisoletanos. Con un pop al gusto de la juventud que no ha querido caer en la moda del trap o que, pese a haberlo hecho, sigue manteniendo sus oídos abiertos a otras músicas, consiguieron despertar los gritos y coros de unas primeras filas entregadas a sus canciones, así como lucir los flashes de los móviles como antaño pasaba con los mecheros.

El frío venció al público pero no a la música en Moreras

El Espacio Joven propuso para la tarde noche de este miércoles la reunión de una parte de la nueva hornada de bandas y artistas locales; sin adscribirse a ningún género concreto, ya que musicalmente cada una de las propuestas apunta hacia un lado.

La noche la abrió Anibal, el hombre orquesta callejero que entre su guitarra y su maleta-bombo ha hilado un repertorio que saldrá a la luz en formato CD el próximo 24 de septiembre titulado ‘Natural heritage’. Aunque, como él mismo explicó, cada canción muestra un rumbo, todas comparten un aire folk de corte estadounidense con letras en inglés intercambiando las guitarras eléctricas y acústicas jugando con la intensidad y sonoridad de sus temas.

Igual que en la Plaza Mayor, los conciertos de este miércoles en Moreras no se caracterizaron por una afluencia masiva de público con un clima un tanto desapacible en el ecuador de las Ferias vallisoletanas. No obstante, quienes se acercaron disfrutaron de los temas y sátiras de Ley Mostaza, que, como de costumbre, repartieron a diestra y siniestra. Aunque más contenidas que en otras ocasiones, no dejaron en el tintero ninguno de sus éxitos dedicados al patriarcado, el acoso policial o la monarquía. La velada junto al Pisuerga la cerraron De Perdidos al Trío, que con el concierto de ayer abrieron una nueva etapa con su recién llegado pianista, Jesús Bravo, que demostró sus dotes a las teclas dejando claro que, aunque la formación varíe, quedan Perdidos para rato.


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